Opinión Editorial


Resistencia


Publicación:08-06-2026
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Visión de los vencidos, de Miguel León-Portilla, es uno de esos libros que ayudan a entender mejor el presente.

Visión de los vencidos, de Miguel León-Portilla, es uno de esos libros que ayudan a entender mejor el presente. Sus páginas no retratan un pueblo resignado ante la derrota, sino mujeres y hombres que intentan comprender el derrumbe de su mundo mientras se aferran a aquello que les da identidad.

León-Portilla recuperó las voces indígenas para demostrar que la historia no pertenece únicamente a los vencedores; que la conquista fue una tragedia, pero también el inicio de una larga historia de resistencia que terminó por convertirse en uno de los rasgos más profundos de México.

Vale la pena recordar esa tradición en un momento particularmente complejo para América Latina. Durante la última década, buena parte de la región ha experimentado un desplazamiento político hacia posiciones de ultraderecha.

El caso mexicano contrasta con la tendencia regional. Mientras varios países modifican el rumbo de sus políticas públicas, el nuestro decidió profundizar una transformación iniciada hace casi ocho años. 

México ha mostrado una política exterior nunca vista durante el periodo neoliberal, basada en la disposición a dialogar sin renunciar a su soberanía. Se coopera, pero no se obedece automáticamente; se negocia, pero desde la defensa de los intereses nacionales.

Por eso, nuestro país aparece hoy como una anomalía dentro del mapa político latinoamericano. En medio del avance de proyectos de ultraderecha, nuestro país mantiene una ruta propia, sustentada en la ampliación de derechos sociales, inversión pública estratégica y recuperación de las capacidades estatales debilitadas durante más de tres décadas.

Pero la resistencia tiene costo: campañas negras en redes sociales, injurias, desinformación constante. 

La disputa de fondo también es cultural. Por un lado, se promueve una visión centrada en el individuo como única medida del éxito; por el otro, una idea de comunidad en la que el bienestar colectivo se sobrepone.

En tiempos en que el péndulo se inclina hacia la derecha en buena parte de América Latina, nuestra nación decidió mantenerse de pie sobre su propio camino. Por eso, la palabra resistencia recobra sentido, pero no como sinónimo de inmovilidad, sino como la determinación colectiva de defender un proyecto nacional frente a las presiones externas y los desafíos del presente. 

Coordinador de los diputados de Morena

 



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