Opinión Columna


Los primeros mil días de vida


Publicación:12-03-2019
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La primera infancia es vital para establecer las bases del aprendizaje, la salud, el bienestar y el potencial futuro de cada niña y niño.

La educación preescolar para niñas y niños de 3 a 5 años se decretó obligatoria el 15 de mayo de 2002, mediante reforma al Artículo 3° de la Constitución, en la cual también se introdujo la educación inicial como nivel educativo que el Estado Mexicano promoverá y atenderá en forma optativa.

El Decreto fijó como plazo para tercer año de preescolar, a partir del ciclo escolar 2004-2005; para segundo año, 2005-2006 y, para primero, 2008-2009. Sin embargo, en julio de 2007 el Consejo Nacional de Autoridades Educativas recomendó posponer el primer año de preescolar hasta contar con los recursos suficientes para construir planteles y capacitar docentes.

Lo anterior, implicó la decisión de madres, padres y tutores de enviar a sus hijos o pupilos a la escuela para recibir primero el tercer grado de preescolar, luego el segundo grado y postergar el primer grado.

Aunque en Nuevo León también repercutió dicha situación, los gobiernos estatales se esforzaron por cubrir los tres grados de educación preescolar y, sobre todo, de promover y atender la educación inicial.

Por ello, en forma conjunta las bancadas del Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano, Revolucionario Institucional y Acción Nacional, la semana pasada nos dimos a la tarea de presentar iniciativa de reforma constitucional para universalizar la educación inicial en Nuevo León.

Mediante dicha iniciativa proponemos que el Estado imparta educación inicial y que ésta forme parte de la educación básica obligatoria, junto con los niveles de preescolar, primaria, secundaria y media superior.

Para ofrecer educación inicial a 430 mil niñas y niñas nuevoleonesas de 0 a 3 años de vida, cuyos padres y madres la soliciten, en el Transitorio Segundo de la iniciativa se estipula que en el Presupuesto de Egresos del Estado se asignará la partida anual suficiente para garantizar su cumplimiento.

La primera infancia es vital para establecer las bases del aprendizaje, la salud, el bienestar y el potencial futuro de cada niña y niño. Incluso, a partir de la etapa pre-concepcional y pre-natal debería ser el eje del desarrollo humano.

De acuerdo con expertos en neurociencias, destacadamente el Dr. Fraser Mustard, presidente del Instituto Canadiense para Investigaciones Avanzadas, los primeros mil días de vida son el ciclo de mayor plasticidad cerebral, donde la estimulación temprana trascenderá en el desarrollo de la persona hasta el resto de su vida.

Además, invertir en primera infancia tiene alto rendimiento económico y social, pues como lo ha demostrado el Dr. James Heckman, Premio Nobel de Economía 2000, cuando el cuidado, atención y educación son de calidad, la sociedad obtiene un retorno de hasta 17 dólares por cada dólar invertido, la criminalidad se abate y se logra mayor índice de productividad y de bienestar.

Cabe señalar que en noviembre de 2018, el llamado Grupo de los 20 (G20), se reunió en Argentina con el fin de impulsar la Iniciativa para el Desarrollo de la Primera Infancia, en la cual reconocen los vínculos indiscutibles del desarrollo integral temprano para contribuir a la consecución de los Objetivos del Milenio de la ONU para el Desarrollo Sostenible 2030.

El propósito de nuestra iniciativa es cumplir lo que establece el Artículo 4° Constitucional: “En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos y la satisfacción de sus necesidades de educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral”. Y, aparte del interés superior de la infancia, con la reforma buscamos garantizar:

La no-discriminación por ninguna razón, ni circunstancia.


La igualdad sin distinción de ninguna índole.


El derecho a vivir en familia como espacio primordial de desarrollo.


El derecho a vivir una vida libre de violencia.


La corresponsabilidad de la familia, Estado y sociedad.


La tutela plena de los derechos humanos y las garantías sociales.

Universalizar la educación temprana en Nuevo León no sólo es la base para garantizar el cuidado, atención y educación a niñas y niños de madres trabajadoras o abrirles la posibilidad de acceso a programas de estimulación temprana y capacitación en técnicas de crianza, sino el mecanismo social más poderoso para zanjar las brechas de la pobreza y la desigualdad.



« Redacción »