Opinión Editorial
Chumina animal… ¿Dónde estás?
Publicación:24-10-2022
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La Feria internacional del libro llegó a término y no pudimos evitar hacer una visita para conocer un poco más sobre la industria editorial.
La Feria internacional del libro llegó a término y no pudimos evitar hacer una visita para conocer un poco más sobre la industria editorial y las novedades. Me sorprendieron los autores regiomontanos, especialmente una serie de novelas escritas por un grupo cada vez más importantes de escritoras neolonesas.
Ayer domingo me senté enfrente de la pantalla de la PC desde temprana hora, pero desafortunadamente no podía identificar un tema de relevancia local o nacional, inclusive de carácter internacional adecuado para abordarlo.
Después de darle vueltas al asunto me percaté que esta falta de decisión asertiva en cuanto a la selección de un contenido importante se me estaba dificultando debido a una situación personal afectiva. Ignoré el asunto e insistí en buscar en los diarios locales, nacionales e internacionales algunas temáticas significativas, pero los resultados fueron infructíferos.
El enfrentamiento reciente en la carretera China-Méndez, donde pistoleros dispararon contra elementos de Fuerza Civil, como decía aquella antigua canción de Chava Flores: “En las áridas rigiones de la América del Norti…”, aunque hoy podríamos actualizar la letra agregando: “Se agarraron a balazos polecías y secarios…”. También identifiqué la cuestión del riesgo que implica que Las Coreas disparen una decena de proyectiles de artillería como advertencia mutua, ante un posible enfrentamiento bélico. La masacre en Guanajuato o el recrudecimiento de la violencia en Sonora, donde asesinaron a un novio saliendo del altar con la novia, entre pétalos de flores y globos de colores volando; o volviendo a Nuevo León, las 63 mujeres desaparecidas; o la captura de la Diabla, una narcomenudista de Cerralvo, que fue detenida y al ser revisada, se le encontró una pistola escuadra calibre 45.
La lista podría ser más extensa, porque para desgracias no paramos; tenemos así asuntos de política nacional y local; la visita de Claudia Sheinbaum a Monterrey; los días contaminados que tuvimos especialmente durante el fin de semana, donde los 14 centros de monitoreo reportaron muy mala calidad del aire; o la nota estadística que señala que los homicidios dolosos que lleva Nuevo León hasta la fecha superan ya a los del año pasado. Hasta el día de ayer domingo, tenemos un total de 1,184 homicidios dolosos durante este 2022, y octubre cuenta con 87 asesinatos. El pasado 14 de ese mes fue el día más violento con 12 homicidios. La lista es realmente preocupante, considerando que el 2021 era el tercer año más violento después del 2011 y 2012; ahora el 2022 se ubicó en ese nada honroso tercer lugar. De seguir así la tendencia podríamos alcanzar inclusive al 2012, que obtuvo 1,320, después del 2011 donde fueron asesinados 1,729 personas.
Recordé nuevamente la Feria internacional del libro, donde compré varios textos, entre ellos de Annie Ernaux, Premio nobel de literatura de este año; el representante de la librería donde me detuve me recomendó que también comprara el libro de Cristina Rivera que trata sobre el tema de los feminicidios en México, me asombró la sugerencia, me explicó que como observó que había hojeado diversos textos sobre la violencia en México, tal vez este me podría interesar. Acepté y compré cuatro libros de Ernaux y también el de Rivera.
Me sorprendió que los temas que inspiraran a las autoras fueran de carácter autobiográfico y que giraran en torno a un tema principal: las pérdidas humanas. El tono de los relatos narrativos los encontré verdaderamente deprimentes, sobre el tema del duelo y la tristeza de perder a los seres queridos y todo lo que ello implica.
Seguí revisando los periódicos, encontré más y más notas pero ninguna logró interesarme lo suficiente, pensé un momento sobre los escritos narrativos que había leído y me percaté que aunque no tengo una pérdida que narrar como las descritas en esos textos, lo que me estaba impidiendo en ese momento poder enfocarme y escribir como lo hago cada domingo por la tarde, era un proceso de duelo que me estaba afectando. Seguí insistiendo en encontrar otros temas periodísticos que pudieran ser de interés para el lector o la lectora que amablemente me conceden un poco de su tiempo para leer estas líneas.
Con toda la distancia literaria que existe con respecto a las escritoras, así como las pérdidas humanas sufridas; tuve que reconocer que necesitaba expresar y compartir este proceso emocional de duelo; en mi caso, como ya lo mencioné, no se trataba de una pérdida humana, pero no por ello, dejaba de ser significativa.
El día anterior, es decir, el pasado sábado 22, llegaron mis nietos y nietas para invitarme a comer al Palax, ubicado sobre la avenida Paseo de Los Leones, así que me gustó la idea y decidimos acudir. Me comentaron que traían en la camioneta a la Chumina, una perrita maltés que acababa de salir de la estética canina y se veía muy mona con sus moñitos rosas. Me expusieron que tal vez era conveniente dejarla aquí, en mi casa, considerando que la mascota tendría que permanecer sola en el vehículo durante dos o tres horas, así que era mejor no exponerla al calor o a otros riesgos.
Nos fuimos y dejamos a la Chumina sola en la casa, todo parecía estar seguro. Convivimos y platicamos alegremente mientras degustábamos una orden de enchiladas suizas, molletes franceses y otros platillos. Mi nieta Estefany, que estudia medicina, me comentó que le gustaría ir a conocer el hospital La Carlota en Montemorelos, que le habían contado que era una buena institución médica. Mi otra nieta Carolina, me platicó que está avanzando en sus proyectos musicales y que le han ofrecido clases como maestra de música para niños preescolares. Mi nieto Arturo nos compartió que había recibido una invitación de un amigo de la escuela para invertir en un negocio de comida rápida. Entre otros temas de gran interés familiar.
Regresamos y abrimos la casa pero la Chumina no estaba, la buscamos desesperadamente y al parecer, se había escapado rompiendo una tela mosquitera de la puerta trasera de la cocina. Preguntamos a los vecinos, recorrimos las calles aledañas y nada. La gente nos daba pistas contradictorias: “Sí, la vi por allá…”, o “La divisé por la plaza…”, “A la vuelta, donde está la frutería…”, y así otras pistas fallidas.
Ayer distribuyeron volantes con la foto de la Chumina y una leyenda asegurando que es una mascota que tiene 14 años de edad, que requiere atención médica, que ofrecemos una recompensa significativa por datos que nos permitan recuperarla… ¡pero nada!
La Chumina fue un regalo del Mtro. Pablo Carranza de la Escuela Normal Miguel F. Martínez, vivió conmigo y con mi linda esposa María Luisa durante sus primeros años, luego se nos escondía por todas partes, abajo del sofá, de la cama, dentro del closet, en la lavandería; realmente corría el riesgo de que se extraviara, además de que la alimentaba de manera poco balanceada, solo le daba salchichas; así que mi nieto Arturo se la llevó a su casa, donde me cuenta, gozaron mucho de su presencia, era muy leal y decidida a pesar de su pequeño tamaño, su pelo lacio y blanco le hacía parecer como una flecha al aire cuando corría. Era adicta a los paseos en el parque y a galopar a un costado de la bicicleta; desafiaba a cualquier perro que entrara a su territorio sin medir las diferencias y la desventaja física que ello representaba. Cuando veía una gallina o pollo se convertía en Chumina La Cazadora…pero en el fondo era muy tímida. Hasta dicen que veía fantasmas y les ladraba, pero eso no me consta.
Tal vez estoy exagerando y la Chumina está por aquí escondida en la casa, debajo de alguna cama, atrás del sillón… y no tengo por qué estar rumiando un duelo innecesario.
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