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CFE cliente único de parques eólicos

CFE cliente único de parques eólicos
Los cinco parques eólicos cuyos contratos serán revisados por la CFE, poseen en conjunto 388 aerogeneradores y producen 510.85 MegaWatts de energía.

Publicación:31-05-2020
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Los cinco parques, que entraron en operaciones en 2012, tienen la categoría de Productores Independientes de Energía; su único cliente es la CFE

Juchitán Oaxaca.-Los cinco parques eólicos del Istmo, cuyos contratos de venta de energía al gobierno serán revisados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), poseen en conjunto 388 aerogeneradores y producen 510.85 MegaWatts de energía, lo que representa 18.5% de los 2 mil 756 totales que se generan en 28 parques distribuidos en cinco municipios de la región.

Los parques La Venta III, así como Oaxaca I, II, III y IV obtuvieron sus permisos de operación entre 2009 y 2010, durante la administración del presidente Felipe Calderón. Todos tienen una vigencia de explotación del aire por 30 años.

En el sexenio de Calderón se autorizaron 12 parques, etapa en la que más permisos se otorgaron; con Vicente Fox se expidieron cinco permisos y con Enrique Peña Nieto, sólo ocho.

Fue en esta última administración en la que, por primera vez, se implementaron las consultas indígenas para preguntar a las comunidades si aprobaban la construcción en sus territorios. Por ello, los cinco proyectos eólicos, ahora en revisión por la CFE, no fueron consultados al pueblo de Santo Domingo Ingenio.

Derivado de ello, todos los acuerdos económicos se realizaron con las autoridades municipales, comunales y dueños de tierras.

Diez años más de contrato
Los cinco parques, que entraron en operaciones en 2012, tienen la categoría de Productores Independientes de Energía; su único cliente es la CFE y sus contratos expiran entre 2030 y 2031.

La Venta III, de Iberdrola Energías Renovables, entró en operación en octubre de 2012 en Santo Domingo Ingenio, tuvo una inversión de 170.6 millones de dólares y produce 102.85 MegaWatts de energía. Según el título E/829/PIE/2009, otorgado por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), vendería la energía a CFE y tiene vigencia hasta noviembre de 2030.

El permiso puede ser renovado, tomando en cuenta la opinión de la empresa productiva del Estado, si se acredita que cumplió con las obligaciones a su cargo y que prevalecen las condiciones para el otorgamiento.

CFE vs. eólicas: pierden los campesinos
La incertidumbre lastima la vida de los campesinos de Santo Domingo Ingenio, a quienes en menos de dos semanas les llegaron las malas noticias con la rapidez con la que se propaga el Covid-19. Primero, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dejó en suspenso la construcción de dos centrales eólicas, ya aprobadas en consultas, y luego amagó con que revisará los contratos de compra de electricidad con cinco parques eólicos instalados en este municipio del Istmo de Tehuantepec.

Fernando García Ríos, presidente del Ejido Santo Domingo, señala que las diferencias entre el gobierno y los empresarios eólicos deben resolverse a través del diálogo, sobre todo porque podrían afectar a los campesinos en cuyas tierras están asentados los parques.

"Nosotros vamos a apoyar al gobierno, porque también queremos que se revisen todos los contratos que se firmaron con las empresas, pero le pedimos que valore los ingresos que obtienen los campesinos con la renta de sus tierras, porque con el campo abandonado y la ganadería víctima de largas sequías, sólo nos quedan las eólicas", comenta.

En Santo Domingo Ingenio la incertidumbre y el miedo de las familias a perder su fuente de ingresos tiene una razón histórica. Desde su fundación, en 1837, la comunidad dependió de la producción de caña de azúcar con la operación del ingenio La Tehuana, que cerró en 2010 y dejó mil personas sin empleo. La angustia terminó dos años después, cuando la empresa española Iberdrola ganó el contrato para construir una central eólica y generar electricidad para la CFE.

En ese entonces, finales de octubre de 2012, Jordy Hernán Herrera, quien se desempeñaba como titular de Energía en el gobierno de Felipe Calderón, anunció que para 2024 "la generación de electricidad de nuestro país, a partir de energías no fósiles, deberá alcanzar, por ley y por mandato, hasta 35% del total".

Con ese respaldo federal, entre 2012 y 2015, Santo Domingo Ingenio vio la llegada de otras empresas como la española Acciona, que obtuvo los permisos para construir los parques Oaxaca II, III y IV, cuya producción de energía tiene como cliente principal a la Comisión Federal de Electricidad, que recientemente aseguró que paga hasta el triple del valor de la energía que le compra a las eólicas y que por ello revisará la condiciones de los contratos.

Desde que empezaron a funcionar los parques eólicos en Santo Domingo Ingenio, la CFE ha desembolsado casi 20 mil millones de pesos por la compra de electricidad, un porcentaje de ello, poco más de 2 mil 600 millones de pesos, se consideran pérdidas por la compra de electricidad a sobreprecio, según datos de la propia empresa productora del Estado. Es por ello que crece la inquietud de los lugareños, pues temen que el gobierno federal deje de comprar electricidad a las centrales eólicas.

"Si el gobierno ya no les va a comprar, ¿qué pasará con nosotros?, ¿perderemos los contratos firmados con las empresas?", cuestiona García Ríos a nombre de quienes rentan las tierras.

Amelia Gómez Ríos, presidenta municipal de Santo Domingo Ingenio, advierte que las determinaciones de la CFE, si no van acompañadas de voluntad y diálogo, crearán conflictos sociales en todos los municipios del Istmo.

"Una revuelta de los pueblos no ayudará a jalar inversiones en el marco del programa del Corredor Interoceánico", expresa con preocupación. Además, comenta, al municipio le preocupa lo que pasará con los 700 campesinos que firmaron contratos con dos compañías eólicas que tienen el permiso de la comunidad, vía consulta, de empezar la construcción en cuanto la pandemia lo permita y que ya lograron un amparo, mismas que están a expensas de la determinación de la CFE de suspender operaciones.

De acuerdo con los ejidatarios, las empresas eólicas en vías de construir y producir energía entregan anualmente casi 4 mil pesos por hectárea a cada uno de los dueños de las tierras del polígono de la central.

"Estamos esperando que arranque la producción, porque con ella ganaremos más y habrá empleos en la etapa de construcción", señala el líder ejidal Fernando García Ríos.

Pero si el gobierno está decidido a revisar los contratos, la presidenta municipal solicita, entonces, que también revise las cláusulas que firmaron los campesinos con las compañías, y las tarifas que la CFE cobra a los consumidores domésticos, "porque no se vale que paguemos la luz cara en esta zona del sur oaxaqueño donde la producimos".

Aprender a vivir con la industria

El estira y afloja con las empresas eólicas no es algo nuevo en el Istmo de Tehuantepec. A finales de noviembre de 2009 se inauguró en el poblado de La Ventosa, perteneciente a Juchitán, el primer parque privado que años después abriría la puerta a inversiones de miles de millones de dólares en la región. Desde entonces han llegado otras 22 centrales que producen electricidad con la fuerza del viento, y los campesinos han ido aprendiendo a negociar con los inversionistas.

En La Ventosa funcionan cinco parques eólicos, propiedad de las empresas Iberdrola (España), que tiene dos; Acciona(España), EDF (Francia) y Grupo México, uno cada una. Los conflictos son con los inversionistas mexicanos, quienes se niegan a dar recursos para obra social, a diferencia de los extranjeros.

José Vera Cartas, agente municipal de La Ventosa, explica que en 2019 Iberdrola entregó 2 millones 500 mil pesos para obra social en esa comunidad.

Los recursos se destinaron a pavimentaciones de calles, introducción del drenaje y bardeado de escuelas.

"Creo que Grupo México necesita comprender que en nada ayuda una actitud negativa como la que muestran sus funcionarios", comenta esta autoridad auxiliar.

Algo similar pasa en El Espinal, municipio donde funcionan seis parques eólicos, de los cuales dos se han declarado en rebeldía y no aportan recursos para la obra social, acusa el edil morenista, Hasael Matus Toledo. Se trata, dice, de las empresas EDF y Peñoles.

Voceros de EDF aseguran que la empresa sí aporta sus contribuciones, pero no a la autoridad municipal, sino a los dueños de las tierras donde están los aerogeneradores.



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