Opinión Editorial
Revolución
Publicación:27-07-2026
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Los autores postulan una idea que sigue vigente.
En "Race Against the Machine" (Carrera contra la máquina), Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee plantean que la revolución digital no es un cambio pasajero ni una moda tecnológica, sino una transformación profunda que ya está modificando la forma en la que se trabaja, se produce riqueza y se distribuyen oportunidades en el mundo.
Los autores postulan una idea que sigue vigente: después de la Gran Recesión en Estados Unidos, muchas empresas recuperaron sus niveles de rentabilidad gracias a la inversión en software, automatización y tecnología.
Asimismo, advierten que la automatización, la inteligencia artificial, la robótica y herramientas como el reconocimiento de voz sustituirán un número creciente de tareas realizadas por las personas, incluyendo la educación. No obstante, su planteamiento propone dejar de ver a las máquinas como adversarias y comenzar a entenderlas como aliadas para potenciar las capacidades humanas.
Para México, esta reflexión adquiere una importancia especial porque también obliga a la educación superior y a la comunidad docente a enfrentar el desafío de colocarse a la altura de una revolución que ya está en marcha.
Como docente de la UNAM, he comprobado que las y los estudiantes buscan espacios y nuevas formas de construir conocimiento. Ampliar la cobertura sigue siendo importante, pero también resulta indispensable transformar la manera de enseñar.
En esa dirección, México comienza a construir una ruta propia. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó SaberesMX, una plataforma nacional gratuita y una política pública que democratiza el acceso al conocimiento y permite que cualquier persona obtenga certificaciones públicas sin costo.
A ese esfuerzo se suma la creación del Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial, vinculado al Tecnológico Nacional de México y a SaberesMX. Este nuevo espacio atenderá a miles de estudiantes y ofrecerá certificaciones en análisis de datos, computación en la nube y ciberseguridad.
La revolución tecnológica no hará pausas para esperar a quienes decidan quedarse atrás, y México está demostrando que es posible responder mediante políticas públicas que amplían el acceso al conocimiento y fortalecen la competitividad del país.
La tecnología es parte de nuestra vida cotidiana, y la educación, si pretende seguir siendo el principal instrumento para la revolución de las conciencias, la transformación y la justicia social, tiene la obligación de desarrollarse al mismo ritmo.
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