Opinión Editorial


Día de la familia


Publicación:04-03-2019
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De acuerdo con el diccionario, la familia es un “grupo de personas formado por una pareja (normalmente unida por lazos legales o religiosos), que convive y tiene un proyecto de vida en común, y sus hijos, cuando los tienen”.

Una segunda definición señala que se trata del “conjunto de ascendientes, descendientes y demás personas relacionadas entre sí por parentesco de sangre o legal”.

En México, el Día de la Familia se festeja el primer domingo de marzo desde el año 2005 a instancias del presidente Vicente Fox y la finalidad es recordar a la célula primaria de la sociedad donde se adquieren valores como la armonía y el respeto.

A nivel internacional, la Asamblea General de las Naciones Unidas promulgó en 1993 que cada 15 de mayo sea celebrado el Día Internacional de la Familia.

Dice el INEGI que en México hay algo así como 30.2 millones de hogares, aunque no todos sean nucleares, es decir, donde hay un papá, una mamá y los hijos; hay familias monoparentales, casi siempre teniendo de jefa a la mujer y la familia extendida, que es aquella donde hay parientes que no sólo son padres e hijos.

El festejo, nos queda claro, busca resaltar el papel que juegan las familias en el fomento de la educación y el bienestar de sus miembros.

Debido a los diversos cambios en las estructuras sociales, el estereotipo ideal de la familia se ha ido modificando y hoy en día consideramos familia aún a aquellas personas que sin llevar la misma sangre, representan, en lo emocional un afecto, un lazo.

En charlas de café me ha tocado escuchar recurrentemente que la mejor familia es aquella que uno elije porque ciertamente hay lazos de afecto, afinidades y suele ser más amigable y duradera.

Es, como dice el escritor norteamericano Trenton Lee Stewart,  “la familia nace a menudo de la sangre pero no depende de la sangre. Tampoco es exclusivo de la amistad. Los miembros de tu familia pueden ser tus mejores amigos. Y los mejores amigos, estén o no relacionados contigo, pueden ser tu familia”.

Para el actor australiano Hugh Jackman, la familia puede enfadarte como nadie, pero también es lo que hace que la vida merezca la pena. Coincido totalmente.

De pequeña solíamos, mis hermanos y yo, pelear por absolutamente todo y justo en la efervescencia de la disputa decía mi madre: quiéranse mucho, son hermanos, llegará el momento en que sólo se tengan los unos a los otros.

¡Cuánta razón tenía y tiene mi madre!

A lo largo de nuestra vida, unos antes, otros después, hemos pasado por tribulaciones y sólo el amor filial ha podido sacarnos a flote. Sea quien sea el que requiere el apoyo, el abrazo fraterno o la frase de consuelo, siempre la encuentra en el seno de la familia.

No ha sido una tarea fácil. Un poco haciendo mías las palabras de la  psicoterapeuta estadounidense Virginia Satir, creo que esa es la esencia de la familia amorosa y cariñosa: aceptar por igual los defectos y las virtudes, privilegiar el diálogo y la tolerancia.

¡Que viva la familia!

 

Comentarios: nelly.cepedagzz@gmail.com

 

 



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