Joven U-ERRE


Tú pones tus límites


Publicacion:12-02-2018

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Los fines de semana se basan en hacer pendientes para los cuales no tuviste tiempo entre semana.


El ser humano cumple varios roles a lo largo de su vida, tiene sus etapas, es como un juego que conforme pasa cada nivel, se vuelve un poco más complejo y esto se aplica tanto a mujeres como a hombres.
Hay un punto en la vida donde el nivel de juego tiene muchas actividades y las mujeres hacemos malabarismos para cumplirlas todas; somos mamás, esposas, hijas, estudiantes, trabajadoras, choferes, etc., además intentamos cuidar nuestra mente y cuerpo. Todas estas actividades son conocidas como roles.
Tratamos de cumplir cada uno de estos roles con la precisión y esfuerzo necesarios para que todo salga bien, pero con tantas actividades debemos tener en cuenta que en algunas ocasiones no será así. Habrá cosas para las que no tengamos tiempo o en las cuales no podamos rendir al cien por ciento.
La clave de todo este sinfín de actividades, es saber qué queremos, estar dispuestas a sacrificarnos un poco más, acomodar nuestros tiempos y cumplir con nuestros compromisos de la mejor manera posible, siempre teniendo claras nuestras prioridades.
Cuando eres mamá tu prioridad son tus hijos, así que todo gira alrededor de sus tiempos; vamos al gimnasio cuando los dejamos en el colegio, después nos vamos al trabajo, y cuando salen de clases monitoreamos lo que hacen en sus tardes en actividades extracurriculares o con las personas que nos ayudan a cuidarlos.
En las noches, muchas estudiamos para seguir aprendiendo y superarnos, para cualquier persona aquí terminaría su día, pero, para las mamás, aún no; llegamos a casa a lo que muchas llaman el “segundo turno”, porque si bien hay personas que nos ayudan con algunas actividades del hogar, hay cosas que sólo nosotras queremos hacer; como revisar las tareas de nuestros hijos, cenar con ellos y arroparlos para dormir.
Podría decirse que, de este tiempo en adelante, lo poco que queda del día lo tendríamos para descansar, pero aún faltan los preparativos para el día siguiente: comidas, uniformes, mochilas, y si intentas cuidar tu alimentación, hay que hacer lunch y snack saludable para la oficina.
Los fines de semana se basan en hacer pendientes para los cuales no tuviste tiempo entre semana, sin contar las fiestas infantiles o compromisos sociales. Además, si eres de las que disfruta ir a correr los domingos, como es mi caso, es otra odisea. Levantarte temprano en domingo no es cosa fácil, y de ahí empezar tu día y acomodar los pendientes, tampoco es sencillo; sobre todo cuando es una actividad que compartes con tus hijos, ya que todos terminan cansados y sin ganas de hacer nada.
Después de tantas actividades, nuestra mente requiere un respiro, necesitamos desconectarnos del mundo y hacer lo que nos gusta; leer, ir al cine, ver películas, dormir, pasear en un parque, etc., cualquier cosa que nos llene la mente y el alma de paz, ese tiempo especial y necesario para nosotras mismas.
Debemos estar conscientes que no es egoísmo, no es que no queramos pasar más tiempo con nuestras familias, sino es algo que todo ser humano necesita para seguir adelante. Tomarse un respiro es válido y necesario.
Orrin Larkinson dice: “Nadie puede funcionar correctamente sin algo de paz y silencio de vez en cuando. No hace falta que sean largas pausas”.
Algo importante en este tren de vida, es que todas somos diferentes, lo que funciona en unas no es precisamente lo que va a funcionar en las demás. No debemos juzgar a quien hace más o menos que nosotras.
Cuando tienes muchas actividades es normal escuchar comentarios de “¿cómo le haces?”, “¿a qué hora duermes”, “¿cuándo pasas tiempo con tus hijos?”. Creo que, de todas, ésta es la que más molesta, ya que parece que te juzgan como mala madre si no cumples con las actividades y tiempos como otras lo hacen, sin saber cómo te organizas como persona para cumplir con todos tus roles.
Sin embargo, también está el otro lado de la moneda, quienes tienen muchas actividades normalmente juzgan de “flojas” a quienes solo consiguen hacer una o dos cosas al día, sin saber qué hay detrás de esas actividades. No hay que olvidar que la base de toda buena relación, es el respeto.
Respetémonos como personas, como seres humanos y, sobre todo, como mujeres.
“Lo que es necesario, nunca será imprudente” Sarek.



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