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"Doctora Juguetes" toca el corazón de los niños con su magia

Doctora Juguetes toca el corazón de los niños con su magia
La magia de ser la Doctora Juguetes”

Publicación:28-05-2021
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La Dra. Cecilia Britton es de las pocas cardiólogas pediatras con especialidad en ecocardiografía e intervencionismo cardiaco en México.

La pequeña paciente despertó. El "bip" del monitor cardiaco en terapia intensiva y las sondas conectadas a su cuerpo eran evidencia de su estado de gravedad tras una operación del corazón que duró horas.

Al recobrar su conciencia, desde su cama, la niña reconoció la silueta de su doctora, y pese a casi no tener fuerzas, la llamó, con una voz pausada y suave, para decirle: “Ceci... ¡te quiero mucho!".

Esa es una de las tantas experiencias "mágicas" de la Dra. Cecilia Britton, cardióloga pediátrica de TecSalud conocida como la "Doctora Juguetes", apodo que usa para dar confianza y por regalarles uno (y una paleta) a sus pequeños pacientes cada vez que los ve en su consultorio.

“Ahí es cuando dices ¡wow! Cómo puede ser que en tu peor momento, estando tan grave y a esa edad, tengas el tiempo, el razonamiento y el concepto de agradecer. No puedo explicar lo que sentí, pero casi me derrumbo y lloro. Le dije: '¡Vamos a salir adelante!'”.

Como esta pequeña, cada año nacen en México entre 18 y 25 mil niños con problemas del corazón; la Dra. Britton señala que ella es una de los cerca de 40 intervencionistas de cardiopatías congénitas que hay en el país.

La magia de ser la "Doctora Juguetes

Hay una frase típica con la que la Dra. Cecilia se presenta con sus pequeños pacientes en su primera consulta para generar un ambiente de tranquilidad y seguridad desde el inicio.

“Les digo, ‘Hola, yo soy la Doctora Juguetes, ¿si me has visto en las caricaturas?’ Se quedan asombrados, luego les enseño la muñequita (de este personaje) y todo hace sentido para ellos. Creo que sí me parezco, solo me faltan las trencitas”, comenta sonriendo la especialista.

Recuerda que ese apodo se lo puso Azucena Rositas, quien coordina el programa Corazones invencibles con la Fundación TecSalud, y que un día la sorprendió con el atuendo del personaje para que recibiera a los pequeños durante un evento; con gusto, aceptó.

“Les digo: ‘Hola, yo soy la Doctora Juguetes, ¿si me has visto en las caricaturas?’ Se quedan asombrados, luego les enseño la muñequita (de este personaje) y todo hace sentido para ellos".

“También le regalo juguetes a los niños, porque cuando vivía en la Ciudad de México, el recuerdo más grato que tengo de mi pediatra era eso: podía ir a la vacuna, pero al final siempre salía con un juguete”, agrega.

Para la doctora, tener este tipo de detalles ayuda a cerrar la brecha entre médico y paciente, tiene un impacto positivo en lo emocional y es una muestra a los padres de que su hijo recibe atención con amor y con respeto. 

“Ser cardióloga pediátrica es algo mágico; es magia lo que podemos hacer en la vida de un niño al reparar su corazón. Además, sigo al pendiente de ellos y con mucho cariño les contesto sus dudas por WhatsApp, por si se quieren subir a la bicicleta o a una montaña rusa”.

En su consultorio hay algunas de las muestras de cariño que sus pacientes le han dado; dibujos, cartas con corazones y hasta algunas figuras de la Doctora Juguetes están en sus paredes.

Su responsabilidad: curar el corazón de los niños

La Dra. Britton es originaria de la Ciudad de México y estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Como residente sentía mucha satisfacción al atender a niños, no importaba la hora que fuera.

Eso la motivó a estudiar después una especialidad en Pediatría en TecSalud.

“Me encantan los niños. Desde un principio me gustaba mucho la idea de atenderlos y poder sacarlos adelante con enfermedades que les toca vivir y qué mejor que poder ayudarles a transitarlas de la forma menos dura”, menciona la doctora.

Hoy, con la capacidad de poder realizar complejas intervenciones cardiacas, se siente con una gran responsabilidad de tratar de mejorar o salvar la vida de estos pequeños, a quienes llama guerreros, por su resiliencia y las fuerzas que ponen para salir adelante.

“Operar a un niño del corazón no es cualquier cosa; nosotros ponemos nuestro tiempo y nuestro conocimiento, los papás ponen su confianza y apoyo a su hijo, pero al final, el guerrero, el que saca la casta, es el niño", considera la doctora.

"La complejidad de un corazón que nació enfermo es muy difícil; el tamaño del corazón es como el puño de la mano, entonces, imagínate (como es tratar y operar) a un recién nacido”.

“Como cardióloga pediatra trabajo con enfermedades congénitas. La complejidad de un corazón que nació enfermo es muy difícil; el tamaño del corazón es como el puño de la mano, entonces, imagínate (como es tratar y operar) a un recién nacido”, agrega.

Aunque a veces pueden durar hasta 8 horas en el quirófano, ella y sus colegas buscan relajarse como con música o estar en calma, sobre todo al operar el corazón del niño a través de las venas y arterias.

“Nuestro objetivo tiene que ser cómo vamos a ayudar a ese paciente; sin embargo, a veces hay cosas que están fuera de nuestro control y tenemos pérdidas irreparables. A cada niño que perdemos lo llevamos en el corazón y compartimos ese dolor con la familia”, menciona.



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