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Opinión Editorial


¡Hasta nunca horario de verano!


Publicación:26-09-2022
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Esta semana, específicamente este miércoles 28 de septiembre, la Cámara de Diputados echará abajo el horario de verano.

Esta semana, específicamente este miércoles 28 de septiembre, la Cámara de Diputados echará abajo el horario de verano vigente desde 1996. Hoy entrará a comisiones la iniciativa presentada por el presidente López Obrador, y seguramente para el miércoles los diputados de prácticamente todas las fuerzas políticas, votarán a favor de la derogación del decreto legislativo del horario de verano vigente.

Hace 26 años, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, se estableció este horario considerando que traería grandes beneficios para el ahorro de electricidad a nivel nacional, además contribuiría a mejorar el medio ambiente al pretender que  reduciría significativamente la emisión de gases de efecto invernadero.

En un inicio el ahorro fue mayor que actualmente, pero nunca fue superior al 1% del consumo nacional; la tecnología electrónica hizo también su papel, de manera particular a partir del 2013,  al producir nuevos electrodomésticos,  especialmente refrigeradores y  aparatos de aire acondicionado, entre otros enseres caseros, comerciales e industriales, que permitieron al consumidor contar con dispositivos más eficientes.  Así que cada año el ahorro de energía eléctrica ha sido menos significativo.

Me tocó trabajar activamente una década con el horario de verano antes de jubilarme, y realmente era tan agitada mi vida laboral en cuanto a estrés y actividades, que no resentía la poca cantidad de horas para dormir, en su momento no logré percibir los efectos negativos que se generan en la salud, tal como lo argumenta la iniciativa del presidente; levantarme a las cinco de la mañana era una constante independientemente de que el reloj biológico apenas marcara las cuatro.

Actualmente como trabajador felizmente jubilado no me gusta el horario de verano, no me gusta que el tiempo se me vaya tan rápido, especialmente por las mañanas. Además, hoy  me puedo levantar a la hora que quiera, cuando llene de dormir, pero resulta que tengo citas médicas o sociales, y ahora sí percibo que levantarse a las cinco durante el horario de verano es una falacia impuesta políticamente, que en mi reloj biológico realmente son las cuatro y luego, por la tarde, resiento la “desmañanada”, por lo que requiero de una siesta obligatoria, afortunadamente tengo el tiempo para tomarla.

Mi nieta Stephanie, ella estudia medicina  y tiene que acudir a las seis de la mañana al hospital, no puede llegar tarde, así que se levanta desde antes de las cinco, por lo que técnicamente en el reloj biológico del horario de verano, son antes de las cuatro de la mañana, y esto ocurre todos los días a lo largo de más de seis meses del año.

Ella como doctora que es, está más consciente de sus ritmos biológicos, y me explica que una vez que inicia el horario de verano, tarda al menos un par de semanas en acostumbrarse a alterar su ritmo circadiano del sueño. En pocas palabras, me explica que duerme menos tiempo, y esta falta de sueño puede ser  acumulativa, en el sentido de que va afectando su estado mental de atención, concentración  y memoria, por lo que rinde menos en sus estudios y en su trabajo de consulta clínica.

Recuerdo también el caso de mi nieto Arturo, cuando era pequeño, en ocasiones se ponía irritable, los motivos su mamá los conocía muy bien, o tenía hambre o sueño, pero como era pequeño no poseía aún la conciencia de sus estados de humor y la motivación de los mismos, simplemente se ponía irritable y se enojaba con facilidad o lloraba.

La iniciativa del presidente mexicano arguye que la falta de sueño en la población genera mayor estrés, depresión,  insomnio e irritabilidad, lo cual me parece lógico e inevitable, el sueño es una actividad reparadora del organismo humano, no podemos prescindir de él, también debemos evitar alterarlo por cualquier motivo.

La reforma a la Ley de Husos Horarios en la república mexicana permitirá continuar con cuatro horarios distintos, dependiendo de la ubicación al este o hacia el oeste del país, dominado el horario central dictado desde la Ciudad de México. Las ciudades fronterizas del norte tendrían la oportunidad de empatar sus horarios con los de las ciudades norteamericanas, de tal manera que no se afecten las actividades comerciales bilaterales.

Mi nieto Arturo también me explica su experiencia actual y es muy claro al respecto, tiene que llegar a su trabajo a las ocho de la mañana, se levanta a las seis y para las siete y media ya va en camino, pero con el horario de verano actual, realmente, en su reloj biológico, entra a las siete y tiene que levantarse a las cinco de la mañana  y, en pocas palabras, describe su vivencia así: “¡El horario de verano nos roba una hora de sueño que ya no recuperamos!”. Él nació en el mismo año en que se instaló este horario, así que el decreto vigente del horario de verano no ha sido justo con su generación. Uno de los estudios en los que se justifica la desaparición de este tipo de horario, es que genera una pérdida de sueño de 27 minutos por noche.

Cuando era yo pequeño y vivía en Montemorelos, mi infancia fue diferente en cuanto a este tema del ciclo circadiano de sueño, no había luz eléctrica en la comunidad de Los Arroyos, así que para las siete u ocho de la noche ya estábamos en la cama y apagábamos el quinqué; nos levantábamos temprano para ir a la escuela que estaba enfrente de la casa, así que podía perfectamente dormir 10 horas diarias.

La secundaria la cursé en la cabecera municipal de Montemorelos, allí sí había luz, podíamos disponer de mayor tiempo por la noche para estudiar y, además, nos levantábamos más temprano para trasladarnos a la escuela que estaba más retirada, pero la falta de sueño nunca fue un problema.

Cuando llegamos toda la familia a Monterrey, estudié la prepa y trabajaba a la vez, y así fue el resto de mis estudios normalistas y universitarios, combinados siempre de manera simultánea con el empleo, claro que me esforzaba más y dormía menos, pero siempre ajustado a un ritmo biológico natural, sin alteraciones determinadas por un convencionalismo político que se tradujo en un acuerdo para trastocar  deliberadamente los ciclos circadianos establecidos en nuestra especie humana por siglos.

Afortunadamente los diputados federales actuales se pusieron de acuerdo, y esta semana echarán abajo el horario de verano, esperemos que para siempre, considerando que es mejor sincronizar los relojes solar,  social   y biológico,  y no alterarlos por ningún motivo, especialmente si esta sincronización nos ayuda a tener mayor bienestar y disfrutar más nuestra vida.




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