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Opinión Editorial


La Cuarta ola


Publicación:10-01-2022
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La Cuarta ola nos alcanzó, ayer con 4,679 nuevos casos de Covid-19 en un solo día en el estado de Nuevo León.

La Cuarta ola nos alcanzó, ayer con 4,679 nuevos casos de Covid-19 en un solo día en el estado de Nuevo León, lo cual ha sido una determinante para que el gobierno tome medidas diferentes a las anunciadas previamente, especialmente en el tema del regreso a clases después de las fiestas decembrinas.

Esta metáfora de las olas parece interesante pero eufemística, en realidad se perciben más como violentos tsunamis, porque han arrasado con la vida de muchos mexicanos(as); la autoridad estatal lleva sus fechas para cada una de estas olas, para la Primera se consideró el período comprendido del 30 de mayo al 18 de agosto de 2020;  para la Segunda ola del 26 de diciembre al 16 de marzo de 2021; la Tercera ola del 29 de junio al 24 de octubre de 2021; y la Cuarta ola, que inició el 23 de diciembre de 2021 hasta la fecha.

En términos generales podemos considerar a la Primera ola como la más difícil, no había vacunas y la gente enfrentó una cepa original muy letal; luego vino la Segunda a finales de ese año y principios del año 21, ya estaba la esperanza de la vacunación y la gente comenzó a adquirir inmunidad; la Tercera ola fue la pandemia de los no vacunados, recordemos que para el  segundo semestre del 2021 ya teníamos una variante dominante que era la Delta, y ahora, para la Cuarta ola, tenemos la Omicrón, que es altamente contagiosa, se considera la pandemia de los espacios cerrados, considerando que su transmisión es aérea y muy difícil de evadir, aun utilizando cubre bocas.

Omicrón es menos letal, por ejemplo podemos observar que en Nuevo León,   en la Primera ola fallecieron, en su día más alto 51 personas, en la Segunda ola 58, en la Tercera ola 55, y Omicrón, hasta la fecha 6 personas. El problema con Omicrón es que aunque afecta principalmente vías respiratorias altas, a diferencia de las otras variantes que iban directamente a los pulmones, Omicrón al ser más contagiosa, hace que los afectados sean muchas más personas, lo cual satura a los hospitales, principalmente porque afecta a los trabajadores de la salud, quienes tienen que ausentarse de su trabajo por estar contagiados, y de esta forma no existe personal médico suficiente para dar respuesta a la demanda de atención médica.

El voluntarismo del gobierno federal y estatal, al tratar de imponer el regreso presencial a clases no resiste ante el embate de la pandemia. No es un asunto privativo de Nuevo León, por ejemplo en la ciudad de Chicago, la alcaldesa demócrata, Lori Lightfoot, pretende obligar a los docentes a regresar de manera presencial ahora en enero, pero la Union, es decir, el sindicato docente no lo permitió, 88% de los delegados sindicales votaron por retomar  la educación a distancia, muchos padres de familia se quejaron porque tendrían que buscar una babysitter que cuidara de sus hijos.

En Nuevo León los padres de familia no tendrán que contratar una babysitter, podrán acudir a la escuela y dejar allí a los niños, ya que el docente que no esté enfermo estará obligado a presentarse puntalmente a su centro de trabajo.

Sabemos que las autoridades federales están ahora sí muy apuradas en brindar el refuerzo de vacunación para el magisterio, como sabemos éste recibió en mayo del 2021 la vacuna china de Cansino, en una sola dosis. Se aseguró que en noviembre de ese mismo año los docentes obtendrían el refuerzo, sin embargo sería hasta después de 8 meses que se obtendrá una dosis con otra vacuna, seguramente se acabó el lote de Cansino, aunque parece ser que ésta ha sido bastante eficaz y puede proteger por un año.

La Cuarta ola nos alcanzó literalmente, en casa mis dos hijos, junto con sus familias, todos contrajeron probablemente esta nueva variante, Omicrón. Todos están vacunados, y el panorama aunque preocupante, porque Omicrón no deja de ser Covid-19, no es tan catastrófico, como lo fue el escenario, durante la Primera ola, donde mi cuñado Javier perdió, aquel fatídico agosto de 2020, la mitad de su familia afectada por el virus.

Afortunadamente María Luisa y un servidor, estamos viendo los toros desde la barrera, pero aun así seguimos tomando todas las precauciones sanitarias posibles para evitar el contagio. Algo que nos ha enseñado esta Cuarta ola es que no podemos culpar a nadie en específico por haber contagiado a los demás, ya que son muchos los que enferman simultáneamente y de manera repentina.

Algunos consideran que Omicrón será el detonante de una inmunidad de rebaño, probablemente, pero el virus sigue mutando, y las variantes surgen un día sí y el otro también, así que no podemos aún cantar victoria en ese sentido.

Además, el Covid-19 es un tipo de coronavirus, pero existen una cantidad muy amplia de otros virus potenciales que pueden afectar al ser humano, así que las formas alternas de actividad laboral y de aprendizaje escolar logradas a lo largo de estos dos años, es conveniente que las perfeccionemos, considerando que habrá momentos en que podrá predominar lo presencial, otros momentos lo hibrido y, también  si las circunstancias lo requieren, lo virtual.

Hasta el momento lo que me relata mi hijo Arturo es que la fiebre alta  ha sido una constante, el dolor de cabeza derivado del aumento de temperatura, le ha generado una disminución en su capacidad mental motivada por el aturdimiento de esta alteración, además de otros síntomas respiratorios. Espero que hasta allí llegue la enfermedad y no le afecte el tracto respiratorio inferior.

Mi nieta Natalia es la segunda vez que enferma de Covid-19, en la primera ocasión fue sin estar vacunada durante la Primera ola, y ahora ya vacunada con la Cuarta ola, por lo que realmente se trata de un virus que no genera inmunidad por sí mismo, por lo que eso de la inmunidad de rebaño parece ser no factible. Con el Covid-19 siempre hay que empezar de cero.

Mi nieta Carolina está muy molesta porque al ser ella la primera en reportar síntomas, algunos parientes ingratos  la culparon de los contagios familiares, esto la indignó ya que  ella es la que más se ha cuidado y más precauciones sanitarias ha tomado, considerando que es estudiante de música y cantautora, por supuesto que cuida su voz, además su carrera requiere mucho estudio, dedicación y horas de práctica que ha realizado a distancia y con mucha diligencia a lo largo de los últimos semestres.

Cada vez más llego a la conclusión de que el Covid-19 es enemigo mortal de las fiestas humanas, un verdadero aguafiestas, un Grinch consumado, odia la cercanía física y emocional entre las personas, el poder departir, compartir y convivir. Apenas hay fiestas y hay enfermos contagiados, como si el propósito teleológico del virus fuera debilitar de manera sistemática  el vínculo socioafectivo humano.

Hay que reconocer que disfrutamos estas fiestas decembrinas que fueron muchas: las posadas para jubilados, la amena reunión con el grupo de amigos de Gerardo Merla en el restaurant Los Generales,  el día 23 de diciembre festejamos mis 56 años de casado con mi linda esposa María Luisa, también ese día celebramos a mi querido nieto Arturo por su cumpleaños, luego vino el día 24 de Navidad, y le seguimos el día 25 fuimos a comer unas enchiladas suizas a Sanborns, el día 28 nos reunimos la familia Santos, luego el día 31 celebramos el Año Nuevo con mis hermanas en la casa de Armandina, en la colonia Florida, el día primero del año fuimos otra vez a Sanborns, porque ahora solo ponen tres enchiladitas, y pues era necesario repetir el plato, luego vino el día 3 de enero donde celebramos con mi compadre Lupe Aguilar, con mariachis y mucho ambiente bohemio, luego el 6 de enero con mi cumpleaños en un pomposo restaurante de cabrito de la ciudad ubicado en la avenida Gonzalitos, allí comimos fritada, riñonada y chuletas acompañados con música romántica en vivo con un grupo de tríos que tanto me gusta.

Omicrón sí nos dio un jalón de orejas, porque es un virus verdaderamente antisocial, pero como dice  el sabio refrán popular: lo comido y   lo bailado nadie te lo quita.




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