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Opinión Editorial


Manoseo electoral


Publicación:15-03-2021
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Eso es lo que muchos de nosotros hemos visto, vivido y luego, el desencanto.

Se dice que a mayor ciudadanía, menos gobierno. Es decir, si usted, yo, aquel y cada uno de las personas que tenemos a salvaguarda nuestro derecho para votar nos tomáramos en serio que opinando, exigiendo mejores resultados y colaborando con todos los niveles de autoridad, el gobierno sería tal y como nosotros lo queremos, lleno de auténticos servidores públicos al servicio de la comunidad.

Pero ¿porqué la gente prefiere no participar? Muchos estamos cansados de que tal o cual político llegue a nuestra casa, eche taco con la familia, nos prometa las perlas de la virgen y una vez consumado un resultado favorable a su persona, ni se acuerda de regresar, de rendir cuentas.

Eso es lo que muchos de nosotros hemos visto, vivido y luego, el desencanto.

En lo personal creo que no todos los políticos son iguales, hay unos muy buenos, otros tan grises que pasan sin pena ni gloria y los descarados que arrasaron con todo. Como por ahí se dice: de todo hay en la viña del Señor.

Esta elección es tan, pero tan diferente, que vaya si sorprende ver a este político ahora militando en otro partido porque así conviene a sus intereses, no a los de la comunidad, si no a los propios. Pero el discurso es el mismo.

Luego vemos una diatriba entre la autoridad estatal y los órganos electorales respecto a los motivos que podrían orillar a la cancelación de una elección.

Y al final nos quedamos con tremenda cara de interrogación y ya no sabemos si es prudente o no, acudir a las  urnas.

Entre el blanco y el negro se generan una serie de matices rojos, amarillos, verdes, azules, naranjas, que o sabemos mucho, o no sabemos nada.

Súmele a ello que algunos personajes son tan cuestionados, como aquel que ha sido señalado como acosador sexual; o aquel que ha sido señalado en más de una ocasión por el terrible manejo de las finanzas o la inequidad en el reparto de recursos sociales.

Los motivos para no salir a votar son tantos, empezando por la pandemia –confío que para el 6 de junio al menos ya se haya cumplido la meta de aplicar la dosis a los adultos mayores-, pero aún con todo, y aunque pareciera que no hay mucho por perder, yo le digo: no dejemos que nadie, absolutamente nadie, decida por usted o por mí, lo que quiere para tener una mejor ciudad.

Una ciudad, un estado que todos nos merecemos: seguro, donde la distribución de la riqueza sea pareja, donde haya oportunidades de trabajo, de educación y salud.

Y no importa que aquel por el que usted quiere votar vaya en el último lugar de las encuestas, quizá su voto, el de aquel y aquel otro, hagan la diferencia.

No es sencillo mantener la fe en que las cosas van a mejorar, pero México ha ido cambiando para bien, cada día somos más los mexicanos que opinamos, participamos, exigimos.

Lea, escuche lo que cada candidato le ofrece; razone su voto y salga a las urnas –claro, con todas las precauciones debidas- el 6 de junio y con hechos demostremos que estas sí son unas elecciones históricas.




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