Opinión Editorial


Las verdades a medias


Publicación:17-10-2021
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Lo que México necesita no son nuevos sistemas, ni contrarreformas, sino mejores sistemas de control para evitar la corrupción

La narrativa creada para cabildear la contrarreforma eléctrica ante la ciudadanía está construida con verdades a medias, pero como son comunicadas magistralmente de forma emocional y simple, logra alto impacto público.

Hoy empiezan a salir videos rebosantes de patriotismo, que pretenden dar un sentido heroico a lo que será el peor error cometido en México por un gobierno, en los últimos años.

Vincular esta contrarreforma con la expropiación petrolera efectuada por Lázaro Cárdenas y la expropiación eléctrica de López Mateos, es demagogia.

Se nacionalizó el petróleo en las épocas en que las compañías petroleras extranjeras realmente tenían el control total del territorio donde operaban y del producto que extraían.

En contraste, hoy existe toda una legislación que mantiene el control de la industria a favor del gobierno y restricciones prefijadas en contratos minuciosos que protegen la soberanía de nuestro país respecto al hidrocarburo.

El caso de la expropiación de la industria eléctrica por parte del presidente Adolfo López Mateos también responde a las necesidades del contexto del momento.

El control de los beneficios pasó a manos de los sindicatos.

Siempre fue un secreto a voces, que en los tiempos de antes las utilidades de PEMEX eran la “caja chica” del presidente en turno y seguramente las de CFE también.

La impunidad del caso Lozoya y de los otros implicados de alto nivel, es evidente.

La corrupción se combate con un sistema que impida las malas prácticas. Con buenas intenciones y declaraciones emotivas no se logra cambiar la realidad cotidiana.

Según el ranking del organismo internacional World Justice Project (WJP), la corrupción ha avanzado. México ocupa en el ranking general del año 2021 el lugar 113 del total de 139 de los países evaluados.

Sin embargo, en la clasificación denominada "ausencia de corrupción", en el 2021 llegamos a estar ubicados en el 135 de 139. Esto quiere decir que del total de países evaluados, sólo cuatro nos superan en corrupción en todo el mundo.

La contrarreforma significa eliminar los avances que México había alcanzado en su política de reconversión hacia las energías limpias. ¿Y el costo en salud pública?

Con un mayor consumo de energías sucias, volveremos a la polución atmosférica.

Por otra parte, es irresponsable la declaración del director general de la CFE, Manuel Bartlett respecto a que México no pagará indemnizaciones a las empresas afectadas. Él toma como ejemplo, una vez más, lo sucedido en 1938 con la nacionalización de la industria petrolera, pues él asegura que nuestro país no pagó ninguna indemnización a las empresas extranjeras afectadas.

Seguramente él olvida que en estos casi 83 años el mundo evolucionó hacia la interdependencia global que hoy es determinante.

Que se debe revisar la situación jurídica del mercado de energía eléctrica para castigar abusos, con la ley en la mano, es definitivo. Sin embargo, una contrarreforma tan drástica como la que quiere el presidente López Obrador, sustentada más en una actitud políticamente reivindicadora que con un enfoque técnico y jurídico, significará un retroceso de alto impacto para el país, por sus repercusiones en la productividad, en las finanzas y en la confianza de la comunidad internacional sobre nuestro estado de derecho. La desconfianza frenará las inversiones.

La experiencia que significó un cambio tan drástico como el de la industria farmacéutica, donde había un sistema de prácticas de alta corrupción heredadas del gobierno del presidente Peña Nieto es reveladora.

El desmantelamiento de un sistema de salud eficiente, aunque posiblemente corrupto, para dar paso al Insabi, nos muestra que la medicina puede ser peor que la enfermedad, pues hoy nos enfrentamos al desabasto y las compras apresuradas a sobre precio.

Lo que México necesita no son nuevos sistemas, ni contrarreformas, sino mejores sistemas de control para evitar la corrupción y para ello sólo se requiere voluntad política.

¿A usted qué le parece?

Twitter: @homsricardo



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