Opinión Editorial


Estar a solas


Publicación:04-03-2026
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Estar a solas implica reencontrarse con la propia historia, con los absurdos y claroscuros de cada vida

Estar a solas, permanecer el silencio, en la quietud de la simple contemplación del instante presente, parece ser hoy más que una necesidad, un lujo. 

Entre las actividades diarias y el ruido interno y externo, las personas habitan y transitan entre un sinfín de sonidos, voces, experiencias e información. Tener que decidir qué hacer, qué pensar, qué seguir, qué considerar a la hora de tomar una decisión, parece una actividad imposible, así como la mejor manera de cómo orientarse en un contexto de opciones múltiples. Regularmente ante el exceso de información y opciones se presenta, por un lado la imposibilidad de tomar una decisión concreta, así como la angustia permanente de no saber qué hacer, con lo cual muchas veces se elige por no hacer nada, teniendo la sensación que la vida se va pasando sin que se haga ni consiga nada.

El estar a solas no se trata sólo de una práctica externa: apartarse del ruido de los demás, poner en pausa las mil y una cosas por hacer, hacer silencio, desconectarse de todo, sino de desistir de la vorágine de la absurda carrera de la completitud que no desea perderse de nada (FOMO: Fear of missing out: miedo a quedar fuera, a perderse de algo) estar en todo, sino más bien, implica decir no, perderse de cosas, dejar caer esa expectativa ideal que persigue, al más puro estilo de "hago, soy visto/a, likeado, seguido... luego existo".

Estar a solas implica reencontrarse con la propia historia, con los absurdos y claroscuros de cada vida, habitar un mundo interior de manera diferente, con paciencia y apertura a una exploración inédita. 

Hay quienes huyen todo el tiempo a quedarse a solas y en silencio, pues sus pensamientos y sensaciones les invaden. Para esas personas estar a solas equivale a confrontarse con lo propio que no engaña, con la angustia del espejo que refleja una verdad impostergable, algo ineludible, que siempre nos espera y que grita de diferentes maneras. En cambio, procuran siempre estar acompañados, incluso por un ruido, una tv encendida o actividades que los "acompañen", que les eviten el estar a solas con sus propios pensamientos. El peso de sus recuerdos les persigue.

Disponer de tiempo para estar a solas posibilita tener un encuentro con aquello pendiente que siempre acompaña, entrar en conocimiento y diálogo con aquello que pesa y angustia, localizarlo, reconocerlo para darle una nueva forma, un estilo y trazo nuevo, hacer algo diferente con la herida, recrear-lo y recrear-se a partir de algo que se pensaba era definitivo. 





« Camilo E. Ramírez Garza »