Opinión Editorial


Maltrato fiscal


Publicación:26-04-2021
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Nuevo León es una chulada de estado para vivir.

Nuevo León es una chulada de estado para vivir. No obstante el calor que en más de una ocasión se dispara por encima de los 40 grados, de la contaminación y de la cada vez más notoria falta de agua, es un lugar de gente que es bien chambeadora y que desde los primeros pobladores ha demostrado la gran capacidad e inventiva para transformar el entorno.

Y hoy es uno de los estados más importantes del país.

Somos el segundo estado en recaudación  de ingresos federales y segundo lugar en ingresos propios con el 22.8% y si esto le parece poco, somos el tercer estado generador del Producto Interno Bruto del país, con el 8%.

Lo malo de tanta belleza es que somos un estado muy, muy castigado y por cada peso que se aporta, sólo recibe 29 centavos, cosa que no sucede en otras entidades como Guerrero, que por cada peso que aporta, recibe 10.39 pesos, o Chiapas (9.62 pesos), o Durango (9.55 pesos) o Oaxaca (8.96), según datos de la secretaría de Hacienda y del INEGI.

Y no, no es novedad para nuestro estado ya que esto viene sucediendo desde hace tres décadas, digo, para que los amlovers no se lancen a la yugular diciendo que “cómo es que antes no se quejaban cuando gobernaba bla, bla, bla…”

Pero en honor a la verdad, con todos los asegunes y colores presidenciales, el estado recibió en su momento lo que se requería para transformar a Nuevo León: la presa El Cuchillo, las líneas I y II del Metro, Santa Lucía y Cortina Rompepicos, eso sólo como para referente del, por así decirlo, presente reciente.

El estado de Nuevo León ha crecido en inversiones, empresas; las mejores universidades tienen presencia en estas tierras; hoy por hoy, somos de las entidades con mayor esperanza de vida, mejores empleos y un cada vez menor índice de analfabetismo.

Le decía que esto se va poniendo peor.

Y es que de acuerdo con datos de la tesorería estatal, del 2015 a la fecha, los recursos federales destinados a inversión observan una disminución del 48% , esto es, 2 mil 993 millones de pesos menos.

¿Mucho por reflexionar, no le parece?

El hecho de que a Nuevo León le quiten cada vez más recursos y que al sureste mexicano se le asignen bolsas más jugosas, no se ve reflejado en un mejor nivel académico, o de inversión, o de crecimiento en el bienestar.

Por ejemplo, cito los anexos de informes presidenciales, mientras en Nuevo León asciende a 10.2 los años de estudio, Chiapas, Oaxaca y Michoacán apenas alcanzan entre 7.4 y 8 años de escolaridad, es decir, ni siquiera se concluye la educación secundaria.

Y el analfabetismo en el Nuevo León es de 1.4, es decir, 1.4  de cada 100 personas no sabe leer ni escribir, cuando la media nacional es de 4.7.

Hay una frase de Buda que reza “uno hace más fuerte a alguien cuando lo ayuda un poco, pero lo debilita si lo ayuda mucho”, creo que esto aplica al presidencialismo a ultranza, que no enseña a pescar, sino que cultiva un asistencialismo que no termina nunca.

No con esto quiero decir que se deje de ayudar, claro que hay muchas cosas y asignaturas por solventar, pero no sólo a los estados menos agraciados.

Creo que Nuevo León merece un mejor trato fiscal que le permita seguir haciendo las obras, los programas y acciones que un estado tan importante como el nuestro, necesita.

Y es justo todo este análisis el que mueve a muchas entidades a la renovación y actualización del Pacto Fiscal.

Mientras esto no suceda, seguro tendremos más ocurrencias como el Tren Maya, caros estadios de béisbol y obras hidroeléctricas que se encarecen con el paso de las semanas.

Largas luchas nos esperan, más aún si no se da el sano equilibrio de poderes que se requieren.

 




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