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Opinión Editorial


Sumas y restas… Septiembre


Publicación:24-09-2022
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Entonces es en septiembre cuando más quiero dormir, aunque me resta sueño el insomnio

“Le presto uno al numero de arriba, le sumo lo que le había quitado…”  Gabrielo, mi hijo de 10 años, hace su tarea de matemáticas con un dialogo con los números, se apoya en sus dedos para sumar y de repente, cuando su monólogo termina porque no hay respuesta en su libreta, busca mi ayuda para llegar a un buen resultado de las  sumas y restas que le encargaron en su escuela.

Al ver sus pequeños dedos, y sentir que le hacen falta más para llegar a un buen resultado, levanto mis manos enseñándole que tiene otros 10 para seguir contando, me siento a su lado para ser parte de ese equipo que logra descifrar no solo las matemáticas de su tarea, si no para hacerle sentir que juntos podremos resolver lo que nos pueda traer la vida, que a veces da, pero también quita.

Entonces, me ausento y dejo que siga moviendo mis dedos, me sumo al pasado, cuando el destino me quebró en un juego de números raros; en un día 23 del mes 9 de 1993, a mis 23 años, la mujer que más me amo… Julia, mi madre, se murió. Después de 29 años de ese fatídico día no logro restar, quitar, desparecer el dolor que me llega cada septiembre para recordadme que ella no está y no la volveré a verla… aunque cuente “uno, dos, tres por mí y salvación para mi mamá”.

Entonces es en septiembre cuando más quiero dormir, aunque me resta sueño el insomnio, pero empiezo a contar borreguitos como cuando era niño, así me enseñó mamá, quiero que ella aparezca en mis sueños; también salgo a caminar en esta temporada de lluvias, porque puedo llorar un poco y confundir mis lágrimas con las gotas que caen, sentir que desde el cielo mamá baja a acariciarme  mi rostro  y escucho que en el viento me dice: “ mí niño”.

Y mi niño Gabrielo me regresa de nuevo al presente, porque se da cuenta que mis dedos no son suficientes para un buen resultado, como no ponía atención y solo le prestaba mis dedos, el problema matemático no se resolvía, me pide usar la calculadora de su hermano Iker, que en otro cuarto hace problemas mas complejos que le enseñan en la secundaria.  En ese momento llega a presumir que terminó su tarea, pero se suma a ayudar a su hermano, los veo juntos y logran multiplicar mi alegría y restan un poco de la tristeza de este mes de septiembre, en donde se fue… la mujer que mas me amo.



« José Luis Galván Hernández »