Opinión Editorial


Tres años… y nada


Publicación:07-01-2019
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Hace tres años, el 10 de enero del 2016, el gobernador Jaime Rodríguez anunció la suspensión del Metro gratis los domingos, una medida que si bien electorera introducida en tiempos de Natividad González Parás, permitía a miles de familia un descanso en su bolsillo para poder salir a pasear en familia.

“En el Metro, definitivamente, no podemos continuar con el Metro gratuito, continuar con el Mero gratuito es quebrar el Metro”, dijo en su momento el mandatario estatal.

Y así, las 400 mil personas que dominicalmente hacen uso de este sistema de transporte, debieron empezar a cubrir su cuota de 4.50 pesos.

Los argumentos: Metrorrey reporta un déficit de 40 por ciento, se dejan de captar 50 millones de pesos anuales (lo que costó la elección extraordinaria de Monterrey).

Metrorrey inició sus operaciones en 1991 y en 28 años sólo ha crecido 33 kilómetros. Con dos líneas que operan con 84 trenes atienden en promedio a 300 mil personas por día, mismas que deben sufrir la falta de climatización (aunque haya preparación para ello), que en ocasiones se detenga el servicio por fallas técnicas, que las escaleras eléctricas operen un día sí y otros tantos, no.

De acuerdo con Rodríguez Calderón,  los 50 millones recaudados permitirían dar mantenimiento al sistema. Ya se estarían “cosechando” 150 millones en los 3 años que se ha dejado la gratuidad dominical… y nada.

Echando un vistazo a la historia, resulta que también un 10 de enero, pero de 1863, inició sus operaciones el Metro más antiguo del mundo, el de Londres, que con una línea de apenas 6 kilómetros empezó dando servicio a 9.5 millones de personas en su primer año de vida.

Luego vinieron el Metro de Estambul, Budapest y Glasgow, para continuar con el de Nueva York, uno de los más famosos y grandes del mundo.

En América, el más antiguo sistema de Metro, se encuentra en Buenos Aires, que inició actividades en 1913.

Fue en 1969 cuando al fin llegó el sistema del Metro a México, en la ciudad capital y hoy atiende a 3.9 millones de usuarios al día.

Un visionario Jorge Treviño vio la necesidad de implementarlo en el estado más industrial de México, legado que continuó Sócrates Rizzo, ahora con una línea subterránea. Los siguientes gobiernos entraron en zona de confort, cruzaron los brazos y se dejó caer todo el tendido.

Pero el Metro es rentable. Sus espacios, créalo o no, son puntos de encuentro para compras, citas y un amplio catálogo de etcéteras.

Si se retomara la venta de espacios publicitarios y con las debidas reingenierías, el Metro podría seguir sorprendiéndonos gratamente.

De la línea III no hay mucho por decir. El gobierno federal de Enrique Peña Nieto nos vino a vender espejitos y ahí sigue, a la esperanza de que López Obrador permita hacerla una realidad.

Tres años desde que se suspendió el Metro gratis los domingos y seguimos esperando que esos 50 millones de pesos anuales se noten en algo ¿Cuántos años más pasarán?

Comentarios: nelly.cepedagzz@gmail.com



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