Sabias Que Económico


¿Por qué leer las letras chiquitas de un crédito?

¿Por qué leer las letras chiquitas de un crédito?


Publicación:26-07-2021
++--

El CAT es un indicador que permite comparar el costo de un producto financiero y considera todos los costos y gastos del crédito

CIUDAD DE MÉXICO.- La difícil situación económica por la que atraviesa buena parte de los hogares del país trajo como consecuencia buscar alguna forma de financiamiento para apoyar los gastos familiares; sin embargo, la mayoría de las personas no tiene claro a qué se compromete al contratar un crédito y cuál es su verdadero costo. Por ello, es importante estar bien informado, leer con cuidado las condiciones del crédito y conocer el significado de conceptos como el Costo Anual Total (CAT), que es el indicador que mide el costo total que se pagará en un año por ese préstamo y suele expresarse como un porcentaje.
El CAT es un indicador que permite comparar el costo de un producto financiero y considera todos los costos y gastos del crédito, como la tasa de interés, comisiones, primas de seguros e Impuesto al Valor Agregado (IVA), entre otros conceptos, dijo Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera CitiBanamex.
De acuerdo con la última edición de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), ocho de cada 10 personas no compararon sus productos financieros antes de adquirirlos. Si se contrata un crédito, se puede tomar como primera referencia el CAT que publican las instituciones financieras, pues generalmente aparece en la publicidad de los productos. Este Costo Anual Total es reportado con fines informativos y para su cálculo se toma como base la tasa de interés promedio del producto, agregó el especialista.
El CAT real es personalizado y esto se debe a que las instituciones financieras otorgan diferentes condiciones que dependen de factores como el perfil de riesgo, historial crediticio, nivel de endeudamiento, entre otros. Así podemos tener el mismo producto financiero que otras personas, pero con diferentes condiciones, añadió. Conforme una persona tenga un mejor historial crediticio, las instituciones financieras suelen ofrecer mejores condiciones en sus productos, como puede ser tasas de interés más bajas y, por lo tanto un CAT más bajo, comentó José Luis Ordaz.
El directivo recomendó que además de entender el CAT, es importante conocer los beneficios que cada producto financiero ofrece, de esta manera se podrá elegir el que mejor responda a las necesidades del interesado. Es importante verificar que todas las condiciones y los beneficios se encuentren claramente descritos en el contrato. Hay que tener siempre una copia a la mano por si es necesario hacer alguna aclaración.
El crédito es una excelente herramienta financiera, pero se debe evitar incurrir en un financiamiento sin estar previamente informado de todo lo que éste implica. Si el interesado es principiante en el mundo de los productos financieros, debe procurar elegir aquellos con los CAT más bajos. Para ello, se pueden revisar diversos comparativos publicados por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y el Banco de México (Banxico).
Además de considerar el CAT, el especialista recomendó tomar en cuenta la capacidad de endeudamiento de la persona que solicita el financiamiento. El pago mensual no debe exceder más allá de 30% del ingreso, una vez descontados los gastos fijos, advirtió el especialista.
Por ejemplo, si se cuenta con un ingreso mensual de 10 mil pesos y los gastos fijos ascienden a 6 mil pesos, de los restantes 4 mil pesos que permiten cubrir gastos variables se debe calcular 30% (multiplicar 4 mil por 0.30), que da como resultado mil 200 pesos. Esto quiere decir que no se recomienda contratar deudas superiores a ese monto mensual.
Es importante reiterar que la mejor manera de disfrutar un producto o servicio financiero es conociéndolo a fondo para aprovechar todos los beneficios que ofrece, así como tener cuidado de no comprometerse a gastos adicionales innecesarios, como por ejemplo, la adquisición de algún seguro de vida, el cual en muchos casos no es obligatorio.


« El Universal »