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Opinión Editorial


Nuevo León violento: de la comedia a la tragedia


Publicación:24-01-2022
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La violencia no cesa en el Estado de Nuevo León; realmente el verbo “cesar” sería parte de una esperanza utópica.

La violencia no cesa en el Estado de Nuevo León; realmente el verbo “cesar” sería parte de una esperanza utópica, pero podríamos utilizar el verbo “disminuir” como una expectativa más realista. En el transcurso de la semana que recién finalizó ocurrieron más de una decena de homicidios dolosos.

Cada entidad federativa tiene sus propios temas que reflejan el tipo de violencia social que  se vive de manera, no sólo cuantitativa, también cualitativa. Por ejemplo, en el estado de Puebla se cuestiona sobre este siniestro caso de un niño que fue inhumado, luego exhumado de manera clandestina, posteriormente apareció el cuerpo en un basurero de la prisión de ese estado. Cómo explicar una situación así, probablemente se pueda pensar  la manera que exploran los delincuentes para obtener un cuerpo que puedan rellenar con paquetes de droga, suturarlo nuevamente, vestirlo e introducirlo así al centro penitenciario.

En Nuevo León tenemos un caso muy significativo que se puede comentar considerando que se trata de una situación criminal vinculada con un personaje de la comedia y que representa un tipo de crimen cualitativamente diferente, considerando su impacto mediático y social.

Nos referimos al asesinato, ocurrido hace varias semanas, de un actor de comedia de nombre Gilberto Rodríguez, quien logró posicionar un personaje que le permitió tener el éxito anhelado, seguramente exploró otras opciones, pero El Mocos fue el principal. Fue tanto el éxito de este personaje que prácticamente Gil Rodríguez desapareció como actor para dar paso al Mocos.

Cuando observamos la Gestalt  del Mocos no podemos dejar de asociarlo con el Chavo del Ocho, pero es solo la imago general, realmente se trata de un personaje cholombiano, que representa una subcultura, una identidad de jóvenes con un nivel de marginación social importante, que tienen un estilo de vestir holgado, camisetas floreadas, rapados con peinados exóticos,  patillas largas, pañuelos moteados, camisetas blancas, camisas y bermudas marca Dickies,  tenis converse o Nike modelo Jordan, todo un ajuar bastante oneroso considerando el nivel económico de esta población; poseen además una pasión por la cumbia rebajada y son expertos en el baile del gavilán.  

El actor Rodríguez comenzó trabajando en fiestas infantiles, luego evolucionó hacia la realización de sketchs que daba a conocer en sus redes sociales, el éxito llegó de la mano del Mocos; no sólo participaba amenizado festejos infantiles, también eventos sociales y participando en stand ups con un grupo reconocido de comediantes de la localidad.

Los seguidores siguieron creciendo y en una década logró avanzar, gracias al Mocos, hacia una actividad profesional de actuación que le permitió vender publicidad a diferentes empresas que buscaban dar a conocer sus marcas y productos.

Los videos del Mocos son divertidos, unos más que otros, reflejan una subcultura de pobreza que se vive en Monterrey, donde la cumbia vallenata juega un papel importante, y el Mocos era el representante cómico de ese ambiente cultural.

Ver los videos y sketchs del Mocos no puede quitarnos la inquietud de por qué lo mataron como lo mataron. Fue aparentemente una ejecución, donde murió acompañado de su Dj, de nombre Guillermo Velázquez. Las autoridades no han arrojado mucha luz sobre esta situación, seguramente amparados en el  necesario sigilo que conllevan estas investigaciones. Considerando la falta de información oficial sobre el tema, solo podemos hacer especulaciones sobre el porqué fue ultimado así alguien que lo que más buscaba era entretener y divertir a la gente.

Podemos deducir por la información que encontramos en la red, que Gilberto Rodríguez era un hombre de familia, que trabajaba afanosamente por ser proveedor como se estipula en los roles sociales dominantes, que seguramente pasó por un período económico difícil en un inicio, pero que conforme  adquirió mayor experiencia avanzó hacia una consolidación en su carrera; es evidente el amor que profesaba por su familia, seguramente era el motor que lo movía en su diario quehacer profesional.

También, considerando que era un actor,  parece ser una persona equilibrada psicológicamente hablando, no tenía ningún tatuaje, lo que nos permite inferir que llevaba una relación sana con su propio cuerpo; el personaje del Mocos lo llevó hacia situaciones que podrían exaltar aspectos negativos de esa subcultura, como lo pueden ser las drogas y las conductas antisociales, pero era solo un tema de actuación.

Tenía mucho éxito con la población infantil, el personaje del Mocos fue bien aceptado y seguido amenizaba fiestas para niños y niñas que lo seguían y bailaban cumbia vallenta junto con él, tenía además su propia cumbia;  realizaba también acciones de apoyo social a familias en situación de pobreza, lo vemos repartir despensas en diferentes colonias, lo cual le generaba aún mayor simpatía.

Considerando lo anterior, entonces ¿por qué mataron al Mocos como lo mataron? Al estilo mafia o ajuste de cuentas, seguramente las autoridades tendrán sus líneas de investigación, ya transcurrió más de un mes y no han informado nada relevante, seguramente tarde o temprano a los asesinos del Mocos los alcanzará la justicia.

La hipótesis que tenemos es que fue por un tema laboral; el Mocos tuvo mucho éxito, diversas empresas y negocios buscaban que los promocionara; algo que realizó con éxito y seguramente le generó buenos ingresos; pero llegó un momento en que estas empresas que lo contrataron se ubicaron en el ámbito de los giros negros, lo cual posicionó al Mocos como un colaborador de estos negocios lícitos que cuentan inevitablemente con vínculos con alguna organización criminal que les brinda protección.  Este predicamento laboral involuntario, ubicó al Mocos, en la mira de las organizaciones criminales contrarias y que compiten entre ellas por dominar el mercado y el territorio de los giros negros.

Otra hipótesis en la misma línea, podría ser que El Mocos se haya negado a seguir colaborando laboralmente considerando los riesgos involuntarios en los que se veía  expuesto y que  se volvían más amenazantes. Una negativa que le costó la vida, considerando la organización criminal que intervino en la ejecución que se trataba de una traición, que esta negativa era debido a que  se encontraba El Mocos comprometido con los rivales, “los contarios” como los llamaban en el argot del sicariato; lo cual fue obviamente una interpretación distorsionada de la realidad, pero que ocurre en este tipo de ambientes de “estás conmigo o en contra mía”.

¿Cuántos otros casos como El Mocos, de actores, de comediantes, de standuperos, están atrapados laboralmente, con la espada contra la pared, por redes criminales que controlan diversos negocios vinculados con la farándula y el mundo del espectáculo?




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