Opinión Editorial
Mesura
Publicación:22-06-2026
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El legendario Ulises sabía que hay batallas que no se ganan enfrentándolas.
El legendario Ulises sabía que hay batallas que no se ganan enfrentándolas. Por ejemplo, cuando se acercó a la isla de las sirenas, supo que el peligro no estaba en una fuerza visible ni en un enemigo armado, sino en la peligrosidad del canto de esos seres. El héroe homérico de "La Odisea" no respondió con otro canto ni intentó demostrar fuerza: eligió la disciplina de contenerse.
Pero la mesura no equivale a debilidad. Al contrario, es una forma superior de fortaleza. Quien conserva la serenidad demuestra que sabe distinguir entre lo importante y lo banal; quien mantiene el rumbo cuando intentan desviarlo entiende que la responsabilidad consiste en llegar a destino, no en ganar todas las discusiones.
Algo parecido ocurrió luego de la reciente cumbre del G7, en la que, en medio de declaraciones estridentes provenientes de figuras relevantes de la política estadounidense, México volvió a colocarse en el centro de una narrativa que forma parte de una estrategia electoral del país vecino del norte.
La presidenta Claudia Sheinbaum optó por la serenidad institucional. Respondió con firmeza, pero sin estridencias; con dignidad, pero sin convertir el desacuerdo en espectáculo.
En estas circunstancias, la prudencia es más que una concesión, es una herramienta de Estado. De ahí que la mesura que hoy observamos en la conducción de la política exterior mexicana tampoco sea producto de la improvisación, ya que forma parte de un estilo de liderazgo que comenzó a ser reconocido más allá de nuestras fronteras.
Las afirmaciones según las cuales México habría perdido el control de su territorio o que estaría sometido por completo a organizaciones criminales no son nuevas, ya que se trata de narrativas simplistas, construidas para fines políticos.
La coyuntura electoral estadounidense terminará eventualmente y lo que permanecerá será la relación entre dos países. Cuando llegue ese momento, resultará evidente quién actuó pensando en los votos de la próxima elección y quién actuó pensando en el futuro de su nación.
Frente al ruido, serenidad; frente a la provocación, inteligencia, y frente a quienes buscan dividir, unidad. Hoy, la mesura merece ser reconocida como la expresión de una confianza profunda en la fortaleza de México, su presidenta y su pueblo, y no como una actitud pasiva o una renuncia a defender los intereses nacionales.
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