Opinión Editorial
Lo (im)perfecto
Publicación:26-01-2022
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La vida perfecta es aquella que no se tiene, que no existe; la decisión perfecta, es aquella que nunca se ha tomado
La vida perfecta es aquella que no se tiene, que no existe; la decisión perfecta, es aquella que nunca se ha tomado, que a algunos les otorga la sensación de, “Si tan solo hubiera elegido esa otra opción, ese número, aquel color, aquel trabajo…otro gallo cantara, entonces mi vida estaría mucho mejor; sufro porque perdí, allá en el pasado, la oportunidad de mi vida y ahora ya no puedo hacer nada”.
La vida perfecta solo existe en la expectativa y en la impotencia, en la ilusoria sensación de “otro pasado fue mejor”, “Si tan solo pudiera regresar el tiempo, haber elegido…”, “Si tan solo supiera cuál es la mejor opción, entonces la elegiría”.
La vida que se tiene, como las decisiones que se toman, esas no son perfectas, justamente porque se exploran. La pretensión de perfección es un bloqueo, plantea un “no hacer nada”, para esperar aquella “oportunidad” maravillosa que, por cierto, nunca llega. Es justificar el propio fracaso y la infelicidad, no en los términos de los demás, sino en los propios; es vivir anclados a la impotencia de no hacer nada, precisamente para no vernos decepcionados, imperfectos, viviendo sin el riesgo de la falla, la caída y el fracaso, capturados por la perfección. De ahí la atmosfera de odio y ataques que suele imperar en redes sociales, las cuales encubren, en gran medida, una verdadera angustia y pavor de decidir, de hacer algo, volcándose hacia alguien que, por su parte, si se está responsabilizando por tomar una decisión, por hacer algo, explorar una opción.
Dos ilusiones absurdas, entre muchas que circulan: que la vida es algo progresivo y acumulativo, que está garantizada y que la vida se pude explicar, es decir, operacionalizar en palabras, claras y entendibles, al grado de poder decirle a alguien que si lo que desea realizar es tal o cual cosa, lo que hay que hacer entonces es, lo siguiente: 1)….2)….3)…. Y que, si se hace eso, con corazón y disciplina (lo que sea que se haya enlistado) entonces el éxito estará garantizado. Buscar donde hay más luz, no necesariamente es donde se perdieron las llaves.
La idea de éxito y perfección, como lo evidencia muy bien la neurosis obsesiva, como lo describió Sigmund Freud, produce inhibición, inacción, no hacer nada, no arriesgar; creyendo que así, si bien no se pierde –lo cual tampoco sucede del todo, pues siempre se pierde algo– tampoco se gana, no hay realización. Por lo que una cuestión fundamental, no solo en la vida, sino también en la educación y formación, es destruir a noción de perfección, pero también de acreditación, de cumplimiento, para colocar más bien, la de exploración, aproximaciones, fracaso, pérdida, caída, colaboración, vinculación, articulación de las diferencias, más que lucha desesperada por el brillo de la imposible perfección del ganador.
Quienes verdaderamente han logrado algo en la vida, quienes pueden decir que han logrado algo en la vida, como lo dijo el cineasta Guillermo del Toro: “La perfección no existe... y el éxito es cagarla en tus propios términos”
« Camilo E. Ramírez »




