Opinión Columna


Las firmas


Publicación:19-04-2019
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La Comisión Estatal Electoral convocó a un levantamiento de firmas para saber si los nuevoleoneses están conformes con que se aumente el precio del pasaje

Más insólita que fortuita y menos intencionada que desprendida, quizá con una intención política que como toda intención política, oficial y de escritorio, es para ponerla en tela de juicio, la Comisión Estatal Electoral convocó a un levantamiento de firmas para saber si los regiomontanos, los nuevoleoneses, están conformes con que se aumente el precio del pasaje del transporte urbano.


Si es bien intencionada o no, quién sabe. La Comisión Estatal Electoral no se ha caracterizado, al menos en este sexenio, por su imparcialidad, un alto grado de pureza y la objetividad. Pero bueno: la nueva Ley de Participación Ciudadana lo ordena. Eso porque se tiene que levantar 75 mil firmas en un periodo de 15 días, ya que vence el 30 de abril. Para eso se tendrían que hacer 5 mil firmas diarias, lo que equivale a que un equipo de 10 personas tiene que hacer cada una 500 firmas, o un equipo de 20 personas tiene que hacer 250 firmas. Pero son firmas electrónicas, para lo cual se ocupan 10 o 20 teléfonos celulares con la aplicación, y 10 o 20 lápices digitales para la firma. Y eso tiene un costo. Y el presupuesto que ha destinado la CEE para el cumplimiento de la misión nomás n o alcanza.


Y todo para saber la opinión de los usuarios y la comunidad en general, cuando a priori, ya se sabe: claro que no quieren el aumento. Y es claro que sólo el gobernador y su gavilla y los malos empresarios del transporte quieren el aumento. El primero hace a un lado su palabra de que no aumentaría el transporte y que si los empresarios del ramo no están conformes les quitará las concesiones. Y los segundos, que son en realidad mafiosos y aprovechados, jamás han cumplido con lo establecido en la Ley de Transporte. Pero ambos, el uno y los otros, están en un contubernio oscuro que atenta contra la dignidad de los usuarios y los ciudadanos. No les importa.


Y si eso es lo que han hecho, violar la palabra empeñada y si las firmas confirman que no se quiere el aumento, lo más seguro es que eso no impida el santo tarifazo. La Ley no les importa a quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir la Ley. Pero bueno. Los bien intencionados integrantes de la organización ciudadana Unete Pueblo se han dado a la titánica tarea, sin importar las vacaciones de semana santa, a recabar las firmas. Los ciudadanos en este caso sí están comprometidos con las buenas causas a favor de la ciudadanía. No es maniqueísmo, es la neta.


Hernán Villarreal, quien sí sabe de aguacates transportistas, y otros especialistas, han señalado que el aumento de la tarifa sólo beneficia a los empresarios del ramo y al gobernador, pero no mejoraría en nada el mal servicio del transporte, como sí lo haría la reestructuración del mismo a través del pago por kilometraje en el servicio, el reordenamiento de las rutas, la señalización apropiada. Pero eso no lo quieren hacer ni el gobierno ni los malos empresarios porque afectaría sus intereses, sin importarles que la ciudad se destroce.


Y sin asolearse, sin maltratarse las cirugías plásticas, la diputada Julia Espinosa de los Monteros, que ensucia a Morena, se monta en el caballito al afirmar que los resultados los incluiría en su proyecto de Ley de Movilidad que promueve el gobierno de la mano de los empresarios del transporte. Pa qué queremos esas ayudas, dijo el compadre aquel.



« Redacción »