Cultural Psicología


La ansiedad escolar colapsó durante la pandemia

La ansiedad escolar colapsó durante la pandemia


Publicación:10-09-2021
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Otro de los efectos desempañados por la situación es actual tiene que ver con la resiliencia de las nuevas infancias

CIUDAD DE MÉXICO.- Durante la pandemia, la ansiedad escolar sufrió un colapso. Tanto las y los estudiantes, como las y los catedráticos tuvieron que adecuarse a una forma de enseñanza muy distinta a la de vieja usanza, lo que mermó en el rendimiento, y no sólo ello, sino que aumentó las debilidades emocionales, a un ritmo sin precedentes.
Para dimensionar el fenómeno, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México creó un recuento de las atenciones psicológicas brindadas a los estudiantes de entre siete a 17 años durante el 2021
Las cifras revelaron que la demanda de estos servicios incrementó en un 415% en lo que va de este año, y en comparación con los datos registrados durante el 2020, al recibir de 216 a 649 solicitudes de entre una fecha y otra.
Por todo ello, el doctor Salvador Guerrero Chiprés -consejero presidente del organismo- expresó que el regreso a las escuelas es benéfico para niñas, niños y jóvenes de este grupo de edad.
"La contingencia sanitaria y la educación a distancia han afectado la salud mental de niñas, niños y adolescentes, que enfrentaron presiones por conservar su rendimiento escolar, problemas de conectividad para el desarrollo de sus clases y les colocó frente a otras violencias presentadas en los hogares, lo que visibiliza la necesidad del regreso a clases presenciales", señaló en un comunicado.
Los motivos principales que generaron la tensión escolar fueron dificultades para atender las clases en línea, saturación de tareas, así como falta de concentración para relacionarse con maestros y compañeros.
Para ahondar en este fenómeno, el doctor en teoría política -por parte de la universidad inglesa de Essex, en entrevista con EL UNIVERSAL, ahondó en torno a las estimaciones vaciadas en el estudio del Consejo Ciudadano.
El 80.06% de las llamadas recibidas, en búsqueda de asesoría psicológica, provino de personas que se identifican como mujeres, frente a un 13.9% que se denominó como hombre. Sin embargo, Guerrero Chiprés señaló que dicha cifra no connota que un género experimente más ansiedad que otro, sino que la asimetría estriba en que hay más disponibilidad de hablar en el primer grupo mencionado que en el segundo.
"Nosotros no creemos que las mujeres sean más ansiosas, creemos que son más comunicativa y tienen más disponibilidad de hablar acerca de lo que les pasa". Los hombres, en cambio "se ven afectados (adicionalmente) por sus propias limitantes, a partir de sus machismos", explicó.
"Es un asunto que no resuelven las ciencias sociales del todo", ya que en la actualidad, las masculinidades aún se abordan mediante el estigma, al creer que carecen de vulnerabilidad.
"Las mujeres y los hombres por razones culturales, educativas, y algunos sostiene que por cuestiones genéticas, enfrentan de manera distinta la tristeza: la forma de confrontar los problemas es distinta", reafirmó.
De acuerdo con el comunicador, la pandemia radicalizó, a tal grado, la vulnerabilidad entre ambos (sexos físicos), que evidenció que la brecha entre uno y otro no era tan extensible como se creía antes.
La trascendencia de estos servicios, frente al confinamiento y el aumento de inestabilidad mental, ha visibilizado que la asistencia médica ya no es sólo un asunto del hogar, sino de la escuela, por lo que ya no se limita al espacio privado, sino que se ha extendido hasta la esfera de lo público.
Otro de los efectos desempañados por la situación es actual tiene que ver con la resiliencia de las nuevas infancias, ya que -en conformidad a la investigación de este consejo- 86.1% de las afectadas y los afectados fueron quienes recurrieron a solicitar ayuda. El resto (13.9%) fue enlazado gracias a la intervención de la madre, el padre o tutor.
"Se trata de una evolución de la manera de comunicar cómo se perciben las cosas: responde a una apertura consciente, una etapa de desarrollo distinta, una etapa de cambio social, consideró el experto. "Hablamos de una generación nueva y distinta", destacó.
"Hay muchas niñas y niños que ven la pandemia de una forma mucho menos barroca a los problemas que enfrentamos, es una generación mucho más preparada, despierta y alerta, que no tienen la necesidad de recurrir a los prejuicios de los adultos", dilucidó.
De la misma manera, hay una nueva generación de madres, padres y tutores que tienen mayor disponibilidad de escuchar. Sin embargo, no se trata de una ley general, no ocurre igualmente en las distintas regiones que comprenden a nuestro país.
Lo que es una realidad -en palabras de Salvador Guerrero- es que, durante el confinamiento, se "universalizó" el acceso a información con respaldo científico. Esto dio lugar a que las familias se involucran de forma más cercana a los problemas des descendientes.
"La salud mental ya es una conversación en cualquier sobremesa"
"No hay nada patético en hablar de las condiciones de vulnerabilidad emocional que percibimos o experimentamos". Al contrario, "al comenzar el diálogo, e inclusive un monólogo interior sobre ella, estamos comenzando a resolver los problemas que se derivan", aseveró el doctor.
Por otra parte, Guerrero Chiprés expresó que si bien, la pandemia dio lugar al aumento de tensiones e incordios familiares y la deficiencia escolar, son problemáticas que ya existían y que la escuela adormecía la preocupación que generaba en hijas e hijos, al mantenerlos distraídos en otras ocupaciones. Durante el confinamiento, la angustia de los más pequeños se exacerbó.
Esto coincide con los estudios del organismo, ya que las afectadas y afectados notificaron que se comunicaban, principalmente, por problemas familiares suscitados en casa, por encima de motivos como la violencia familiar, dificultad para expresar las emociones y el duelo: "advertimos que sí hay una enorme violencia estructural, violencia que tiene décadas y décadas", reveló.
Existe la asociación negativa entre el confinamiento y el aumento de esa violencia ya existente. A estos efectos, se aglutinan -además- la presión socioeconómica por desempleo y el desmantelamiento de incertidumbres previas. Y en algunos casos, el luto por pérdidas de vidas por el Covid-19.
"Hablamos de una condición verdaderamente explosiva, detonadora de cualquier tipo de debilidad emocional, que puede traducirse como una debilidad física"
En este escenario -afirmó el experto- el regreso a la escuela es una opción importante, no solo por aliviar a los estudiantes como oportunidad de desahogo, sino porque es una plataforma para socializar. La socialización es un instrumento que derroca la debilidad individual, al convertir lo colectivo en una herramienta eficaz para enfrentar los problemas, aunado al reencuentro con el conocimiento.
Por todo ello, el doctor y el consejo recomiendan que la reintegración a las escuelas sea sistemático, voluntario y creciente para combatir la debilidad emocional de las infancias y adolescencias.
"El regreso a clases es absolutamente indispensable", pormenorizó.
"Hay una gran oportunidad que la propia pandemia se convierta en una posibilidad para reflexionar sobre nosotros mismos, en un contexto distinto al que estábamos acostumbrados".
La Secretaría de Salud (SSa) -en los albores pandémicos- acudió al Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México para fortalecer la atención telefónica para procurar a este sector. El número de asesoría psicológica es: 5555335533.


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