Opinión Columna


Riesgos de desestabilización


Publicación:24-01-2017
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En campaña presidencial, Enrique Peña Nieto ofreció un 6 por ciento de crecimiento de la economía y ¿cuáles han sido sus resultados?

Las llamadas reformas estructurales en materia laboral, financiera, fiscal, educativa, de telecomunicaciones y, sobre todo, la energética, han sido un rotundo fracaso.

Fracaso del gobierno federal peñista que pone en riesgo de desestabilización a nuestra ya de por sí menguada economía.

En campaña presidencial, Enrique Peña Nieto ofreció un 6 por ciento de crecimiento de la economía y ¿cuáles han sido sus resultados?

En su primer año de gobierno, la economía creció apenas en un 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB); en el 2014, registró solamente un 2.3 por ciento; en el 2015, el crecimiento fue apenas superior al 2 por ciento y, en el 2016, se espera un resultado de 2.3 por ciento.

Se prevé que para los años 2017 y el 2018 la situación se agrave, ya que no es de esperarse que el petróleo vuelva a alcanzar los niveles históricos de 100 a 130 dólares el precio del barril, el cual se mantuvo a lo largo de doce años (de 2000 al 2012), durante la llamada “Docena Trágica” correspondiente a las administraciones panista de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.

Cabe consignar que durante el 2016, por primera vez los ingresos de las remesas de los migrantes superaron a los ingresos petroleros y se convirtieron en la segunda fuente de ingresos del país por detrás de las exportaciones automotrices.

Pero, con la llegada de Donald J. Trump a la presidencia de los Estados Unidos de América, la esperanza de millones de familias mexicanas se sumerge en la incertidumbre, ya que pesa la amenaza de que las remesas sean bloqueadas y que se imponga un elevado gravamen a la exportación de automóviles, ambas medidas para financiar la construcción del muro que pretende mandar construir a lo largo de tres mil kilómetros de frontera, en caso de que México se niegue a pagarlo, tal y como exige Trump.

El pasado año, México exportó siete mil 68 millones de dólares en productos automotrices a los Estados Unidos, mientras que el flujo anual de las remesas ascendió a dos mil 362.9 millones de dólares y los ingresos por la mezcla mexicana alcanzaron los dos mil 246.8 millones de dólares.

Sobre el aumento de las remesas hay que señalar que fue por un monto superior al 24.67 por ciento respecto al registrado en el 2015 y esto representó su mayor alza anual desde el 2005.

Aunque se espera un repunte en los precios del petróleo cercano a los 60 dólares por barril, hoy día registra un precio de alrededor de 44 dólares por barril, ya hay una caída en las ventas de automóviles y las remesas podrían disminuir o crecer de manera notable por el temor de muchos migrantes de ser deportados cuando se pongan en marcha las políticas del nuevo gobierno.

Con la amenaza de revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las exportaciones pueden disminuir y los ingresos en dólares se van a reducir presionando el alza del dólar y, por lo tanto, abonando a mayores devaluaciones del peso. La devaluación traerá consigo presiones inflacionarias fuertes y debido a que un importante número de maquinaria, equipo e insumos procesados y semi-procesados son importados de Estados Unidos, esto va a impactar al sistema de precios y en general a la inflación.

En ese contexto, el aumento a la gasolina, el diésel, el gas y la energía eléctrica son medidas drásticas e impopulares que levantaron el repudio social, siendo un error garrafal la decisión de adelantar la distribución y comercialización de gasolinas, con el pretexto de que los particulares ya pueden importar libremente y, por lo tanto, los precios de los energéticos quedarán al libre juego de la oferta y la demanda; es decir, los aumentos continuarán porque la voracidad de los especuladores no tienen límite.

Todo esto va a llevar a que la estabilidad macroeconómica se rompa y a que se desate una espiral inflación-devaluación, la cual acabe con el llamado “blindaje” de la economía que tanto tiempo se ha presumido. Por ello, demandamos al gobierno federal que mantenga en sus manos la producción, importación y comercialización de energéticos, especialmente de la gasolina, y sostenga su regulación con un precio único, para evitar que nuestra economía y las condiciones sociales en el país terminen en catástrofe.



« Redacción »