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La mujer en la responsabilidad social de nuestra sociedad


Publicacion:09-04-2018

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El cambio no vendrá con un nuevo presidente, partido político, o con promesas que dicen que cumplirán.

 


“El cambio empieza por ti”, “cambia tú y cambiarás al mundo”, “hechos son amores y no buenas razones”. Son algunas frases que recuerdo desde niña que decía mi abuela y mi madre. Ellas hablaban sobre las acciones que debemos hacer para cambiar el entorno, desde cambios personales, hasta la colonia donde vivimos, la sociedad misma o nuestro país. Se refiere al compromiso y a estar conscientes de que todo lo que queremos cambiar, es un compromiso en primera persona, así que, para tener un mundo mejor, más limpio, mejores gobernantes, mejor educación para nuestros hijos, debemos empezar por nosotros.

Las mujeres por cuestiones culturales tenemos una tendencia al cuidado y a la protección de los demás, de alguna manera con mayor conciencia de los más necesitados, mayor sensibilidad social y consideración por el impacto que provocamos en el medio ambiente y en las demás personas.

Un estudio sobre responsabilidad social en México, realizado en 2013, menciona esto: “Hay más mujeres que hombres al frente de funciones de responsabilidad social en una proporción que no deja lugar a dudas, siete mujeres por cada tres hombres”.

Cuando nos desempeñamos como voluntarios ejerciendo la responsabilidad social en nuestro país, somos parte de este cambio y vamos dejando un legado a los demás, que aprovecharán para su vida.

Vamos tocando corazones y almas que guardarán el recuerdo de lo brindado o mejor aún, se quedarán con herramientas que los apoyarán para desempeñarse en la vida. Además, vivirán una gran experiencia al compartir con ellos y vivir la maravillosa experiencia de la donación.

Las mujeres hoy en día estamos llenas de actividades: sacar adelante a la familia, ser apoyo, pareja, los hijos, trabajo, estudio, negocios, pero además es de vital importancia vivir ese momento del voluntariado o responsabilidad social que se convierte en algo tan indispensable para los demás, es decir para nuestra sociedad. Es nuestro legado.

Nunca olvidaré aquel momento en un salón de clase de una escuela muy humilde en una zona complicada, en donde compartíamos el programa de Pequeños Ciudadanos a los niños de cuarto grado, y cuando preguntamos a los niños qué les gustaría hacer para generar un cambio, una niña compartió: “A mí me gustaría poder ayudar a los niños que son muy pobres”. En ese momento sentí un vuelco en el corazón, pues yo veía que esa niña era muy humilde y sin embargo ella estaba pensando en poder ayudar a una persona menos favorecida. Luego mencionó que había niños que no contaban con zapatos ni ropa y tenían que usar la misma varias veces a la semana.

Para mí, esto fue una gran lección sobre responsabilidad social. El hecho de hacerme responsable de mi sociedad, comprometerme con mi entorno y hacer lo que me toca.

Suelo cuestionarme cómo quiero dejar este mundo, específicamente este país, cuando ya me haya ido. ¿Mejor, peor, o igual? Entiendo que tenemos un sinfín de cosas por hacer en este mundo cambiante, en constante crecimiento y desarrollo. Sin embargo, si quiero un cambio: empiezo por mí, cambio yo y cambiaré al mundo. “Hechos son amores y no buenas razones”.

El cambio no vendrá con un nuevo presidente, partido político, o con promesas que dicen que cumplirán. Los cambios no son mágicos, los cambios son nuestros anhelos que se convierten en pensamientos, para finalmente ser ejecutados y de esta manera poder trascender dejando un legado a los demás.

Bibliografía:

Responsable, Agencia de Responsabilidad Social. (2013). El concepto de Responsabilidad Social en México. (136). Distrito Federal.



« Por Lupita Torres Aguilar »
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