Opinión Editorial


Los 5 compromisos por la infancia


Publicación:27-04-2021
version androidversion iphone

++--

Hagamos posible en nuestros hogares, escuelas y comunidades que los derechos de la niñez no sean invisibles

 Cada 30 de abril se desborda la alegría y el cariño por nuestra niñez en la tradicional celebración del Día del Niño, cuyos festejos poco a poco se han reorientado de lo comercial hacia la lucha para hacer realidad los derechos infantiles que la Organización de las Naciones Unidas aprobó en la Convención de los Derechos del Niño de 1989, suscrita por México en 1990.

     

     Más allá de festejar a nuestras niñas y niños en la medida de las posibilidades de cada familia, debemos tener presente la responsabilidad de cumplir el principio universal y constitucional del interés superior de la niñez

     

     Hagamos posible en nuestros hogares, escuelas y comunidades que los derechos de la niñez no sean invisibles y que cualquier tipo de maltrato, abuso, descuido, abandono, etcétera, sea erradicado y castigado.

     

     La pobreza, la violencia y la inseguridad son parte de nuestros problemas estructurales. Empero, lo más grave es saber que niñas, niños y adolescentes resultan los más afectados por la criminalidad, ya que sus derechos humanos han sido vulnerados históricamente por la sola condición de su edad.

     

     Para garantizar que la niñez viva libre de violencia, consideramos que solamente mediante la unión de esfuerzos vamos a lograrlo y esto depende en gran medida de articular las acciones entre gobierno y sociedad civil.

     

     A los tres poderes públicos y a los tres niveles de gobierno corresponde resolver este desafío social y transitar del modelo asistencialista al sistema de protección integral de los derechos infantiles, cuya ruta ya está trazada por la Constitución en su Artículo 4, párrafo 9, el cual establece: 

     

     “En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez”.

     

     El siguiente paso para hacer realidad el mandato constitucional fue promulgar la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en el 2014 e instalar el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), integrando todas las secretarías y dependencias vinculadas con la infancia, tales como: salud, educación, desarrollo social, protección civil, así como organizaciones de la sociedad civil, de la academia, del sector privado e, incluso, las propias niñas, niños y adolescentes.

     

     En cada uno de los 32 Estados y de los dos mil 461 municipios se procedió a crear los SIPINNA. En Nuevo León desde el 2016 se instaló el SIPINNA Estatal y a la fecha se han instalado prácticamente los 51 SIPINNA Municipales, cuyos Alcaldes están obligados a presidirlos y a suscribir Los 5 Compromisos por la Infancia y la Adolescencia, siendo los siguientes:

     

     1.- Fortalecer las acciones de corresponsabilidad y de cercanía entre las instancias públicas responsables de promover y garantizar sus derechos. 

     

     2.- Generar los mecanismos necesarios para garantizar la participación directa y efectiva de la propia niñez y de la sociedad civil. 

     

     3.- Incrementar los recursos humanos, técnicos y presupuestales destinados a garantizar y proteger sus derechos. 

     

     4.- Promover y garantizar la participación efectiva y sistemática en el ejercicio de todos sus derechos humanos y, 

     

     5.- Promover el disfrute de la salud al más alto nivel posible y de la educación de calidad, la protección contra todas las formas de violencia y el acceso a un medio ambiente sano y a respirar una buena calidad del aire.

     

     Seamos corresponsables en vigilar que se cumplan estos compromisos y en los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI) seguiremos trabajando por la educación de calidad, especialmente la educación temprana, como eje del ciclo de la formación de capital humano y de ciudadanos productivos para revertir el círculo intergeneracional de reproducción de la pobreza y detonar el desarrollo social, económico y sustentable con igualdad, justicia y paz.

     

     ¡Feliz día de las niñas y de los niños!



« Lupita Rodríguez Martínez »