Opinión Editorial


El 3er puerco


Publicación:13-10-2021
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Todos creen y suponen que existe, se afanan en conseguirlo, pero nadie lo ha visto

Hace algunos años asistí a una exposición de arte contemporáneo en un museo de la localidad, la cual congregaba a una serie de jóvenes artistas; pintura, escultura e instalación, fueron los formatos predominantes. 

Uno de ellos presentaba un curioso anuncio –estilo cartel de indicaciones de qué hacer en caso de incendio o terremoto– el cual mostraba las siguientes instrucciones: Paso 1: Tomar tres puercos. Paso 2: Pintarles en el lomo a cada uno los números 1, 2 y 4, según corresponda. Paso 3: Soltar a los tres puercos en un lugar público y esperar [la que se les va a armar] mientras todos se desviven buscando al 3er puerco. 

Podríamos decir que algo parecido sucede con la noción de lo ideal, aplicada a cualquier cosa y campo: todos creen y suponen que existe, se afanan en conseguirlo, pero nadie lo ha visto; ¡Todos se desviven –algunos durante toda su vida– buscando al 3er puerco!

"El Otro no existe", "El Otro del Otro no existe", formulas algo enigmáticas y también aderezadas por el apantalle de la crema y nata del argot parisino de la segunda mitad del siglo XX, hicieron que el psicoanalista Jacques Lacan declarara tales sentencias a manera de explicación condensada respecto a lo que ya se sabía en algunos otros ámbitos: la verdad, su consistencia y garantías, no existen, "Estamos solos y sin escusas" (Sartre). El gran Otro no existe, o más bien, sí existe, pero está incompleto, fragmentado, dividido, castrado –diríamos técnicamente con la jerga psicoanalítica. Una forma, a veces un tanto complicada de más, de decir que todo saber es incompleto, parcial, breve...De ahí que cada uno tenga que vérselas con lo que hará ante ese vacío, esa incompletitud de lo ideal, lo real. 

De dicho vacío, efecto de que "...en el humano la existencia precede a la esencia" (Sartre) partirán dos formas de respuestas: las genéricas y ampliamente conocidas (tristeza, queja, desesperación...) y las creativas, basadas en un mundo diverso y flexible (TierraDos, en la terminología de Jorge Forbes) a través de las cuales se intentarán sortear las dificultades de la existencia con base en una apuesta. Esto no quiere decir que la queja, tristeza y desesperación no tengan lugar en la vida humana, claro que no, son muy importantes, pero también ellas pueden ser utilizadas neuróticamente "como anillo al dedo" para protegerse comoda-incomodamente de la angustia de vivir y de asumir la responsabilidad ante la libertad y las propias decisiones, ese "...solo y sin escusas". En ese sentido, por más tristeza, queja y desesperación, por más escándalo por la frustración ante la no realización del espejismo de lo ideal, las cosas no se darán en bandeja de plata. Pues, ¡el 3er puerco en realidad nunca existió!

Ahora, imaginemos un escenario alternativo de la búsqueda del 3er puerco perdido, alguien, advirtiendo la jugada podrá conseguir un puerco parecido y simplemente pintarle el número 3 en el lomo y adjudicarse la gloria de haberlo encontrado, ante las miradas advertidas de quienes armaron todo el teatro y bien sabían que en realidad no existía el 3er puerco; otro quizás podrá llegar hurgándose los dientes con un palillo, declarando que se lo acaba de comer y estaba delicioso ante un publico desconsolado que se lamenta por la pérdida del 3er puerco, viendo desaparecer en la barriga del desalmado, quizás la última oportunidad que ellos creían haber tenido para finalmente lograr aquello tan anhelado, gracias a lo cual, a partir de ese momento, vivirán a la deriva imaginando lo que podría haber sido de sus vidas si tan solo ese 3er puerco hubiera aparecido.



« Camilo E. Ramírez »