Opinión Editorial


El PRI de siempre


Publicación:19-06-2020

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Como servidor público Heriberto Treviño simplemente no da el kilo

Malas noticias para la democracia. Malas noticias para Nuevo León. La designación del ex alcalde de Juárez, Heriberto Treviño, como virtual dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional, a quien le tocará llevar a cabo el proceso interno de candidatos para el año venidero, es la mala noticia, para casi todos los priistas (que tendrán que aguantar vara), para otros partidos más o menos democráticos y para los nuevoleoneses en general.

      Lo es por sus antecedentes como funcionario, aunque él diga que conoce muy bien el estado por sus diferentes puestos, entre ellos delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en sexenios anteriores. Sólo baste ver las condiciones deplorables en que se encuentra el municipio de Juárez en casi todos los rubros: seguridad, servicios públicos, transparencia, la cuenta pública, atención a los ciudadanos. Es uno de los municipios más atrasados del área de metropolitana. Y de los tres más inseguros con Guadalupe y Escobedo.

      No pasa día sin que nos enteremos por los medios de asesinatos, robos y otros desmanes en Juárez. Se sabe, a ciencia quizá cierta, que las corporaciones policiacas están aliadas con las bandas de criminales organizados. No son pocas las noticias que se han dado al respecto.

      Como servidor público Heriberto Treviño simplemente no da el kilo. No lo da a la población tan necesitada de atención, pero sí a sus propios intereses y los de su gavilla. Los reportes y las quejas de los vecinos por la más que enorme cantidad de baches, lo que equivale a decenas de calles en mal estado, son abundantes. Los usuarios del transporte son los más afectados porque las unidades se retrasan. Y los dueños del transporte en Juárez también por el deterioro que sufren las unidades. Igual las quejas por la falta de alumbrado público. La ausencia de este servicio favorece la expansión del crimen.

      Como delegado de la SCT construyó un puente en la Avenida Revolución que ante las primeras lluvias se convirtió en un hoyo negro de inundaciones. No pocos automovilistas quedaron varados y no pocos fueron los daños sufridos. Heriberto Treviño culpó a diestra y siniestra y casi no la libra. Pero alguna mano oscura protectora lo amparó.

      Es sabido que Juárez es el nido donde la serpiente pone su huevo. Es decir, es punto de referencia de las bandas del narcotráfico. Ahí operan y ahí trasiegan. Pero las autoridades no hacen algo al respecto. Se desconoce el motivo. Pero se sospecha. 

 Heriberto Treviño es represor. Ante la falta de oficio político, de carisma, de vocación ciudadana, calla la disidencia a la fuerza. Numerosos vecinos que han protestado fueron golpeados dizque por pandilleros. Algunos activistas sociales han sido amenazados de muerte. Los núcleos de vecinos que levantan la voz o que votan por otro partido que no sea el PRI son privados de los servicios públicos y sus quejas nunca son atendidas.

 En el pasado proceso electoral local, Heriberto Treviño hizo alianza con el gobernador Jaime Rodríguez para conquistar puestos. Jaime cada rato iba a Juárez y hablaba muy bien de Heriberto y al revés. Pero pasado el proceso Heriberto presentó otra cara, la verdadera y traicionó al gobernador para pasar al rebaño del ex gobernador Rodrigo Medina, quien quizá no llenó con lo que se llevó y quiere regresar por más.

 Estará en el PRI al lado de Rodrigo Medina, Ivonne Alvarez, Cristina Díaz, Héctor Gutiérrez, la CTM, la CROC, la CNOP, y otros personajes que sólo mencionarlos produce escalofríos. Estará ahí para impulsar como candidato a la gubernatura a Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey. Otro de la misma calaña.

 En fin, ese es el PRI. Es el verdadero PRI. No ha evolucionado. No ha cambiado, no se ha vuelto democrático, no está al lado de la gente. No puede estarlo. Sólo baste mirar a los personajes que lo integran.



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