Opinión Editorial


Si lo leyó en El Porvenir…


Publicación:28-01-2019
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Desde muy pequeña supe que lo que más me gustaba y disfrutaba, era escribir. Lo mismo en una servilleta, una libreta o un diario, escribía de todo: de lo que siento, lo que veo y lo que comparto.

A la par de la lectura, otro de mis pasatiempos, crecí hasta que llegó el momento de tomar decisiones y abracé el periodismo, de ese modo ya no sólo escribía mis “desahogos personales”, sino que narraba sucesos, lo que acontecía en el día a día.

Fue en El Porvenir donde realmente cristalicé el gran sueño de tejer historias que se publicaban ¡y me pagaban por ello! , aunque también he de reconocer que antes, en la televisión estatal aprendí del oficio, pero siempre desde la sala de Redacción.

Palpar lo que sucedía en la calle, las declaraciones de los políticos, buscar aquí y allá, fue en ocasiones cansado, lo reconozco, pero la recompensa de ver tu trabajo impreso, bien lo valía. No había muchos de los avances de hoy ni la rápida transmisión noticiosa; trabajaba con grabadoras con diversos tipo de casette y definitivamente había que hacer presencia en la redacción para entregar nuestro “tesoro informativo”.

Reconozco que me hubiera gustado tanto conocer a don Jesús Cantú, a Ricardo Arenales, a  Federico Gómez y a don Rogelio Cantú Gómez, pero en El Porvenir aprendí algunos de los compromisos que estos grandes personajes fueron heredando a quienes han pasado por esta casa editorial: decir la verdad, brindar el derecho de réplica y ser un medio de atención a la comunidad.

Samuel Flores Longoria compartió alguna vez que parte del decálogo de don Rogelio era privilegiar la promoción de los valores, la familia y muy especialmente, el respeto a la vida privada.

Este modo de pensar y de actuar pasó a la siguiente generación con Jesús, Rogelio (+) y José Gerardo, quienes, como sus ancestros, coinciden en que el periodista informa, pero de ningún modo puede ser el protagonista de las historias.

Y aunque los extranjerismos son materia frecuente de uso al hablar o escribir, en El Porvenir aprendí a respetar el idioma castellano.

Con Silvino Jaramillo, mi maestro en la Facultad de Ciencias de la Comunicación y en El Porvenir, refrendé que las nuevas tecnologías son herramienta para investigar o entregar mi información a distancia, pero nunca podrán reemplazar el olfato y la activación cerebral del periodista.

El periodismo, decía el profesor Silvino, no puede morir puesto que todos los días y en todo momento surgen noticias. Coincido con él.

En unos cuantos días El Porvenir estará cumpliendo nada más y nada menos que 100 años de informar con veracidad. Qué orgullosos estarían los fundadores de ver que “El periódico de la frontera” sigue activo  y que gracias a la edición electrónica, hoy puede ser leído desde cualquier latitud del planeta.

A mí no me queda más que dar gracias por la oportunidad y por el aprendizaje como reportera, editora, gerente de operaciones y actualmente como editorialista. Gracias por tantas amistades que hice a mi paso por esta casa editora y que aún conservo.

Con gusto y satisfacción puedo decir que el lema “Si lo leyó en El Porvenir es cierto” se mantiene vivo. Muchísimas felicidades en esta primera centuria a todos los que siguen haciendo que “El Porvenir” se mantenga como lo que es, el decano del periodismo en la entidad.

Comentarios: nelly.cepedagzz@gmail.com



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