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Florecen las sectas al cobijo de la incertidumbre y el miedo

Florecen las sectas al cobijo de la incertidumbre y el miedo


Publicación:02-05-2022
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Expertos aseguran que la pandemia ha sido un factor positivo para estos grupos que han aprovechado las circunstancias adversas a favor de sus propios intereses.

MADRID, España/EL UNIVERSAL.- La pandemia ha acelerado el surgimiento de las sectas en todo el mundo, porque cualquier tiempo de crisis es un caldo de cultivo para los movimientos que juegan con el miedo y la debilidad de las personas. A pesar de que la aparición del Covid-19 impuso restricciones como el confinamiento que podrían afectar la actividad de los movimientos sectarios que necesitan un mínimo ambiente grupal, los expertos aseguran que la pandemia ha sido un factor positivo para estos grupos que han aprovechado las circunstancias adversas a favor de sus propios intereses. "Una visión superficial del fenómeno aparentaría que al no haber posibilidad de contacto directo y al establecerse el confinamiento y la falta de presencialidad, esto afectaría negativamente a las sectas. Pero no (...) han encontrado nuevas formas de proselitismo, con una población con más miedo, incertidumbre y desesperanza, lo que les permite ofrecerse como los que traen la salvación en estos momentos", señala a EL UNIVERSAL Luis Santamaría del Río, teólogo y experto en sectas. "Los grupos sectarios manipulan y someten a sus adeptos mediante dos vías fundamentales: el ámbito afectivo y (...) del sentido de la vida. Durante la pandemia, en un tiempo tan extraño como el que hemos vivido, estos factores han sido especialmente sensibles, por lo que las sectas han podido acercarse a muchas más personas sin percibir el rechazo que podrían suscitar en otras circunstancias", agrega el miembro fundador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas y autor de varios libros, entre ellos Entre las sectas y el fin del mundo. Las sectas se nutren de las vulnerabilidades de las personas y de la sociedad, por lo que la aparición del Covid-19, con su carga de estrés y desasosiego, ha contribuido a su incremento. A falta de otras vías, las redes sociales se convirtieron en determinantes. "Han aprovechado la ocasión y se preocupan por utilizar las nuevas tecnologías para llegar a las personas con ciertos perfiles, intereses y necesidades. Las personas tienden a sobreexponerse en las redes sociales y durante buena parte de la pandemia para mucha gente eran casi el único medio de interacción social. Por ello, los que se dedican a la labor de captación para las sectas necesitaron menos tiempo y recursos para seleccionar y poder enganchar a estas personas, ofreciéndoles una respuesta a su medida", indica el experto. Dice: "Normalmente las sectas responden a la visión de un iluminado, convencido de una misión excelsa, mesiánica (...) también hay iluminados que, sin crear un movimiento, pueden tener alrededor simpatizantes que pasan a ser seguidores o adeptos de una secta que no existe estructuralmente como tal". La mayoría de las veces, el tema económico y el expolio patrimonial de los adeptos es un medio, no un fin, aunque en el caso de los iluminados hay más variedad, porque hay farsantes que aprovechan necesidades o debilidades sociales para ofrecer un producto con el único fin de lucrarse. "Sin embargo, los que más éxito cosechan son los que están convencidos de ser superiores o especiales, con una misión única en el mundo, por lo que aglutinan en torno a sí personas dispuestas no sólo a entregarles su dinero, sino su vida entera", subraya el investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas.


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