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"Nuestra estrategia es proteger a mayores"

Nuestra estrategia es proteger a mayores


Publicación:22-10-2020
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Defiende que "no es una estrategia de inmunidad de rebaño", sino una pensada en proteger a los adultos mayores

CIUDAD DE MÉXICO.- Martin Kulldorff, epidemiólogo especializado en enfermedades infecciosas y profesor de la Universidad de Harvard, es uno de los arquitectos de la Declaración Great Barrington, que se dio a conocer el 4 de octubre y que aboga por una "protección focalizada" en las personas de alto riesgo ante la pandemia de coronavirus, en vez de los confinamientos actuales.
La estrategia ha generado polémica. Sin embargo, en entrevista con EL UNIVERSAL Kulldorff asegura que la propuesta, que lleva acumuladas 553 mil 550 firmas de ciudadanos preocupados; 20 mil 870 de científicos médicos y de la salud y 30 mil 270 de practicantes médicos, no llama a "infectarse deliberadamente" y defiende que "no es una estrategia de inmunidad de rebaño", sino una pensada en proteger a los adultos mayores, que son los que tienen más riesgo de enfermar gravemente y morir por el Covid-19.
¿Cuál es el objetivo de la Declaración Great Barrington?
—Esperamos que la gente, alrededor del mundo, se dé cuenta de que hay una mejor estrategia para lidiar con la pandemia de lo que la mayoría de países han hecho en los últimos seis, ocho meses. Nuestra declaración no es nada nuevo ni excepcional; va acorde con los planes de preparación en caso de pandemia que diferentes países tenían antes de que surgiera el Covid-19, porque sabíamos que habría una pandemia en algún momento.
Pero esos planes, excepto por Suecia, fueron arrojados por la ventana. En vez de ellos, se pasó al modo pánico, con confinamientos, y otras medidas dañinas.
¿Por qué su propuesta es mejor?
—Lo que sucede con el Covid-19 es que, si bien cualquiera puede verse afectado, jóvenes y viejos, hay una enorme diferencia en cuanto al riesgo de mortalidad, que es mucho mayor entre los más viejos. Y la gente lo sabe, pero creo que no hasta qué grado. La diferencia no es 10 veces mayor, ni siquiera 100 veces mayor; es más de mil veces mayor el riesgo de morir entre los adultos mayores que entre los más jóvenes.
Lo que se ha estado haciendo en Estados Unidos es proteger a los estudiantes jóvenes, a los profesionistas jóvenes, que pueden trabajar desde casa, mientras que la clase trabajadora es la que ha estado llevando la carga en generar la inmunidad de rebaño, incluyendo trabajadores mayores, de alto riesgo.
Si queremos minimizar la mortalidad en el país tenemos que hacer un mucho mejor trabajo protegiendo a los adultos mayores, a los grupos de alto riesgo. Los niños tienen que ir a la escuela; hay que dejar que los adultos jóvenes, entre los 20, 30 y 40 años vivan sus vidas normalmente. Pero si hacemos el confinamiento general, estamos prolongando la pandemia.
¿No sería mejor lograr la inmunidad de rebaño a través de la vacunación?
—Siempre es mejor lograr la inmunidad a través de la vacunación, pero mientras tenemos la vacuna, que puede ser entre dos meses a nunca, tenemos que hacer un mucho mejor trabajo en proteger a los adultos mayores y grupos de alto riesgo.
¿Por qué cree que la Organización Mundial de la Salud y muchos otros expertos no piensan lo mismo?
—Creo que no han leído la declaración, porque no estamos proponiendo que la gente se contagie deliberadamente. Hay una concepción equivocada sobre la inmunidad de rebaño. La inmunidad de rebaño es un hecho científico, al igual que la gravedad. Llegará, ya sea con la vacuna, o por la infección masiva, o una combinación de ambas, pero la pregunta es: ¿Cómo minimizamos la mortalidad mientras llegamos a esa etapa, a esa inmunidad que protegerá a todos? Y lo hacemos protegiendo a los adultos mayores.
Hay muchos países, muchos de ellos en Latinoamérica, donde los adultos mayores viven con sus hijos, con sus nietos. ¿Cómo se puede aplicar en estos casos la protección focalizada de la que habla?
—Hay cosas que se pueden hacer. Vivir con un hijo adulto que trabaja incrementa el riesgo un 60%. Podríamos, durante dos, quizá tres meses, mientras el grado de transmisión es alto, hacer que los mayores vivan temporalmente con sus hermanos, o amigos, o vecinos. O quizá los hijos adultos pueden trabajar desde casa; o usar habitaciones de hotel vacías temporalmente, para mantener aislados a los adultos mayores.


« El Universal »