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Opinión Editorial


Insulto a la inteligencia


Publicación:21-01-2019
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Durante los  últimos dos años, la zona metropolitana de Monterrey ha vivido 433 días con pésima calidad del aire y créalo o no, ni el ozono, el monóxido de carbono, bióxido de nitrógeno o el bióxido de azufre, fueron los protagonistas de este panorama, sino las PM10 y PM2.5, en resumen, las emisiones por polvos.

En promedio, 25 días de cada mes, la calidad del aire que respiramos es sucio. En el invierno se agrava por el fenómeno de la inversión térmica, pero el resto del año no ha sido tan diferente.

En el presente periodo invernal, el gobierno del Estado, a través de la secretaría de Desarrollo Sustentable ha trabajado fuertemente para aplicar las alertas ambientales.

Es así que la recomendación es evitar hacer práctica deportiva al aire libre, que la industria controle mejor sus procesos y un sinfín de etcéteras, mientras los casos de atención médica por afecciones a las vías respiratorias se disparan.

Tan preocupado está el gobierno independiente de Nuevo León que en su paquete fiscal 2019, además de los aumentos a los derechos vehiculares decidió implementar la verificación gratuita de unidades automotoras.

Desempolvan así un antiquísimo proyecto que a inicio de la década de los 90 implementó Sócrates Rizzo y que en su momento se prestó más a la corrupción, y lo que nació torcido, torcido murió.

A partir de la aprobación del paquete para 2019, las organizaciones de la sociedad civil han alzado la voz para manifestar su repudio por estas cargas extras al bolsillo del ciudadano y a la verificación.

En el sitio http://www.nl.gob.mx/mitos-y-realidades-de-la-verificacion-vehicular, el gobierno del Estado plantea que el 45 por ciento de las emisiones contaminantes del Estado provienen del parque vehicular y que cada año se utilizan 800 millones de dólares para atender los problemas de salud provocados por la contaminación del aire.

Justifica que en el tema de la verificación “Hay que pagar lo justo por la verificación. Al reducir la contaminación se previenen enfermedades, con lo cual se reducen gastos en salud y atención médica”.

Es un insulto a la inteligencia colectiva pensar que toda la faramalla orquestada en el presente invierno con las alertas ambientales un día sí y al otro también, tengan como exclusivo fin prevenir al ciudadano para que no enferme, cuando por años, la contaminación ha estado ahí.

Y resulta que el fin de año, fueron las carnes asadas y el abuso de la pirotecnia lo que disparó los IMECAS, cuando en esta ciudad las carnes asadas son cosa de cada fin de semana y quizá más cuando la situación lo amerita porque para los regios es una forma habitual de convivir y festejar absolutamente todo.

No les sobra razón a los ambientalistas ni a las organizaciones civiles al cuestionar la verificación vehicular, no porque no se necesite, sino por las formas empleadas para ello.

Es cierto que no debemos esperar a convertirnos en el espejo de lo que vive día a día la ciudad de México, pero necesitamos un programa global en pro del ambiente: es sanear las aguas de ríos y arroyos y suelos, proteger nuestros bosques, arborizar, regular de mejor manera a la industria y claro, a los vehículos.

Pero si el gobierno del Estado quiere hacer que el parque vehicular deje de seguir creciendo, tiene que voltear de manera urgente al transporte público y mejorar la infraestructura vial que dé alternativas a quienes conducen para llegar en menos tiempo, a su destino.

Comentarios: nelly.cepedagzz@gmail.com



« Redacción »