Opinión Editorial
¡Feliz día de la maestra y el maestro!
Publicación:16-05-2022
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Ayer domingo fue 15 de mayo, Día de la maestra y el maestro, una importante fecha donde se celebra la vocación docente.
Ayer domingo fue 15 de mayo, Día de la maestra y el maestro, una importante fecha donde se celebra la vocación docente, en esta ocasión cayó en domingo, no hubo ningún día de asueto asociado, así que hoy lunes muchas escuelas retomarán esta ocasión para reconocer a sus docentes, y mañana martes lo hará oficialmente la Secretaría de Educación de Nuevo León en Cintermex, una importante reunión para entregar reconocimientos a los docentes por sus 10, 20 y especialmente 30 y 40 años de servicio.
Ayer domingo en una ceremonia sostenida en Palacio Nacional, encabezada por el Presidente mexicano y las autoridades educativas y sindicales, se dio la noticia del aumento salarial para este año, como parte de las negociaciones entre el Sindicato Nacional de maestros y la Secretaría de Educación a nivel federal, se hizo referencia a que le darán mayor aumento al que menos gane, eso es equitativo y justo, y permitirá mejorar las condiciones salariales de docentes que perciben menos de 20 mil pesos mensuales.
Son buenas noticias porque el docente para poder dedicarse plenamente a su profesión, requiere tener cubiertas sus necesidades económicas esenciales, requiere de una estabilidad laboral, de una seguridad social, todo ello, le permite sentirse seguro en su labor cotidiana y abocarse al desarrollo del potencial de sus alumnos(as), que es su misión como educador. ¡Así que bienvenidos los aumentos salariales y las basificaciones laborales!
También necesita el docente cubrir sus necesidades de afiliación, es decir, no es bueno para la salud mental docente el mantenerse aislado en su trabajo, es muy benéfico lo contrario, que logre trabajar en equipo, en academias, colegiados, en cuerpos académicos, en asociaciones, y también, desde lo laboral, que su participación sindical le brinde esa oportunidad de construir su identidad profesional y gremial con esa proyección y compromiso social hacia la comunidad.
Como todo ser humano, y como parte esencial de su función como modelo de identificación para las nuevas generaciones, necesitamos cuidar la autoestima del docente, para ello el reconocimiento social es fundamental. Que la sociedad reconozca lo trascendente de su labor, que no se le vea como un chivo expiatorio de los males que la aquejan.
Cada 15 de mayo no puede pasar desapercibido cuando se trata de un día para el reconocimiento social de la función educadora, de la formación de los futuros ciudadanos, no solo de este siglo, también del siglo XXII. Un docente que inicia hoy su vida laboral, tendrá 30 años de labor ininterrumpida al frente de grupo, con lo que la última generación que contribuirá a formar será en el año 2052, supongamos que le toca 4to grado de primaria, alumnos con 10 años de edad, a los que aún les falta por vivir, de acuerdo con las expectativas de vida actual, al menos 65 años más, aunque fácilmente, la expectativa de vida para entonces pueden ser los 85 años de edad. Esta generación de 4to grado podrá fácilmente llegar hasta el año 2117 pensando en una expectativa de vida actual, pero si lo proyectamos con una expectativa de vida mayor, de 85 años, podría ser una generación que viviría en promedio hasta el año 2127.
El reconocimiento social ayuda en el sostenimiento y construcción social de una autoestima profesional y personal más sólida, más robusta. Tener veinte años de servicio o más y ganar menos de 20 mil pesos al mes, es una situación que atenta contra la actitud de entrega del docente, sin embargo, el docente sigue comprometido con su labor, así que aunque la percepción salarial no determine el nivel de autoestima, sí contribuye en ello, por lo que son bienvenidos todos los aumentos salariales, tanto a nivel federal, como lo expresó ayer la secretaria de Educación, como a nivel estatal por supuesto y, por qué no, los reconocimientos que a nivel municipal se entreguen, son de gran importancia, así como otros de la sociedad civil.
La vocación del docente está en juego día con día, se alimenta de la respuesta en materia de satisfactores que le brinda la sociedad, pero además, en la parte más alta de la pirámide de la teoría de la jerarquía de las necesidades de Maslow, la parte más excelsa de la misma es la necesidad de autorrealización.
El docente sabe que trasciende cada vez que ve a un alumno(a) avanzar en su proceso de aprendizaje, que observa cómo se apropia de nuevos conocimientos, habilidades y actitudes; cómo se sientan las bases para el desarrollo del potencial del estudiante, el crecimiento de su personalidad. Desde allí hay un sentimiento inicial de trascendencia.
La autorrealización implica el saber que se ha desarrollado todo el potencial no solo del alumno(a), también el propio, como persona y como profesional. En este rubro también son bienvenidas todas las estrategias de actualización que se le brindan al docente, todas las herramientas teóricos metodológicas para perfeccionar su labor, para estar y sentirse más competente en su formación y desempeño. Como profesores(as) somos fieles partidarios del perfeccionamiento de nuestra labor, del desarrollo permanente de nuestras competencias docentes. La estrategia institucional de profesionalización del magisterio nos viene muy bien, encaja perfectamente en nuestro deseo de mejora profesional y de perfeccionamiento permanente de nuestra práctica educativa. De eso no tengan duda. En cada momento, siempre buscamos la manera de ser mejores maestros y maestras.
Los beneficios que el docente recibe para continuar con su preparación académica son clave, la carrera docente es de largo aliento, 30 años pueden ser un parpadeo en la eternidad, pero para la vida de un profesor(a) representan los mejores años dedicados al desarrollo de su vocación.
La sociedad debe responder con satisfactores efectivos que den respuesta a las necesidades de los docentes en lo laboral y profesional, la sociedad debe cuidar ese baluarte colectivo, ese motor clave en la formación de las nuevas generaciones, como lo es la vocación del maestro(a).
Durante mis estudios como estudiante en la Escuela Normal Superior del Estado de Nuevo León, Profesor “Moisés Sáenz Garza”, así como a lo largo de mis más de 30 años al servicio de la educación, siempre me impresionó y me invitó a la reflexión el lema de mi escuela: “En la vocación del maestro(a) y en la nobleza de la juventud, confiamos”.
Una idea inspiradora que aún llevo conmigo, como un signo, como un tatuaje mental que me sigue motivando a seguir activo a pesar de estar jubilado, finalmente, la idea de un “vocatio”, como es la etimología latina, de un llamado, implica una posibilidad, una orientación para construir un sentido de vida, y eso es algo muy relevante para todo ser humano.
¡Felicidades a todas las maestras y maestros de Nuevo León, y de México!
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