Opinión Editorial


Memoria en Tierra Dos


Publicación:28-04-2021
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Hoy la diversidad, flexibilidad y polifonía de elementos, puede poner en crisis cualquier sistema, orden, institución y gobierno

En última instancia todas las news son fake

Jorge Forbes

Tierra Dos” fue un concepto creado por el psicoanalista brasileño Jorge Forbes, para explicar de manera clara los cambios socioculturales en el lazo social del mundo de hoy. Es decir, las modificaciones en las formas de las relaciones a todos los niveles, campos y contextos, durante el período que académicamente se ha llamado postmodernidad. Pero a diferencia de otros pensadores, no le interesa quedarse solo en denunciar las tragedias y crisis de valores del mundo que vivimos, proponiendo estrategias reaccionarias: disciplinares, moralistas o motivacionales, sino mostrar la amplitud de posibilidades, creativas y responsables, que tenemos enfrente. 

No nacemos, vivimos, amamos, estudiamos, trabajamos, morimos…de la misma forma que antes. Los diferentes ordenes y quehaceres no solo deben ser revisados y modificados, sino re-inventados, para poder entrar en diálogo con los requerimientos del siglo XXI, para estar a la altura de los nuevos desafíos. Gobiernos, empresas, escuelas, familias…pueden regresar a un funcionamiento anterior que creían más seguro o avanzar, responsabilizándose por lo creado, con entusiasmo. 

Si en otras épocas bastaban las éticas cósmicas, religiosas o racionales (todas ellas con una misma jerarquía y orden entorno a un objeto: naturaleza, Dios, razón) hoy la diversidad, flexibilidad y polifonía de elementos, puede poner en crisis cualquier sistema, orden, institución y gobierno (¿No se habla desde hace ya tiempo de crisis en los órdenes establecidos de las instituciones?) al mismo tiempo que amplificar sus horizontes creativos e innovadores.

¿Cómo cambia la memoria en Tierra Dos? Si bien los estudios sobre la memoria se pueden remontar a épocas antiguas, pasando por la edad media, con la tradición de los santos padres y los místicos, hasta los primeros estudios con una cierta metodología de registro y evocación, sin contar con una fuerte tradición oral en diferentes pueblos, y los grandes aportes de Sigmund Freud, respecto a cómo funciona la mente humana, los mecanismos del olvido y el recuerdo, del desplazamiento de ideas en otras tantas de ellas, así como en imágenes inverosímiles presentes en los sueños o en los relatos de la libre asociación de sus pacientes; de los estudios neurológicos y neuropsicológicos sobre la memoria, sus tipos, clasificaciones y patologías, como las demencias (Alzheimer, Parkinson, cerebrovasculares, etc.) así como sus estrategias de rehabilitación, y muchos más que se extienden hasta nuestro días. Podemos considerar, paralelo a todo ese cúmulo de investigación sobre la memoria (funcionamiento, patologías, rehabilitación, ingeniería genética y neurociencias) —guardando las respectivas proporciones—, que la memoria en la actualidad del siglo XXI no es la misma de antes, simple y sencillamente porque tenemos ya casi un siglo (70 años aprox.) de funcionar fusionando nuestra existencia a sistemas y dispositivos del ciberespacio y la internet de las cosas, a través de móviles y computadoras cada vez más compactas; porque se puede vislumbrar un futuro cada vez más próximo donde vamos a disponer en nuestros cuerpos de dispositivos instalados para hacer búsquedas de información, aproximándonos la supresión del olvido, el almacenamiento y recuerdo ilimitados. Situación que hará que la escuela, los libros y las bibliotecas reconfiguren su sentido y razón de ser. 

Es algo ya muy conocido que la memoria no es una simple función de almacén donde se deja algo y luego se “saca” un día, sino un complejo sistema de almacenamiento y evocación con la cualidad de poder editar y reeditar los recuerdos, narrarlos desde cierta plataforma y perspectiva, con una participación—advertida o no—de quien narra, almacena y evoca. ¿No es acaso esa la cuestión en juego en el contexto de la posverdad y la fake news? Que dichos fenómenos que se le adjudican a la pérdida de valores y referentes jerárquicos únicos (“¡Ya todo el mundo cree cualquier cosa!”) que motivan movimientos de ultra derecha, reaccionarios a un lazo social disciplinario que se ofrece y antoja como asegurador en un contexto, lo mismo lleno de incertidumbres como de creatividad, no es mas que la puesta en acto de algo que siempre ha estado presente en el funcionamiento de la memoria, su almacenamiento, evocación e invención siempre activas, eso a lo que Jacques Lacan nombró como verdades mentirosas: una verdad que si bien puede ser verdad, al mismo tiempo es mentira, tridimensional, diversa, polifónica, que más que funcionar como un referente hacia un elemento único y asegurador, crea múltiples objetos y situaciones. Y que el sujeto ahora tendrá, no tanto que pensar si lo que recuerda es verdad o es mentira, sino qué consecuencia responsable le dará a cada cosa que evoca, que recuerda. La responsabilidad singlar que todos tenemos ante nuestros recuerdos. 

A manera de ejemplo: en el trabajo que realizo desde hace más de 20 años con personas que padecen Alzheimer, como algún otro tipo de demencia, que se caracteriza por la pérdida progresiva de la capacidad de memoria, he constatado que el dialogo y el día a día, lo que técnicamente algunos llaman “el manejo del paciente con demencia”, no está desprovisto de evocación de elementos a los que los familiares refieren como inexactitud de parte de su familiar: “Eso no es cierto”, “Eso no fue así”. A lo que me gusta preguntar: “¿Y cómo fue entonces?” pregunta que produce una serie de recuerdos, narraciones…igualmente inexactos y diversos, pues todos comienzan a opinar, dándose cuenta en algún momento que ni ellos “normales” poseen una unidad idéntica de memoria. Pues eso mismo que se evidencia en el caso patológico, digamos, de la demencia de Alzheimer, como en muchos otros tipos de demencia, no es más que la expresión y destaque de algún elemento ya presente en la vida “normal”, que nos enseña no solo cómo funciona y avanza la enfermedad (cómo retardar sus efectos, curarla…) sino cómo funciona la memoria, la post verdad y el fake news en la conformación de nuestro lazo social compartido. 



« Camilo E. Ramírez »