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Opinión Editorial


Lenguaje inclusivo


Publicación:29-08-2021
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Qué difícil parece a veces, hacer prevalecer el respeto. El respeto a la diferencia sobre identidad sexual.

“El respeto a la diversidad es un pilar fundamental en la erradicación del racismo, la xenofobia y la intolerancia”.

Rigoberta Menchú

 

Qué difícil parece a veces, hacer prevalecer el respeto. El respeto a la diferencia sobre identidad sexual, de ideas, de credos, de opinión respecto a la política y hasta de futbol. Y no siempre es de manera alevosa, simplemente pasa.

Hace unos días, en plena sesión virtual, una joven se exaltó cuando un chico se refirió a ella como compañera en lugar de “compañere”, video que por supuesto, se viralizó.

Y aunque el chico se disculpó, el “daño” ya estaba hecho.

Se ha puesto de moda, por decirlo de algún modo, el término “elle” para referirse de manera neutral a las personas, es una propuesta de pronombre personal para el idioma español que hace referencia a la tercera persona, pero sin identificar un género gramatical.

Lo que se busca al utilizar “elle” es identificar y nombrar a personas de identidades de género fuera del habitual uso de masculino o femenino.

Más allá de entrar en polémicas –no es mi intención-, creo, o al menos eso es lo que parece en el video, el chico no buscaba ofender a la interlocutora.

El México que hoy nos toca vivir, afortunadamente, es muy diferente al de nuestros abuelos, donde sólo había: hombre-mujer; azul-rosa; fuerza-sumisión.

Nuestro marco legal mexicano también ha ido acuñando en sus diferentes normativas, la inclusión y sé que cada paso dado, chico o grande, es resultado del esfuerzo de muchos.

No obstante, sin afán de incomodar, insisto, comentaré que la Real Academia de la Lengua expone que el uso de la vocal “e” para apelar a la  inclusión al respecto del género, es ajeno a la morfología del castellano.

Considera que además es innecesario utilizar la “e” ya que el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género.

Y al respecto del lenguaje inclusivo, el premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, dice que en el castellano ya hay un masculino inclusivo y considera que un “todes”, es desnaturaliza el lenguaje.

Le seré honesta: gramaticalmente sangran mis ojos al leer un “todes” o un “compañere”; sin embargo si de algo puedo estar segura es que no es la primera vez que la RAE da su brazo a torcer cuando  se ha sentido rebasada por el uso común de una expresión.

La historia nos da cuenta de ello y obedece justamente a que el castellano o español, como prefiera decirlo, es una lengua en permanente movimiento, es una lengua viva y como tal, evoluciona.

Lo que hoy choca a mi vista y causa la hilaridad de los genios escritores un día puede formar parte de los vocablos del diccionario.

Pero mientras esto sucede, todos podemos tomar una pastillita de empatía y en aras del respeto y la inclusión, si un segmento de la población prefiere que se refieran a ellos con la letra “e”, es decir, “compañere”, al menos yo no tengo empacho en utilizarlo de ese modo.




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