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Ruta del Pacífico, crucial en tráfico de drogas

Ruta del Pacífico, crucial en tráfico de drogas


Publicación:01-08-2022
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A México y EU

drogas a México y EU SAN JOSÉ, Costa Rica/EL UNIVERSAL.- Un corredor marítimo en el océano Pacífico que se extiende de puertos de Colombia y Ecuador a Centroamérica para traficar cocaína a sitios ciegos en la costa oeste de México en veleros, lanchas rápidas, barcos pesqueros y semisumergibles artesanales, se convirtió en el siglo XXI en uno de los principales trillos del narcotráfico del sur al norte de América como trampolín para insertar droga a EU por tierra desde suelo mexicano.

La modalidad, afinada y en constante proceso de depuración por los cárteles mexicanos, confirmó a las rutas marítimas como cruciales en el proceso de llevar cocaína a EU como el más importante consumidor mundial de drogas: al menos 85% de la cocaína que ingresa al mercado estadounidense se trafica por trillos marítimos de América Latina en el Pacífico y el Caribe, según cifras oficiales de la Casa Blanca.

El hallazgo en la Ciudad de México de un cargamento de mil 680 kilos de cocaína que fue enviado por mar desde Colombia e introducido a territorio mexicano por las costas de Puerto Escondido, en Oaxaca, reconfirmó la predilección de los cárteles por las vías marítimas, sin descartar las aéreas y terrestres como mecanismos paralelos para trasladar el alcaloide a EU.

Aparte de zonas litorales de Oaxaca, como Salina Cruz, los cárteles también usan sectores de las costas de Chiapas o de Colima, como Manzanillo, entre otros puntos de entrada de la droga a México para reexportarla por tierra a EU. Producida en diversas regiones de Colombia, una parte de esa mercancía es transportada por tierra al sur de ese país con destino a Ecuador, limítrofe por el norte con suelo colombiano.

Cargamentos de cocaína elaborada en Perú y en Bolivia también son llevados por tierra a Ecuador para reexportarlos por mar a Centroamérica, México y EU.

La ruta del Pacífico se prolonga desde puertos ecuatorianos, como Esmeraldas, capital de la noroccidental provincia (estado) del mismo nombre; Guayaquil, segunda ciudad más importante de Ecuador y capital de la surcentral provincia de Guayas; Manta, en la centro-occidental provincia de Manabí; y Bolívar, en la sureña provincia de El Oro.

Un enlace clave son los puertos colombianos de Tumaco, en el sureño departamento (estado) de Nariño, y de Buenaventura, en el suroccidental departamento de Valle del Cauca.

Un punto crucial del Pacífico es el Tapón del Darién. Uno de los pasadizos que nace en el Darién, zona inhóspita propicia para el transporte de estupefacientes y vital en el negocio del tráfico ilícito de seres humanos del sur al norte de América, se proyecta por mar y tierra a Centroamérica en la ruta a México y EU. Al corredor marítimo del Pacífico se sumó el del Atlántico o Caribe.

Tras ser elaborado en áreas del oriente fronterizas con Venezuela en laboratorios clandestinos de Colombia, que es el principal productor mundial de cocaína, el estupefaciente es enviado vía terrestre a suelo venezolano, desde donde es despachado por mar y por tierra a Centroamérica, EU y Europa.

Los cárteles mexicanos y colombianos que operan en Colombia tienen redes de enlace en Venezuela. Obtenida en fuentes policiales, militares y judiciales de Colombia, Ecuador y Centroamérica, la información sobre toda esta serie de movimientos de las organizaciones criminales precisó que una de las rutas preferidas desde Venezuela es la aérea.

Según cifras a agosto de 2015 suministradas por fuentes militares de Honduras a EL UNIVERSAL, el Cártel de Sinaloa pagó 2 mil 400 dólares por kilo de cocaína a los cárteles hondureños por cada tramo de viaje terrestre de la Mosquitia a Guatemala.

La droga llega por avión y por mar, de Colombia y Venezuela, para que, desde sus áreas de mando, las mafias hondureñas la trasladaran por tierra a Guatemala rumbo a México y EU. A bordo de las aeronaves viajaron mexicanos, colombianos y guatemaltecos, precisaron los informes policiales y militares de fuentes de Colombia y Centroamérica.

Con los mecanismos fijados por la red de Sinaloa, los cargamentos ingresan a Honduras por la Mosquitia, en el oriental departamento de Gracias a Dios y frente al mar Caribe, y por otros puntos del litoral o pistas clandestinas.

 



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