##ctrlhtmlheadnotanoticia##
##ctrlheader##

Opinión Editorial


Día Mundial del Niño 2021


Publicación:16-11-2021
version androidversion iphone

++--

En este Día Mundial del Niño del 2021, como nunca antes, los gobiernos de todas las naciones están obligados a garantizar los derechos de la población infantil

“El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde”.

Gabriela Mistral,

Escritora chilena.

El Día Mundial del Niño se conmemora cada 20 de noviembre porque en esa fecha la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Niño (1959) y la Convención de los Derechos del Niño (1989), y por ser una tarea fundamental de la sociedad en su conjunto la de garantizar los derechos y obligaciones de la población infantil.

Pero ¿por qué dedicarles un solo día al año? cuando la realidad que viven millones de niñas y niños es adversa a sus derechos y a vivir su infancia en plenitud, más ahora cuando estamos impactados por la pandemia del Covid-19.

En este Día Mundial del Niño del 2021, como nunca antes, los gobiernos de todas las naciones están obligados a garantizar, primordialmente, los derechos de la población infantil a la salud, a la educación y a la nutrición.

El presente y el futuro de la niñez está en riesgo y para evitar mayores peligros todas las niñas y todos los niños necesitan ser acogidos y defendidos, ayudados y protegidos desde el seno materno, tal y como lo acaba de pedir el Papa Francisco en su llamamiento urbi et orbi (para la ciudad y para el mundo).

Datos de UNICEF (el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) muestran no sólo que los pequeños pueden enfermar y contagiar el Covid, sino también que la propagación del virus a largo plazo tendrá un fuerte impacto en la educación, la nutrición y el bienestar de niñas, niños y adolescentes y, que este impacto va a afectar la vida futura de la actual generación.

Mientras los gobiernos intentan ganar la batalla contra el virus y mantener en verde el semáforo epidemiológico definitivamente, la reactivación de las actividades no esenciales van en franco ascenso (principalmente el retorno a la aulas), no así la disminución de los índices de pobreza en los países de América Latina, de Asia y de África, donde los grupos vulnerables son los más afectados en su desarrollo, al grado de que perder una generación es un riesgo latente.

En su informe 2021: "Evitar una generación perdida a causa del Covid", la UNICEF lanza el llamado para ayudar a la recuperación de 87 países, donde de los 25,7 millones de casos notificados, 1 de cada 9 infectados es un niño o adolescente menor de 20 años, así como auxiliar a 30 naciones, donde el 33% de los estudiantes matriculados se han visto afectados por el cierre de escuelas.

Sin embargo, la cifra más alarmante es que las muertes infantiles podrían aumentar a 2 millones debido a la falta de servicios de salud y al aumento de la desnutrición y también a que otros 6 ó 7 millones de niñas y niños menores de 5 años sufran de malnutrición aguda, lo que podría incrementar la mortalidad infantil especialmente en el África subsahariana y el Asia meridional.

Además, resulta inquietante el número de niñas y niños en situación de pobreza multidimensional; es decir, sin acceso a la educación, a la salud, a la nutrición, a la vivienda, al agua potable y a su saneamiento, habiendo aumentado en un 15% hasta alcanzar los 150 millones debido a la pandemia.

Lo lamentable es que a nivel mundial persista el mito según el cual los menores de edad apenas se ven afectados por el virus. Es un mito que nuestro país logró desacreditar, precisamente por los contagios suscitados en planteles de todos los niveles educativos tras el regreso presencial a clases, que obligó a las autoridades sanitarias ampliar el Programa Nacional de Vacunación.

En respuesta a la crisis mundial, desde la comunidad educativa del sector norponiente de Monterrey, Nuevo León, donde se incluyen los Centros de Desarrollo Infantil del Frente Popular “Tierra y Libertad”, asumimos el llamado del Papa y de la UNICEF para garantizar la educación, la salud y la nutrición, así como el acceso de alumnas y alumnos a las vacunas y a la salud mental.

Desde hace casi 50 años hemos trabajando para que las garantías sociales sean una realidad en las zonas urbano-marginadas y ayuden a transformar las condiciones de vida, comenzando con el derecho a la vivienda con servicios de agua potable, energía eléctrica, gas natural, drenaje sanitario y ahora con señal de internet para tratar de zanjar la brecha digital, así como gestionando presupuestos públicos para invertir en la educación, asegurar la recuperación inclusiva de todas y de todos y redoblar los apoyos hacia los grupos más vulnerables, con el propósito de que conmemorar el Día Mundial del Niño sirva para cumplir con el principio del interés superior de la niñez.



« Lupita Rodríguez Martínez »
##ctrlfooter## ##ctrlhtmlbodyendnotanoticia##