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Opinión Editorial


La familia sultán


Publicación:08-09-2022
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“Los muchachos del regreso” parecía que lo volverían hacer


“La casa estaba llena” en el Palacio Sultán, como hace tiempo no pasaba, entre corriendo, iba  tarde, “ahora si que me barrí ”  para llegar quieto en la tercera entrada. Me acompañaban mis hijos, Iker y Gabriel y también  Gabo mi hermano; en familia como muchos aficionados. Estaba sentado abajo del palco de Pepe Maiz, el presidente del equipo, él igual, iba con su esposa, sus hijos y nietos, su familia entera; esperaban la celebración del campeonato de la Zona Norte, pero en el diamante los jugadores del equipo rival los Toros de Tijuana, decían con batazos otra cosa.

La pizarra en la cuarta entrada era 10 a 2 a favor de Los Toros, quizás será para otro día la celebración; sin embargo, la afición seguía alentado al equipo de casa a pesar de la ligera lluvia que nos empapaba y al parecer mojaba la pólvora del bat de los Sultanes. Pero llegó “la fatídica o la lucky seven” en donde Los Sultanes, levantaban la algarabía de los aficionados en esa séptima entrada, porque llegaban a 9 carreras, a una de empatar el juego. ¿se daría la remontada? “Los muchachos del regreso” parecía que lo volverían hacer. 

La afición no se movía de las butacas, entre nosotros había decisión dividida, Iker  sentía frio por la lluvia no confiaba y quería irse, mi hermano Gabo disfrutaba el juego, pero decía que, al mismo equipo de casa le convenía tener otra taquilla más con otro juego.  Por mi parte me entusiasmé al oír los gritos de apoyo de Gabriel, el pequeño de 10 años, que se unía a las miles de voces de “la familia Sultán” en donde al parecer por el solo hecho de apoyar, moverían los bats de los peloteros de los sultanes para el jonrón. 

Llego la última entrada con el jonrón, pero de los Toros de Tijuana, los ánimos ahora si se enfriaron, algunos hasta del estadio se fueron, sin embargo, venían a batear los Sultanes, Gabriel seguía gritando y apoyando… La esperanza muere al último papá, me dice. Pero le hacen out, a los primero dos bateadores de Los Sultanes, solo quedaba un oportunidad… y entonces aparece la magia con un toque de bola, el bat se convierte en varita mágica que destapa de nuevo la algarabía, se llena la base de los jugadores de los Sultanes sin que pudiera hacerles el último out los Toros, gracias a las bases por bolas y hits se hace la remontada, anota 3 carreras para dar la voltereta; 12 a 11. Los Sultanes gana el campeonato del Zona Norte

La locura estalla en las tribunas, el cielo se desborda por todo el estadio, se desata la lluvia queriendo ser parte del festejo, baja del palco al centro del diamante Pepe Maiz, felicita a los  muchachos y en la lomita de pitcheo hacen una oración agradeciendo, se confunden las lágrimas de alergia con las gotas de la lluvia que los bendice, que nos bendice a toda la afición. Quizás el Ing. Maiz Mier, el papá de Pepe, el que impulsó la compra del equipo se hace presente envuelto de lluvia… finalmente estamos en la familia Sultán. 




« José Luis Galván Hernández »