Opinión Editorial


Aprender sobre la marcha


Publicación:20-01-2026
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El gobernador Samuel García enfrenta el reto de corregir su estilo rumbo a 2030

Por razones cuya explicación va más allá del horizonte de nuestra colaboración de hoy, han llegado a puestos de gobierno personas que no han tenido un proceso de maduración en su quehacer político y de pronto se ven en la necesidad de aprender sobre la marcha habilidades que en otros tiempos hubieran sido parte de su proceso de formación, porque, guste o no, la política es una profesión para la cual es necesario prepararse, aunque en ocasiones, como en los tiempos actuales, la realidad va tan deprisa que no hay tiempo para ello.

Como lo señaló en su momento el hoy no tan bien recordado exalcalde de Nueva York, «Rudy» Giuliani, una de las habilidades que deben aprender los gobernantes consiste en el manejo de las expectativas, ya que generar altas expectativas generalmente acaba por ser una piedra en el zapato.

Hace algunos años, un político local, alcalde en dos municipios del área metropolitana, sabía muy bien cómo manejar las expectativas por lo que respecta a la culminación de las obras públicas que iniciaba. Ingeniero de profesión, se apegaba al proyecto ejecutivo, pero hacia afuera, hacia sus gobernados, siempre señalaba un tiempo muy superior para la culminación de las obras, las cuales, al ser terminadas en el tiempo que realmente requería su culminación, daban la imagen de que el alcalde era tan eficiente que siempre concluía sus obras antes de lo previsto. En pocas palabras, manejaba una expectativa baja que resultaba al final en un alivio para los ciudadanos.

Un gobernante que supo manejar muy bien estas expectativas bajas, haciendo ver que los problemas eran mucho mayores de lo que en realidad eran fue Don Alfonso Martínez Domínguez, quien por ejemplo en la crisis de agua que le tocó "enfrentar", propició la imagen de un problema infinitamente superior que fue "resuelto" para el futuro lejano mediante la construcción de la presa Cerro Prieto que, como sabemos, no fue la solución para los siguientes cien años como se vendió.

El tema viene a colación porque vemos con agrado que el gobernador Samuel García aprendió, aunque sea a las malas, que el manejo de las expectativas es importante para la gobernanza de un estado. Samuel, un político joven con una carrera meteórica, ha tenido que aprender sobre la marcha que no se puede gobernar en tiempo real, tal y como se vive en las redes sociales.

No poder concretar en tiempo y forma las obras del Metro propuestas en principio para estar terminadas y ofrecer el servicio durante la celebración del Mundial de Futbol 2026, lo han llevado a reflexionar sobre su quehacer, lo cual es bueno, ya que ello nos habla de que es alguien que puede, todavía, seguir aprendiendo.

Esperemos que ese aprendizaje lo extrapole hacia otras áreas de su gobierno, como es el caso del presupuesto para este año. Samuel ya demostró que es sensible a aprender de la experiencia, esperemos que ahora entienda que mientras mejor sea su trabajo al frente del ejecutivo estatal, su imagen puede mejorar.

Sobre todo, si como lo señaló, aspira a competir por la presidencia de la república en el 2030.




« Raúl Guajardo Cantú »