Opinión Editorial


Rebelión


Publicación:19-05-2021
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Hace unos cuantos años nadie en Monterrey se atrevería a desairar la convocatoria a un debate organizado por el periódico El Norte y ayer ocurrió

“La desobediencia es la virtud original del hombre. 

Mediante la desobediencia y la rebelión se ha realizado el progreso”

Oscar Wilde

Tiempos inéditos los que nos toca vivir.

Hace unos cuantos años nadie en Monterrey se atrevería a desairar la convocatoria a un debate organizado por el periódico El Norte y ayer ocurrió.

Tres de los cuatro candidatos invitados a comparecer frente a un grupo de consejeros de manera presencial y otro más amplio de forma virtual, así como ante la ciudadanía, decidieron no acudir al debate argumentando que supuestamente el medio apoya a quien sí estuvo presente en el encuentro.

Seamos claros, el desaire no fue para Samuel, como tampoco implica temor hacia él o sus preguntas como lo pretendió hacer ver el candidato de Movimiento Ciudadano; la inasistencia fue una rebelión, una protesta abierta contra el medio, contra sus dueños y sus periodistas.

A pesar de que en el análisis posterior los panelistas del mismo medio argumentaron que las preguntas formuladas a los faltistas eran “normales”, para muchas personas dejaron la sensación de que tenían demasiada “jiribilla”, mientras que preguntarle a Samuel García algo relacionado con el Pacto Fiscal era un balón centrado ante una portería solitaria.

Intento analizar los hechos desde la perspectiva de un acontecimiento inédito y que, reitero, hasta hace poco tiempo era menos que impensable en nuestra tierra.

De llamar la atención el hecho de que al final del fallido debate el moderador pidiese a los consejeros asistentes no olvidasen marcar su código individual, lo que me parece echa por tierra la secrecía de las respuestas y en cierto modo inhibe la libertad de opinión de los participantes.

Me dejó mal sabor de boca el que el conductor del debate y de la mesa con editorialistas posterior tuviese un muy desafortunado comentario al inicio del conversatorio cuando haciendo referencia a declaraciones de uno de los candidatos que no asistieron dijo: “dice que mentimos y que nuestras encuestas no son ciertas y trae encuestas de Publimetro y otros medios menores”; ¿cuáles son mayores y en todo caso, las de los mayores con más ciertas que las de los menores? Francamente no había necesidad de una expresión de este tipo.

A favor, hay que decirlo, la mayor parte de las opiniones vertidas por Gabriela de la Paz, Horacio Marchand y Miguel Reyes, sobre todo de estos últimos dos, en el programa de análisis posterior, sobre todo cuando se pusieron serios a hablar del por qué de la inasistencia de los tres candidatos y del cómo les hubiese gustado ver al único contendiente que acudió a la cita.

El punto central es la conversión de las formas y el rompimiento del “status quo”, la rebelión mostrada ayer por tres candidatos que al unísono manifestaron de manera conjunta su protesta por lo que consideran un trato inequitativo de un medio de comunicación.

Lejos de pensar que la democracia perdió ante la falta de un debate de ideas y propuestas, o del lanzamiento de puyas y dardos envenenados, me parece que en cierto modo Nuevo León ganó en la expresión de quienes no aceptaron participar en un ejercicio que a su juicio no reunía las características de un encuentro neutral.

Al final, como lo dijeron ahí mismo, la valoración de lo ocurrido ayer la tendrán los electores no en la próxima encuesta que publiquen, sino en la real y verdadera del próximo 6 de junio.

Los tiempos cambian.

ftijerin@rtvnews.com



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