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Opinión Editorial


A vacunarse ¡por fin!


Publicación:02-05-2021
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Le cuento, amable lector, que esta semana toca el turno para quienes estamos en el “quinto piso”, vacunarnos contra el Covid-19.

Le cuento, amable lector, que esta semana toca el turno para quienes estamos en el “quinto piso”, vacunarnos contra el Covid-19.

Muchos y muchas de mis contemporáneos, en corto, me han compartido su rechazo a recibir la dosis.

Y aunque respeto cada postura, no la comparto. En alguna colaboración anterior mencioné que fui una más en la estadística de casos de coronavirus y aunque, reconozco, no me fue tan mal, difícilmente sabemos qué sucedería de contagiarnos por segunda ocasión.

Mi reflexión sería que, si muchos, pero muchos, se nos han adelantado por no tener a tiempo la vacuna, por carecer de la oportunidad que hoy se nos presenta ¿porqué habríamos de desdeñarla si podría representar la diferencia entre vivir  y morir?

Más allá que sea la versión de vacuna que sea, hay que aprovecharla; recordemos que muchos médicos, maestros, personal de primera línea que sin ser personal de salud–policías, paramédicos- pugnaban por ser considerados entre los “afortunados” y han debido seguir esperando por su respectiva dosis.

Es más, los adultos mayores que han sabido ser pacientes y esperar más de un año en franco cautiverio, nos han puesto la muestra y en cuestión de semanas será un segmento ya protegido. Claro, sin que ello represente bajar la guardia al respecto de la mascarilla, el uso de gel, el distanciamiento social  y lavado de manos.

Recordemos que la vacuna no es una  “carta blanca” de inmunidad, ya que se tarda en hacer efecto y desconozco si son al cien por ciento efectivas, pero de nosotros queda hacer nuestra parte.

Por lo pronto la invitación es a tomar la vacuna, manifestar nuestra gratitud a quien nos la aplique y que este sea un modo de celebrar la vida. Recordemos que 152 millones de personas se han contagiado del virus a nivel mundial y 3.19 millones no han vivido para contarlo.

Otra cosa que me tiene muy de buenas en la semana que inicia, es que mi madre recibirá la segunda dosis de la vacuna anticovid, lo cual significa sólo una cosa: que más pronto de lo que canta un gallo podré por fin y después de más de un año, estar en posibilidad de visitarla, abrazarla y convivir con ella y mis hermanos.

De quienes han compartido su vivencia con esta servidora al respecto de la experiencia de su vacunación, en general no han tenido un cuadro por lamentar: algunas con cansancio, otros más con dolor local en el brazo y una eventual jaqueca, pero hasta ahí.

Yo ya estoy lista ¿usted?




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