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Opinión Editorial


Con peras y manzanas


Publicación:18-08-2021
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Si no hay vida no hay niños, ni jóvenes, ni adultos y por lo tanto no podrían asistir, ni a la escuela, ni al trabajo, ni a pasear...

Juegan con cosas que no tienen repuesto 

[…] ni recuerdan que en el mundo hay niños

Joan Manuel Serrat

A ver, vamos a ver una vez más, con peras y manzanas: se cierran las escuelas a diversos niveles para que no haya tantos contagios, saturación hospitalaria y más muertes. Si no hay vida no hay niños, ni jóvenes, ni adultos y por lo tanto no podrían asistir, ni a la escuela, ni al trabajo, ni a pasear... simple y sencillamente porque estarían muertos. ¿Acaso es algo tan difícil de entender? 

El sufrimiento solo es objetivo cuando se trata del sufrimiento y riesgos del otro, el propio, ese personal, que cala hondo, está más allá de los planes, medidas y lógicas estadísticas, por más convincentes parezcan. A menudo, quienes sostienen posturas extremas de tipo sistema totalitario nazista, según ellos inspirados en la naturaleza de la selección natural, “¡Que se mueran los que se tengan que morir!”, lo hacen desde la tranquilidad de su salud y confort, teorizando desde el escritorio, fuera del contexto directo de las vidas. Sienten que pueden fácilmente disponer de los demás con tal de que no les toquen lo propio.

Para muchas familias tener a los hijos en casa es más que difícil, dificilísimo, casi como convivir con un extraño. Intentar trabajar y estudiar todos juntos es una polifonía del caos, una labor titánica que requiere el desarrollo de habilidades físicas y mentales de malabarista, mago y escapista, sin duda. Definitivamente, sufren ellos, los niños, sus padres y maestros, por supuesto; todos sufrimos. Pero siempre será mejor que estén vivos a estar internados en el hospital, o lo peor, muertos. ¿Acaso es tan difícil de entender? 

Para muchos, la pandemia les puso ante un duro espejo donde ven lo que como madres y padres han “sembrado” todo este tiempo de relación intermitente, de a ratitos, y que ahora, 7/24, cosechan amplificadamente por el sufrimiento del encierro, la precariedad del trabajo y el dinero, el aumento de las tensiones y violencia familiar, la disminución de la vida social y de esparcimiento, mientras intentan convivir con un “enemigo” invisible, como lo es un virus, y que seguramente va para largo. La paciencia y la creatividad se ponen a prueba a cada momento. 

Las respuestas definitivamente no son de “tipo receta”, de hágale así o asá, sino que cada persona y familia va explorando su día a día desde su singularidad y características particulares, inventando soluciones para cada desajuste y crisis. Las recomendaciones sanitarias son guías generales de prevención y cuidados, pero no respuestas a problemas singulares sobre el sentido y posición ética ante lo que se vive. Ello debe ser respondido por cada persona, ya que al limite de la ciencia y las disposiciones gubernamentales, está la responsabilidad del sujeto: por más disposiciones federales y locales, cada padre de familia deberá SI o NO firmar de su puño y letra una responsiva.



« Camilo E. Ramírez »