Opinion Columna


Suspender las certezas


Autor: Camilo Ramírez Garza | Publicacion:14-03-2018
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Aquí, allá y acullá. En las familias, en las escuelas, en los trabajos y empresas; en la política y economía se hace presente la marca de la confusión

 

Mantener las preguntas, en vez de la tranquilidad de las repuestas 


Jorge Forbes 


Confusión, confusión y más confusión. Aquí, allá y acullá. En las familias, en las escuelas, en los trabajos y empresas; en la política y economía, local, nacional y global, se hace presente la marca de la confusión, la pérdida de referentes como -otrora- funcionaran como organizadores y patrones únicos. 

En este contexto líquido -diría Bauman- de múltiples rupturas, crisis, inestabilidad, amorosa, educativa y laboral, y necesarias redefiniciones sobre qué es la vida humana (el post-humanismo) a la luz de los cambios en la biotecnología, las neurociencias y la inteligencia artificial, el necesario replanteamiento del Estado y las formas de hacer negocios y generar riqueza, se abre al mismo tiempo, con toda su potencia, el contexto para la creatividad, la invención y la responsabilidad ante la singularidad como una forma de vivir y sustentar una vida, ya no desee un patrón que se obedece a ciegas, sino desde la responsabilidad ante la propia singularidad (Ver, Forbes, J. Inconsciente e responsabilidade: psicanálise do século XXI, Brasil: Manole, 2012) 

Tal situación de libertad, también puede desencadenar más de una forma de angustia (la mujer, el hombre, los niños y adolescentes están igualmente en crisis) al tomar conciencia que vivimos en un mundo sin verdades ni garantías absolutas, ante tal oportunidad de liberad creativa, -diría Nietzsche- el humano puede sentir “nostalgia de la tierra” y en lugar de continuar con la experiencia del viaje maravilloso en alta mar, donde se dilata el horizonte, tanta libertad le petrifica de miedo y decide, en un intento desesperado, retornar a viejas formas rígidas de organización, moral y política, como referentes únicos (dictaduras: política, científica, del Ego) gracias a las cuales el sujeto sólo tiene que adecuar/someter su vida a un orden para poder preestablecido para entonces vivir en piloto automático, creyendo que con ello, renuncia al riesgo de elegir y decidir, ¡Que alguien más decida por mi! (la moralidad, el Mercado, los padres, los maestros, los medios, etc etc la lista es interminable) hasta la “nueva-vieja” llamada del deseo que habita a cada uno, que inquieta y... Parafraseando a Jacques Lacan, resonando ¿Haz vivido de acuerdo al deseo que te habita? ¿Haz sido fiel al deseo que te constituye? 

Algunas series de Netflix, como los millones de memes -cual interpretación en una experiencia de análisis lacaniano- se nos presentan como puntos y cortes no moralizantes ni padronizados, sino portadores de un saber incompleto, de ahí si potencia para reflejar una experiencia, haciendo resonar un cierto sentido (¡Y vaya qué hay sed de sentido! ¡De algo que verdaderamente importe!) de ahí sus infinitas aplicaciones para expresar y modificar la realidad a todos los niveles, desde la familia, la escuela, las relaciones amorosas, la ciencia y la política, la forma de generar riqueza, tanto para una empresa como para un pais, ¡El contexto de hoy es viral! Suscitado y sostenido más por contagio (resonancia) que por raciocinio (Lacan).

En una época que conoce la supresión del pensamiento filosófico de lo programas educativos, suspender las “certezas”, las respuestas ya dadas, qué dicho sea de paso, nos han mostrado a todas luces su fracaso, es un ejercicio necesario, vital y creativo, que puede, al tiempo que recoger las experiencias de nuestro mundo de infinitas posibilidades, pautar la singularidad da cada sujeto ante su existencia y deseo. Deseo que es siempre nuevo, creativo, no organizado/alienado al deber hacer/ser de cada época y moralidad momificada.

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