Opinión Editorial


La alegría


Publicación:01-08-2022
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“La alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud”

¿Alguna vez escuchó y disfrutó la novena sinfonía de Beethoven? Sí, la que ha trascendido el tiempo y que no obstante los siglos, sigue tan vigente como el primer día, aquel primer día en que el músico alemán, completamente sordo, la dio a conocer al mundo en Viena.

En esta pieza se plasma la Oda a la Alegría, que sido considerada un himno de reconciliación entre los pueblos, se utilizó para subir la moral de las tropas durante las guerras y hasta se interpretó durante una celebración de cumpleaños de Hitler y también durante el anuncio de su suicidio, en 1945.

Se entona en ceremonias olímpicas y más significativamente, durante la Navidad de 1989, pocas semanas después de la caída del Muro de Berlín.

Todas estas características fueron utilizadas por Alemania a manera de argumento para promoverla ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, como patrimonio de la Humanidad en 2001, lo que finalmente ocurrió.

Quien alguna vez leyó o vio documentales sobre la vida del afamado músico y compositor alemán, sabe que no tuvo una vida del todo feliz, pero esta pieza representa su legado musical al mundo.

Aún sin ser una experta en música, como millones más en el planeta, también me siento conmovida por esta sinfonía sin importar el día del año o el momento emocional en que me encuentre.

Y aunque hoy no es la fecha del natalicio o aniversario luctuoso de Luigi, resulta que comenzamos las efemérides del mes de agosto con el Día Mundial de la Alegría, emoción pasajera y subjetiva –dicen los psicólogos-, que se manifiesta por medio de la risa o la sonrisa, o saltos, aplausos y hasta bailes.

La alegría es tan particular, que cada uno de nosotros es feliz por diferentes cosas o circunstancias: lo que para mí es ser feliz podría ser escuchar las olas del mar, mientras que para otros podría ser contemplar un atardecer, comer un helado, abrazar a alguien o escuchar música.

El Día Mundial de la Alegría es una conmemoración que se instauró en el 2010 durante un congreso en Chile.

La ONU, sin embargo, reconoce el 20 de marzo como el Día Mundial de la Felicidad.

Yo se lo he dicho una y otra vez: más allá de una fecha, hay cosas para celebrar o visibilizar todos los días del año, una de ellas es la felicidad, y entre más la compartamos, más se multiplicará exponencialmente.

¿Qué pasa cuando estamos alegres o felices? Decía el gran Salomón que el corazón alegre hace tanto bien como el mejor y más caro de los medicamentos.

Y el escritor Charles Dickens decía que lo más positivamente contagioso es reír y el buen humor. Y seguro nos podríamos topar con muchísimas formas de pensamiento respecto a lo que es la felicidad.

Quizá no se pueda estar alegre todo el tiempo, pero sí podemos tener momentos placenteros con nuestra familia y amigos y honestamente, para ser felices no se requiere una gran inversión.

Normalicemos el ser feliz. La invitación en este día es que sea cual sea la coyuntura personal, que esta no nos quite las ganas de estar alegres, que comencemos un tremendo mes de agosto y ya verá cómo estos pequeños esfuerzos diarios traerán grandes dividendos a nuestra vida y a nuestra salud.




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