Cultural Órbita
Eclipse Solar Anular 2026: ¿dónde ver el anillo de fuego?

Publicación:17-02-2026
TEMA: #Astronomia
Aunque la fase máxima del "anillo de fuego" dura apenas unos minutos, su impacto en el estudio de la mecánica celeste es significativo para los astrónomos
CIUDAD DE MÉXICO.- El calendario astronómico de 2026 inicia con uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza: el eclipse solar anular del 17 de febrero. De acuerdo con el portal especializado Time and Date, este evento se caracteriza por la formación de un anillo de luz alrededor de la silueta lunar, debido a que el satélite se encuentra cerca de su apogeo (el punto más lejano de su órbita respecto a la Tierra
).
Según los cálculos de la NASA (National Aeronautics and Space Administration), la trayectoria de la anularidad se concentra casi exclusivamente en regiones remotas de la Antártida, lo que limita su observación presencial a expediciones científicas y personal en bases polares.
La visibilidad del eclipse fuera del continente helado es reducida. De acuerdo con el HM Nautical Almanac Office, áreas del extremo sur de Chile, Argentina y partes de Sudáfrica experimentan un eclipse parcial de baja magnitud.
En México y el resto de Norteamérica, el fenómeno no es visible de forma directa debido a la posición geográfica del cono de sombra. Por tal motivo, las transmisiones vía satélite representan la única vía para que el público global sea testigo del "máximo" del evento, previsto para ocurrir alrededor de las 12:07 GMT.
Para quienes desean observar el desarrollo del eclipse, la plataforma Time and Date ofrece una de las coberturas más completas mediante telescopios móviles y mapas interactivos que muestran el progreso de la sombra en tiempo real.
Según los especialistas de dicho sitio, el enlace oficial para el seguimiento en vivo permite monitorear el evento desde el inicio de la fase parcial hasta el punto crítico de la anularidad. Asimismo, el canal de YouTube de la NASA suele habilitar transmisiones generales con comentarios de astrofísicos para explicar la dinámica orbital involucrada.
El uso de estas herramientas digitales es fundamental, pues según la American Astronomical Society (AAS), la observación de un eclipse anular requiere siempre de filtros solares certificados (norma ISO 12312-2), ya que el Sol nunca queda cubierto por completo.
Las transmisiones en línea eliminan el riesgo ocular y permiten apreciar detalles de la corona solar que solo son captados por lentes de alta potencia y cámaras especializadas situadas en la zona de totalidad.
La importancia científica de este eclipse radica en la medición de las variaciones en la atmósfera terrestre durante el paso de la sombra. De acuerdo con el Observatorio Real de Greenwich, este tipo de eclipses permiten estudiar la ionosfera en condiciones de baja luminosidad repentina.
Aunque la fase máxima del "anillo de fuego" dura apenas unos minutos, su impacto en el estudio de la mecánica celeste es significativo para los astrónomos que rastrean las efemérides solares.
Para los entusiastas que buscan el link de acceso, se recomienda verificar la conexión minutos antes de las 12:00 GMT para asegurar la calidad de la imagen. Según la Unión Astronómica Internacional (IAU), este evento precede a otros fenómenos solares importantes que ocurren más adelante en el año, consolidando a 2026 como un periodo clave para la observación espacial.
La integración de cámaras de alta definición en las bases antárticas permite que, por primera vez, un eclipse en una zona tan aislada cuente con una difusión masiva y educativa.
Según los cálculos de la NASA (National Aeronautics and Space Administration), la trayectoria de la anularidad se concentra casi exclusivamente en regiones remotas de la Antártida, lo que limita su observación presencial a expediciones científicas y personal en bases polares.
La visibilidad del eclipse fuera del continente helado es reducida. De acuerdo con el HM Nautical Almanac Office, áreas del extremo sur de Chile, Argentina y partes de Sudáfrica experimentan un eclipse parcial de baja magnitud.
En México y el resto de Norteamérica, el fenómeno no es visible de forma directa debido a la posición geográfica del cono de sombra. Por tal motivo, las transmisiones vía satélite representan la única vía para que el público global sea testigo del "máximo" del evento, previsto para ocurrir alrededor de las 12:07 GMT.
Para quienes desean observar el desarrollo del eclipse, la plataforma Time and Date ofrece una de las coberturas más completas mediante telescopios móviles y mapas interactivos que muestran el progreso de la sombra en tiempo real.
Según los especialistas de dicho sitio, el enlace oficial para el seguimiento en vivo permite monitorear el evento desde el inicio de la fase parcial hasta el punto crítico de la anularidad. Asimismo, el canal de YouTube de la NASA suele habilitar transmisiones generales con comentarios de astrofísicos para explicar la dinámica orbital involucrada.
El uso de estas herramientas digitales es fundamental, pues según la American Astronomical Society (AAS), la observación de un eclipse anular requiere siempre de filtros solares certificados (norma ISO 12312-2), ya que el Sol nunca queda cubierto por completo.
Las transmisiones en línea eliminan el riesgo ocular y permiten apreciar detalles de la corona solar que solo son captados por lentes de alta potencia y cámaras especializadas situadas en la zona de totalidad.
La importancia científica de este eclipse radica en la medición de las variaciones en la atmósfera terrestre durante el paso de la sombra. De acuerdo con el Observatorio Real de Greenwich, este tipo de eclipses permiten estudiar la ionosfera en condiciones de baja luminosidad repentina.
Aunque la fase máxima del "anillo de fuego" dura apenas unos minutos, su impacto en el estudio de la mecánica celeste es significativo para los astrónomos que rastrean las efemérides solares.
Para los entusiastas que buscan el link de acceso, se recomienda verificar la conexión minutos antes de las 12:00 GMT para asegurar la calidad de la imagen. Según la Unión Astronómica Internacional (IAU), este evento precede a otros fenómenos solares importantes que ocurren más adelante en el año, consolidando a 2026 como un periodo clave para la observación espacial.
La integración de cámaras de alta definición en las bases antárticas permite que, por primera vez, un eclipse en una zona tan aislada cuente con una difusión masiva y educativa.
« El Universal »
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