Opinión Editorial


Coronavotantes


Publicación:08-09-2020

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Entre la recesión económica, el mal manejo de la pandemia y las revelaciones de familiares, el 45° presidente de EU tendrá unas elecciones complicadas

Cuando en noviembre de 1980 los expresidentes Reagan y Carter compitieron por el cargo, Reagan formuló a los votantes una pregunta que acabó con el sueño de Jimmy Carter de ser reelecto: "¿Estás mejor ahora que hace cuatro años?".  Dicha pregunta naturalmente cimbró las mentes de quienes recordaban las largas filas y horas de espera para cargar gasolina que un año antes sufrieron por una crisis energética. Más aún, el mismo año de las votaciones, los Estados Unidos entró en recesión y la tasa de desempleo había subido a 7.8%. El resultado fue que Reagan ganó en 49 de los 50 estados y obtuvo 525 de los 538 sufragios en el Colegio Electoral, el mayor triunfo en la historia de los Estados Unidos.

Karl Marx decía que: "Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado." Vamos a ver qué historia crean los ciudadanos americanos en la era de Trump considerando los 48 millones de personas que han solicitado ayuda por desempleo, los 6.5 millones de contagiados y los 195,000 muertos por el Coronavirus.  Tal vez los votantes igualmente recordarán que el presidente Trump, después del primer caso confirmado de COVID-19, tardó 70 días para tomar con seriedad al virus. Quizás los "coronavotantes" del país que aporta el 22% de las defunciones registradas mundialmente por COVID-19 recuerden el Tweet del 8 de abril donde su presidente, quien no usa mascarilla, decía que habían aplanado la curva e igualmente consideren su recomendación de inyectarse desinfectante para matar al virus chino. Es un hecho; aquí, allá y acullá, la gente que ha visto la parca de cerca, votará con un estómago afectado por el virus y también metiendo la mano en su bolsillo.

En noviembre sabremos si los programas autónomos llamados BOTS, que interactúan con las computadoras de los usuarios para influir en su toma de decisiones, tengan el peso para cambiar la historia de una muerte electoral anunciada. En el decimoprimer mes del año en curso sabremos si el partido republicano volvió a recurrir a los servicios de Cambridge Analítica, quién fue determinante en la victoria presidencial 2016 al supuestamente robar una minería de datos de 87 millones de usuarios de Facebook.  Tal vez los votantes tengan presente el libro escrito por la sobrina de Trump, Mary, titulado "Cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo".

En conclusión, parece ser que, entre la recesión económica, el mal manejo de la pandemia y las revelaciones de familiares, el 45° presidente de EE.UU. tendrá unas elecciones complicadas.  Tal vez el presidente de México, López Obrador, debería poner sus barbas a remojar.

Desde el punto de vista económico, México presenta un escenario dantesco al estimar que en 2020 han quebrado una de cada cuatro empresas, se han perdido 12 millones de empleos y 12 millones de mexicanos se han sumado a las filas de la pobreza.  Naturalmente, la pandemia mundial ha contribuido, pero también las malas decisiones al cancelar inversiones, no apoyar a las pequeñas empresas, insistir en gastos asistencialistas e invertir en proyectos faraónicos no productivos.

Bajo la óptica sanitaria, con la escalofriante cifra de 67,000, oficialmente México sería el tercer país con el mayor número de muertes por Coronavirus después de EE.UU. y Brasil.  Ese deshonroso lugar está en tela de juicio ya que, según una declaración del mismo subsecretario de salud, López Gatell, ante el periódico el Washington Post, el número de muertos es realmente tres veces mayor. Es particularmente grave revisar tanto el perfil de quienes mueren y sus causas. Analizando el perfil, Amnistía Internacional calculó que México lamentablemente ocupa el primer lugar del mundo en muertes entre quienes cabalmente se esmeran en salvar vidas, los trabajadores de salud. Más aún, según datos del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM publicados en julio por el periódico Excélsior, el 71% de los muertos tenían una escolaridad de primaria o menor; eran pobres. Pues bien, muchos de los muertos los ha aportado justamente la base de votantes del presidente López Obrador; los desempleados, los informales, los iletrados funcionales y los pobres.

En cuanto a la causa de las muertes, aunado a la invitación del presidente de abrazarse en vez de cuidarse, está el abandono general del sistema sanitario y la reducción del 44% del presupuesto de salud. Según el New York Times, el 80% de las muertes en México no tuvieron acceso a un ventilador y de aquellos pocos que sí alcanzaron, nada mas el 26.6% sobrevivieron.  En el estado de Tabasco, solo 1 de cada 10 muertes fueron asistidos con un ventilador. La mayoría de los pacientes mexicanos con COVID-19 estuvieron menos de una semana en el hospital antes de morir, comparado con los 9 días con ventilador y otros 16 en el hospital para los sobrevivientes en EE.UU. No sabemos, pero tal vez el pueblo "bueno y sabio" buscará vengar en las urnas a sus familiares y amigos fenecidos, y a los que perdieron su fuente de empleo.

En 2021 serán las mayores elecciones en la historia de México donde se disputarán 21,368 cargos de elección popular, entre ellos 15 gubernaturas y los 500 cargos de diputados federales. Algunos periodistas han especulado que el presidente López Obrador ha puesto el primero de diciembre 2020 como su fecha límite para ver si su capital político le alcanzará para mantener la mayoría en el congreso. Como salida anticipada y decorosa, el mes pasado volvió a afirmar que para esa fecha estarán listas las bases de su cuarta transformación y que no requerirá más tiempo. Habrá que ver cómo se organiza y consolida la oposición para capitalizar el inminente desprestigio del mandamás mexicano. 

Hace unos años el expresidente Clinton pronunció su célebre frase: "es la economía, estúpido".  Pues sí, para las elecciones de noviembre 2020 en EE.UU. y 2021 en México, en la rendición de cuentas, será la guillotina de recesión económica más la crisis sanitaria la que inflija la justicia de los coronavotantes a los estultos gobernantes. 



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