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Opinión Editorial


El caso Debanhi como feminicidio


Publicación:02-05-2022
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Hay que expresar abiertamente nuestra consternación ante el caso Debanhi; además compartimos la indignación social.

Hay que expresar abiertamente nuestra consternación ante el caso Debanhi; además compartimos la indignación social y de la familia hacia la violencia  y hacia la incompetencia de las autoridades. Estamos a favor, tanto a nivel preventivo como a nivel de persecución de los delitos y la presentación de los culpables ante el juzgador, que este proceso debe ser trasparente, que rompa con todo tipo de impunidad criminal.

Trece días estuvo desaparecida la joven Debanhi Susana Escobar Bazaldúa, y sorprendentemente los fiscales la encontraron allí, muy  cerca donde iniciaron sus investigaciones  días atrás; en un área por demás peligrosa, debemos de recordar que la carretera Monterrey-Nuevo Laredo, está controlada por el crimen organizado, quienes realizan recorridos, vigilan  y controlan lo que allí ocurre.

El triste caso de Debanhi es un signo de un problema de violencia,  especialmente de género, que está ocurriendo en el país, y que en Nuevo León se ha incrementado notablemente; en el transcurso de las dos semanas que Debanhi estuvo desaparecida, a nivel nacional 80 mujeres desparecieron. En los últimos tres meses en Nuevo León se han registrado  395 desapariciones de mujeres.

El tema de las desapariciones no sólo es propio de las mujeres, también hombres, especialmente jóvenes entre 30 y 35, y en el caso de las mujeres  entre  10 y 19 años de edad. Sí, es cierto que se trata de un fenómeno de descomposición social, donde a río revuelto ganancia de pescadores,  entre los victimarios pueden ser éstos bandas criminales y personas diversas; desde grupos de trata de personas, acosadores sexuales y hasta asesinos seriales.

Son muchas las preguntas que quedan sin responder aún, esperemos que los datos de la autopsia brinden mayor información, realmente la versión  de que cayó a la cisterna y golpeó la cabeza, simplemente no es creíble, y nos recuerda el caso Paulette en el estado de México, durante la época de Peña Nieto, en el año 2010, cuando se sembró el cuerpo de la niña asesinada; en el caso de Debanhi, el papá de la joven también consideró que su cuerpo lo habrían sembrado en la cisterna donde fue encontrada. Este tipo de estratagemas de las autoridades al investigar este tipo de casos, ocurren cuando se pretende encubrir a alguien, especialmente a un pez gordo; en el caso Paulette, sabemos que el abuelo paterno de la niña estaba conectado políticamente, y esto influyó para que  no se investigara más al papá de la niña. ¿En el caso Debanhi, quién es el pez gordo que presuntamente se encubriría por parte de las autoridades?

El papá de Debanhi considera que el taxista que transportó a su hija realizó acoso sexual, y esto motivó a que ella se bajara del taxi en esa peligrosa carretera. Esto también tiene sentido considerando que existe un video en donde el taxista extiende su brazo hacia donde se encontraba la pasajera. El papá de Debanhi piensa que esta conducta de acoso fue lo que detonó las circunstancias que ocurrieron posteriormente, ya que Debanhi no se sintió segura y prefirió bajarse cuanto antes. La responsabilidad del taxista en el homicidio posterior deberá ser valorada por la  autoridad correspondiente, y sancionada de acuerdo a la evidencia y las leyes correspondientes.

Una pregunta clave que deberá encontrar respuesta es saber, con base a la autopsia, cuántos días de descomposición revela el cadáver de la víctima, esto podría dejar ver si fue asesinada esa misma noche, o si transcurrieron días desaparecida antes de su muerte. Es muy diferente que posea diez días el cadáver, a solamente tres días. Si fuera ésta última la respuesta, ¿dónde estuvo esos siete días posteriores a su desaparición? Considerando la actual idea de que resbaló a la cisterna de agua y se golpeó la cabeza, necesariamente debe entonces tratase de un cadáver con 10 días de su deceso.

Recientemente, en otro contexto muy distinto, donde el nivel de violencia y feminicidio es sumamente bajo, me refiero en la ciudad de Montreal, en Quebec, un par de estudiantes de la secundaria decidieron irse de pinta; salieron por una vereda que atraviesa un bosque, todo esto dentro del barrio, ya que por allá hay bosques por todos lados; compraron un par de bebidas con alcohol, y después decidieron regresar a la escuela; una de ellas temió ser descubierta por su profesara, y huyó sola; nuevamente se escapó por el patio, por la vereda que ya habían recorrido; después desapareció; las alertas se encendieron y   la policía cerró todos los puentes de la isla de Montreal, buscaron con brigadas y perros policías a lo largo del bosque y nada, ni rastro de la joven. El frío cayó sobre la ciudad, nieve, mucha nieve. Dos semanas después el clima mejoró, y el arroyo de la vereda cercano a la escuela, se descongeló y el agua comenzó a correr por allí. Esto hizo posible que un grupo de estudiantes que pasaba por el lugar se percatara que en el fondo del riachuelo se encontraba el cuerpo de la desafortunada joven, quien había resbalado al huir de la escuela, se golpeó y cayó al fondo, la temperatura bajó rápidamente esa  tarde y el arroyuelo se congeló, quedando atrapado el cuerpo al fondo del mismo.

En Montreal la historia de un desafortunado accidente es verosímil y  seguramente veraz, pero en Monterrey, una historia de una joven que cae en una cisterna de un motel y se golpea la cabeza, para después precipitarse sin vida al fondo, realmente es poco creíble, considerando que se trata de otro contexto social, donde la violencia de género y la amenaza real sobre la vida de las mujeres es una situación realmente intimidante y de mucho cuidado. Recordemos que Nuevo León ocupa el tercer lugar en feminicidios a nivel nacional, con 23 mujeres asesinadas en el transcurso de los últimos dos meses.

Aunque el estado sea el responsable de brindar la seguridad a la comunidad, es evidente que no lo está haciendo en ningún orden de gobierno, ni a nivel federal, estatal ni en los municipios. Así que como sociedad, debemos organizarnos y generar acciones colectivas para exigir que el estado cumpla con su papel. Mientras, debemos, en cada familia, en cada barrio, velar por la seguridad de los jóvenes, especialmente las mujeres, no bajar la guardia y suponer que están seguras, cuando es un hecho de que hay grupos delincuenciales, acosadores sexuales y violentos feminicidas  que merodean  por las calles en busca de una nueva víctima.




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