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Opinión Columna


Manual para desmontar democracias


Publicación:26-05-2019
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En el futuro próximo veremos países que se recuperarán de la aurtocracia y otros que caerán en ella

 

Hace algunas semanas hablamos del fenómeno contemporáneo de algunas democracias que caminan en reversa para desmontar las instituciones y los principios a los que sirven. El problema es tan significativo que merece tenerlo siempre en la mira. Los procesos sociales suelen ser descritos por los especialistas como mecanismos complejos en los que las intenciones cuentan poco, pero en política las cosas son diferentes. Cuando a un actor político con aspiraciones autocráticas le estorban los principios y las instituciones busca minimizarlos, transformarlos a su imagen y semejanza y reemplazarlos por lo que le place. Casi nada del sistema de gobierno preexistente le interesa conservar, aunque sea probadamente bueno.


En las principales experiencias autocráticas recientes, Rusia, Estados Unidos, Hungría, Turquía, Venezuela y Nicaragua hay algo en común: los autócratas que llegan al gobierno fueron electos. Aunque algunos decidan después mantenerse por la fuerza, llegaron al poder por el apoyo popular. El pueblo los elige porque cree en sus promesas, porque acepta que los objetivos que propone deben cumplirse. Más que representantes, actúan como delegados, comisarios de un mandato que han recibido porque ellos lo inculcaron. Su misión no es escuchar todas las voces sino sólo una, la suya propia que presume ser la voz del pueblo.


La remoción de los estorbos es un arduo trabajo destructivo: derrumbar las instituciones para dar libre curso a sus intenciones. La puerta de entrada, la democracia electoral, queda destinada a convertirse también en blanco mortal; la voluntad popular ya no necesitará ser consultada, ya lo ha sido para la eternidad; si acaso se hará para que refrende el mandato y para entonces se habrán dispuesto los contingentes que defenderán la voluntad del líder como si fuera suya: la reelección con dados cargados para Trump, la anulación de las elecciones municipales en Turquía porque ganó la oposición, el mandato revocatorio o las elecciones a modo de Chávez y Maduro en Venezuela, o de Morales en Bolivia. Se verá concurrir a los rebaños de seguidores devotos que se convertirán en victimarios de sus vecinos y en víctimas de su amo. Lo que sigue es hacerse del aparato de poder y cancelar progresivamente, "democráticamente," la resistencia en el parlamento y en el poder judicial, acosar a la prensa libre, a la libertad académica, a las fuentes de información que ofrezcan datos o versiones diferentes de la narrativa oficial. Se creará una élite especial, una mafia del poder, en vez de la que ha sido desplazada, pero será peor que la anterior pues no reparará en las formas. Al haber triunfado culpando al pasado de los males que pretende remediar caerá en el peor de ellos: la corrupción absoluta del poder absoluto.


Como lo pone en evidencia el análisis de datos más completo que se conoce hasta el momento (V-Dem 2019 https://bit.ly/2EgPL5t), el proceso de autocratización disminuye el poder de los grupos menos empoderados previamente, entre ellos las mujeres, los grupos indígenas y los niveles socioeconómicos bajos. Así, el deterioro de los derechos cívicos y políticos provocado por los procesos autocráticos deriva en perjuicio de los que menos tienen, mientras que los más ricos y poderosos se mantienen en sus burbujas de privilegio.


La regla de oro de la predicción del futuro es que es imposible predecirlo. Es posible identificar tendencias que pueden conducir por diferentes caminos. Entre las buenas nuevas está que hay contracorrientes a la autocratización. En África, varios países han cambiado hacia regímenes democráticos, en otros como Sudán y Argelia han crecido los movimientos que los exigen. En Estados Unidos los Demócratas obtuvieron mayoría en la cámara baja y elevaron los costos políticos al gobierno de Trump y a los republicanos. En Ecuador, el nuevo gobierno ha contrarrestado los intentos de Correa de perpetuarse en la presidencia.

Los dados están en la mesa. En el futuro próximo veremos países que se recuperarán de la aurtocracia y otros que caeránn en ella. Quizá Venezuela se encuentre entre los primeros, mientras que México se ubica en una preocupante zona de incertidumbre. En todo caso las definiciones dependerán del manual de instrucciones que utilicen los usuarios dominantes.


Twitter: @pacovaldesu



« Redacción »
Francisco Valdés Ugalde

Francisco Valdés Ugalde


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