Nacional Ciudad de México


No hay un sistema que resuelva demandas de víctimas

No hay un sistema que resuelva demandas de víctimas


Publicación:08-10-2020
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Así lo afirmó la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Kenia López Rabadán

CIUDAD DE MÉXICO.- En México hay una "violentación terrible" de los Derechos Humanos, y por ello es la exigencia de las víctimas quienes exhiben que no hay justicia, no hay un sistema que resuelva sus demandas, afirmó la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Kenia López Rabadán (PAN), sobre quien se ha dirigido el amago de senadoras de Morena quienes exigen su destitución de la cabeza de dicho órgano legislativo.
La panista con 20 años de carrera política, desde el escaño 67 del pleno, y de la tribuna del Senado, es una de las voces opositoras a la mayoría parlamentaria más activas en la crítica al poder Ejecutivo federal, lo cual la ha confrontado con senadoras de Morena.
El jueves 10 de septiembre, la funcionaria condujo una reunión privada en la Cámara Alta con la titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, después de la cual, junto con otras senadoras panistas, expresó su inconformidad por el desempeño de la ombudsperson. En reacción inmediata, legisladoras morenistas informaron que promoverían su destitución como presidenta de la comisión senatorial de Derechos Humanos.
Kenia López Rabadán, en entrevista con EL UNIVERSAL, señaló que es difícil de compartir su visión de los Derechos Humanos con senadores y senadoras que no tienen discernimiento a favor de los mexicanos por defender sin razonar, solamente obedeciendo, todo lo que quiera el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Manifiesta que "los senadores somos un poder autónomo y, por ello, yo seguiré siendo enfática en mis posiciones y si el partido de Morena quiere ocupa su mayoría para demostrar su autoritarismo, será muy lamentable". "No me van a callar", sostuvo la panista.
En su segundo informe anual de labores, López Rabadán reporta la presentación de 76 iniciativas, de las cuales 57 tienen el objeto de hacer efectivo el principio de paridad de género, es decir, "que el 50% de los cargos públicos sean para mujeres". Destacó su propuesta de reforma al Código Penal para incluir penas de hasta 26 años de cárcel a quienes ataquen a mujeres con sustancias corrosivas. También subrayó su proyecto para crear una Fiscalía Especializada en materia de Feminicidios.
¿Qué propósito tiene su tarea legislativa?
— El trabajo que hemos tenido en este segundo año legislativo está basado en proteger los Derechos Humanos de los mexicanos, respaldar a las mujeres, en términos de empoderamiento, que sea real la igualdad que se encuentra en las leyes, pero que se materialice en el poder. Hemos trabajado para que las recomendaciones de los organismos internacionales de Derechos Humanos se puedan realizar en México.
Hemos apoyado la iniciativa de la Renta Básica Universal a favor de la economía de los mexicanos y que tengan dinero en los bolsillos.
¿En la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos?
— Como presidenta de la Comisión he luchado por ser un poder autónomo, desde el Legislativo señalar y buscar que la CNDH dé mejores resultados para los mexicanos.
Es necesario que haya autonomía de los poderes y seguir impulsando que el organismo constitucionalmente autónomo sea eso, autónomo, independiente, que no tenga pertenencias políticas, que trabaje a favor de los mexicanos, mas allá de los partidos políticos. Ahí hemos alzado la voz, de manera respetuosa, pero enfática.
¿Su debate en tribuna?
- Ser mujer en la toma de decisiones es una gran responsabilidad, es la posibilidad de demostrar que las mujeres podemos responder a la altura de los cargos y que trabajamos y tenemos que aportar todos los días a este país.
Ser senadora de oposición, sin duda, es gran responsabilidad. Me siento todos los días con el propósito de representar a millones de mujeres y de hombres que esperan una atención distinta a la que se está teniendo en el gobierno.
Busco representar a esos mexicanos que esperan un contrapeso a las malas decisiones de este gobierno, quienes anhelan un mejor gobierno de México, más responsable, más honorable. Millones de mexicanos hoy están buscando que haya condiciones en este sentido, y ahí estoy yo para fijar una visión responsable, honorable que tanto se necesita en la política.
¿Senadoras de la mayoría piden que la quiten de la presidencia de la Comisión?
— Hay una claridad lamentable de estos legisladores de Morena, quienes van a defender todo lo que López Obrador quiera aunque dañe a los mexicanos.
Es evidente que su posición es difícil de compartir por un senador o una senadora que no tenga un discernimiento a favor de los mexicanos, que no piense en los mexicanos, sino senadores que van a defender sin razonar, sino solamente obedeciendo.
Los senadores somos un poder autónomo y por ello es que yo seguiré siendo enfática en mis posiciones y si el partido de Morena ocupa su mayoría para demostrar su autoritarismo, será muy lamentable.
Seguiré dando la batalla, no me van a callar. Soy una mujer de convicciones. Llevo más de 20 años haciendo política y yo creo que un grupo parlamentario tiene su fortaleza en su historia, en sus decisiones, y yo he sido una persona congruente con lo que pienso y hago. Seguiré dando debates y exigiendo autonomía, independencia de organismos como la CNDH.
¿Los derechos humanos de los grupos vulnerables?
— Hay una violentación de los derechos humanos terrible en nuestro país. Es claro que hay una exigencia de las víctimas que necesitan amarrarse a una silla, a las rejas de la Secretaria de Gobernación, exhibir sus exigencias porque no hay justicia, no hay un sistema que les resuelva sus inconformidades y eso es algo muy lamentable que va en detrimento de los mexicanos y sobre todo de las víctimas.
Hay que seguir luchando porque los Derechos Humanos en México se respeten y sean prioridad para este gobierno, para las autoridades, y se protejan a las víctimas y se les de certeza.
Nadie se despierta queriendo ser víctima en su país, y hay que coadyuvar a que el escenario —después de lo difícil que se vive siendo víctima— sea menos lamentable y para eso se necesitan instituciones fuertes.


« El Universal »