Opinión Editorial
Diálogo
Publicación:02-03-2026
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Como en Troya, pero ahora en Oriente Medio.
"La Ilíada" nos recuerda que la guerra es más que un choque de fuerzas, es la irrupción de la incertidumbre en la vida de los pueblos. Homero nos muestra cómo la caída de un líder no se limita al campo de batalla, sino que desencadena resentimientos, alianzas, nuevas confrontaciones que reconfiguran el destino de las naciones.
Como en Troya, pero ahora en Oriente Medio, las decisiones de unos cuantos activan fuerzas que se expanden más allá.
La mañana del 28 de febrero, Estados Unidos (EU) e Israel lanzaron contra Irán una operación, dirigida contra sistemas de misiles, capacidades navales y componentes del programa nuclear.
En su mensaje, el presidente Trump prometió devastar el aparato militar iraní, eliminar su capacidad nuclear e impulsar un cambio de gobierno. La muerte confirmada del ayatolá Alí Jameneí; del ministro de Defensa y del comandante de la Guardia Revolucionaria marcó un punto de inflexión.
La respuesta iraní fue casi inmediata: misiles balísticos y drones activaron las sirenas en Tel Aviv y su zona metropolitana; también se reportaron incidentes en Dubái, mientras instalaciones asociadas a fuerzas estadounidenses en Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos también fueron atacados.
A inicios de este año, realicé un análisis sobre la situación interna iraní y advertí que la combinación de crisis económica, protestas sociales, aislamiento internacional y confrontación externa configuraba un escenario volátil.
México fijó una posición clara de privilegiar la vía diplomática a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores. En apego a nuestros principios de solución pacífica de controversias y no intervención, la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que la única salida sostenible es el diálogo.
Más allá de cifras y estrategias militares, hay un componente social que no se debe ignorar: la normalización de la guerra como instrumento político erosiona la cultura democrática global. Cuando el derecho a la fuerza sustituye a la fuerza del derecho, la humanidad recibe una mala noticia.
La experiencia histórica indica que las victorias militares no garantizan paz duradera si no hay acuerdos políticos amplios. Las transiciones forzadas desde el exterior rara vez producen estabilidad inmediata. Si no se apuesta por la diplomacia, el conflicto seguirá expandiéndose, y el mundo, ahora más que nunca, necesita menos épica bélica y más diálogo.
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