Opinión Editorial


¡Tributo a Clara Zetkin!


Publicación:06-07-2026
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Clara Zetkin, una de las mujeres protagonista, revolucionaria y transformadora de la histórica causa de lucha feminista.

Una mejor sociedad es posible y en Clara Zetkin tenemos a una de las mujeres protagonista, revolucionaria y transformadora de la histórica causa de lucha feminista por la emancipación y el empoderamiento de la mujer.

A 169 años de su natalicio rendimos aquí tributo en homenaje a la política comunista alemana de origen judío y la más influyente luchadora por los derechos de las mujeres, a quien desde hace más de cien años debemos la conmemoración del Día Internacional de la Mujer cada 8 de marzo.

Nacida un 5 de julio de 1857, en el pequeño pueblo agrícola de Wiederau, situado en la Sajonia Central de Alemania, cuando recién cumplió 15 años de edad su familia se mudó a Leipzig, prestigiada ciudad de la imprenta y el comercio, para que pudiera realizar sus estudios como educadora.

Durante sus estudios entró en contacto con emigrados rusos, entre ellos su futuro esposo Ossip Zetkin, de quien adoptaría su apellido una vez casados y sustituiría su apellido paterno de Eibner. En esa etapa no sólo se relacionó con el movimiento obrero, sino además con el movimiento feminista.

Tras titularse como profesora se afilió como militante del Partido Socialista de los Trabajadores en 1878, fundado por la fusión de dos partidos e integrado mayoritariamente por obreros y trabajadores. En 1890 dicho Partido cambió a su nombre actual de Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).

A causa de la prohibición de los partidos socialistas en Alemania, dictada por el emperador militar Otto von Bismarck, se refugió en Zúrich (Suiza) en 1882, donde escribió y distribuyó literatura clandestina y aprovechó para conocer y tratar a muchos líderes socialistas internacionales.

Años más tarde se trasladó a París (Francia), donde trabó amistad con dirigentes anarquistas y marxistas del movimiento obrero francés y participó en la Segunda Internacional, donde le asignaron la tarea de redactar informes y documentos, entre ellos el Informe del Congreso Fundacional, en el cual propuso a los partidos socialistas la necesidad inmediata de abordar la lucha de las mujeres y de ganar a las obreras en sus filas.

Estas propuestas de avanzada, sin embargo, la confrontaron, por un lado, con las sufragistas, grupo integrado por mujeres ´acomodadas´, que no tenían un horizonte más lejano que equiparar los derechos civiles y políticos con los hombres del mismo nivel económico y, por otro lado, con las resistencias que encontró dentro del propio movimiento socialdemócrata.

En su documento titulado Directrices para el Movimiento Comunista Femenino, presentado en 1921 en el III Congreso Mundial de la Internacional Comunista, Clara Zetkin escribió cuestionadoramente:

"El Congreso de la II Internacional celebrado en Stuttgart comprometió a los partidos socialdemócratas de todo el mundo a iniciar la lucha por el sufragio universal femenino como parte esencial e irrenunciable de la lucha general del proletariado por el derecho al voto y por el poder, en neta contraposición con las aspiraciones feministas y demócratas-burguesas, rechazando cualquier política oportunista-reformista".

Convencida y decidida a impulsar la lucha del movimiento feminista socialdemócrata alemán por la igualdad de derechos de la mujer y por el derecho al voto femenino libre y secreto, desde 1881 hasta 1917 editó el periódico Die Gleichheit (La Igualdad), cuyo tiraje de cuatro mil ejemplares lo incrementó a más de cien mil en los primeros diez años de circulación.

En 1907 se convirtió en líder de la nueva Oficina de la Mujer del SPD y con dicha responsabilidad política intervino en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, la cual se realizó en Stuttgart, donde junto con un grupo de 58 delegadas fundó la Internacional Socialista de Mujeres, organización que la nombró como Secretaria Internacional de la Mujer. 

Sería en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, que se celebró en 1910 en Copenhague (Dinamarca), a la que asistieron más de cien delegadas, donde Clara Zetkin junto con Kate Duncker propuso conmemorar un "Día Internacional de la Mujer" o "Día de la Mujer Trabajadora", como un acto de solidaridad internacional con las delegadas de Estados Unidos que honraron la huelga de las obreras textiles masacradas cruelmente en Nueva York y que desde el 8 de marzo del 1911 marcaron el inicio de la lucha mundial histórica por salarios justos, jornadas más cortas, lugares de trabajo seguros e igualdad de derechos sociales, políticos, económicos y culturales.  




« Lupita Rodríguez Martínez »